27 julio 2014

Los Planetas en directo (again). Praza da Quintana, Santiago de Compostela

Los Planetas en directo, y van... he perdido la cuenta.
El viernes en Compostela fui para prensa, lo cual supuso escribir de pie en Quintana y mientras "J" y compañía levantaban al lado de la de Santiago su propia catedral de sonido. Enviar esa noche para salir al día siguiente ya en el rotativo. En fin, las incomprensibles prisas del mundo moderno.
Pero quería comentar cuatro cosas aquí, en mi blog, y a mi ritmo, sobre el estatus de los granadinos a la luz de lo vivido.
Lo primero que evidenció el éxito de público es la categoría "de culto" de Los Planetas. Con una música ajena a lo comercial, saturada de psicodelia distorsionada, próxiademás águilas del ruido velvetiano, han conseguido estampas como esta imagen de la Praza da Quintana:
Ello se debe a mi juicio a dos factores: su capacidad para componer melodías pluscuamperfectas, muy superior a la del resto del pop rock español, y por supuesto, la categoría de "J" como letrista, capaz durante una época de capturar el "angst" de una generación (entre las derrotas sentimentales, el desnorte general y el hedonismo) y de una confusión sentimental universal que sus canciones retrata con frases exactas, alérgicas al ripio. Bastaba ver cómo la gente cantaba los himnos de la banda, no se trataba simplemente de desafinar al viento mirando al escenario: los colegas y las parejas se las "interpretaban" mirándose a las caras, gesticulando, actuando la letra ("Segundo premio" en ese sentido es suprema). Identificación generacional y emocional. ¿Cuántos grupos lo consiguen?
Y por otro lado, claro, tenemos la categoría ya asentadísima del directo de Los Planetas, un espectáculo donde la actitud indie sobre el escenario no se riñe con mimar a su público mediante una intensidad interpretativa colosal y una puesta en escena que, en serio, ninguna otra banda nacional posée (y por mi curro en Faro os digo que ya he visto a muchas, incluso a las más mainstream y horribles... todos orquestinas de pueblo comparados con la acojonante nave espacial planetaria). Su combinado de luces atmosféricas dejando a la banda en perpetuo contraluz, niebla carbónica acentuando la sensación de realidad paralela, y tres grandes pantallas de leds ofreciendo vídeos de un gusto exquisito (psicodelia fractal, imágenes pías, clips creados por el gran Max...), son posiblemente la cosa más alucinante que el rock español ofrece hoy día.

(perdonad mi pulso...)
La banda, por cierto, venía de celebración, 20 años de su primer disco... disco del que solo sonó "De viaje" en un set que reivindicó su presente, una zambullida profunda en el legado flamenco que ya es parte indisoluble de Los Planetas. En este sendido añado que abrir en la ciudad del Apostol cristiano con "Los Poetas" tiene arte: recordemos que el tema está inspirado en un capítulo del Corán que explica el Antiguo Testamento (Moisés, Noé, Abraham, el Dios único).
El delirio, por cierto, fue la interpretación de "Santos que yo te pinté", plegaria de amor con imaginería religiosa ya desde su videoclip original, que Compostela ilustraron con imágenes de la fachada del Obradoiro que se desdibujaban en espasmos (ver imagen de abajo) y de las obras del Pórtico de la Gloria. Así se mima a tu público.


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