08 octubre 2014

Ébola

Hace semanas en esta casa tuvimos comentarios de alarmados médicos de confianza, uno de ellos director de un laboratorio de análisis clínico con conocimientos directos y profesionales sobre enfermedades víricas. Quiero decir que no era un otorrino, un oculista o un proctólogo. El tema era, claro, el ébola.
Es bueno saber que el contagio es como es, no se propaga (al menos esa es la idea y lo que los protocolos sanitarios dicen) por el aire o así, sino por contacto físico y a través de secreciones (del sudor a las heces). "La transmisión del virus del Ebola de persona a persona se asocia principalmente al contacto directo o indirecto con sangre o líquidos corporales" (fuente, OMS). Pero la verdad es que el médico amigo mostró una enorme preocupación ante la capacidad de contagio fulminante (un simple saludo con contacto entre una persona y un enfermo puede contagiar con facilidad), y la dificultad del aislamiento efectivo del enfermo. Aislamiento incluso una vez ha muerto. Afortunadamente España no es, de momento, Uganda, o cualquier país en subdesarrollo donde la enfermedad está azotando casi a sus anchas. Y uno tiende a pensar que no es cosa de hablar del tema en términos catastrofistas. "¡Pandemia!" No, hombre, pero sí se ha repatriado a ciudadanos contagiados y enfermos de ébola, que recordemos, es una enfermedad prácticamente incurable. La muerte por ébola, por cierto, es muy dura, gore. "Terrible", citando a nuestro "Médico Garganta Profunda" (en ronano paladino, te sangra hasta el orto). ¿Cabe la medicina paliativa? Sí. ¿Por ello debemos pensar que traer a enfermos de ébola es lo correcto? Me temo que las noticias nos han demostrado que no. Sí defendería el envío humanitario de un equipo médico y técnico específico, por ejemplo. Pero no contemplar la peligrosidad mortal del ébola y su alto riesgo de contagio, potenciando una decisión de marcado carácter político y, temo, un motivo ideológico se ha juntado en un cóctel que de momento ya ha asesinado a una mujer de Lugo de 44 años, residente en Madrid y profesional sanitaria. La cuestión no es el fallo técnico o la falta de protocolo o lo que sea. La cuestión es ¿porqué ha muerto un español de ébola? Porque el Gobierno se ha empeñado en traer a morir en casa (y ver si se puede hacer algo) a españoles infectados en África. Todo era muy seguro, estamos preparados. Pero ya tenemos un contagio. Una mujer, una ciudadana española que NO tenía que haber contraido una enfermedad mortal. Una dimisión no la veo descabellada. Por supuesto, la de Ana Mato.