21 septiembre 2014

El Gran Hotel Budapest, de Wes Anderson

De Anderson solo he visto Fantástico Mr. Fox, verdaderamente maravillosa, y en este hotel a medio camino de los Cohen y Disney vuelvo a identificar su poderoso y maravilloso estilo. Esa manera de entender la realidad casi de mecano, donde los acontecimientos, los gestos, los diálogos y por supuesto la dirección de la narración son 100% Anderson.
Entiendo que en su barroquismo ordenado, en su lenguaje de mecanismo de reloj y en sus actuaciones envaradas, como dibujadas con tiralíneas, no entre todo el mundo, pero personalmente (sin llegar a las excelencias de la película de dibujos animadas del zorro) me parece maravilloso.
Un cuadro robado, una guerra, un asesino (Defoe brillante, y un reparto de estrellas que resulta cuanto menos sorpresivo), y una cinta que es como esos laberintos de fichas de dominó, algo que tiene sus reglas, su ritmo interno y que nos deja, pese a ser una inmensa nadería, con una risa en los labios.