25 mayo 2014

Ultraderecha

La noticia de las elecciones europeas ya no está en España, claro. Solo por estimaciones (esperaremos para ver si esto ha sucedido finalmente de un modo cierto) ya se sabe que el partido más votado en Francia ha sido el ultraderechista Frente Nacional, aupado por una Marine Le Pen que, con su mediatismo efectivo (tanto como para barrer en estas elecciones, parece) da simplemente miedo. Porque son estimaciones, pero le dan el 25% de votos, y eso es para tener miedo.
Y porque lo del FN no es eufemismo como puede darse cuando se habla enojadamente de un aprtido de derechas: el FN es fascista. Y además la tendencia se contagia pro Europa, si hacemos caso a las encuestas.
Mirando el lado no bueno sino cuanto menos constructivo, puede ser una llamada de atención. No es la primera vez que la ecuación crisis+ira=ascenso de la ultra, pero por eso mismo, porque hay una historia, cabría desear una reacción, en Francia, de modo que que esto quede, en el más próximo futuro, en una boutade iracunda (algo ya de por sí peligrosísimo).
Francia en llamas.


04 mayo 2014

El caso Vetusta Morla a partir de su directo ayer en Vigo

Los Vetusta Morla son un caso que me descoloca.
Vetusta Morla, ¿un sí o un no?

Para empezar, tienen un éxito tremendo (ayer su directo vigués era un llenazo de fans entregados), pero en su carrera pueden presumir de ser absolutamente independientes: se autoeditan sus discos (en su propio sello, Pequeño Salto Mortal), por lo cual no tienen que lamerle el culo a los 40 para triunfar. Lo suyo, opino, ha sido un boca-oreja en el que pesa un sonido efectista entre el stadium rock y el inide rock, entre los Radiohead de “OK Computer” y los Coldplay de “Viva la vida”, al que finalmente han tenido que atender las radiofórmulas porque lo han petado.  
En entrevistas apuntan entre sus preferencias musicales a bandas como Pony Bravo, León Benavente o Novedades  Carminha. Y su último vídeo lo ha rodado Juan Cavestany, el director de “Gente en sitios”. Tienen buen gusto.

Con todos estos puntos a favor, resulta que su tercer disco lima los tics menos agradables de su sonido (sin renunciar a ellos, son la llave de su ya impepinable exitazo) y mejoran por la vía de ser más directos, simplificar. Así que ¿cuál es la posición en el paisaje musical nacional de Vetusta Morla? Para mí, el más lógico. Su sonido no llega ni de coña a la excelencia de las mejores bandas de aquí. Triángulo de Amor Bizarro o Los Planetas juegan en otra liga. Pero como música con los ingredientes necesarios para gustar a una amplia masa de seguidores, caray, están sobrados.

Dicho de otro modo: entiendo perfectamente que Los Mejores, pongamos Lisabö o Swans o Animal Collective o Triángulo de Amor Bizarro o Los Planetas o PJ Harvey, no hacen ni pretenden música para las masas (aunque hasta así puede darse el milagro del éxito de Los Planetas). Pero hay otras bandas que sí aspiran con su trabajo a comerse el mundo. Pueden tener esa meta y no renunciar a hacer música decente, con su propia voz. Puedes ser Vetusta Morla, en vez de Amaral o Pereza, vamos.

02 mayo 2014

Al hilo de "To be kind", sobre Swans.

Swans han vuelto y lo han hecho con algo increíble: convertir en papel mojado la idea de que "The Seer", duodécimo trabajo de una carrera de 32 años (bueno, de 29 en el momento de su salida), era un cenit.
Bueno, lo es, uno de los discos más importantes de la historia del rock, porque pocos artistas del gremio hay que construyan durante lustros una carrera macerando ideas sin pervertir el concepto primigenio, hasta dar con el perfecto equilibrio entre experiencia, intuición, talento y conocimiento de su propia criatura. Pero resulta que te escuchas "To be kind" y lo que sientes no es "fórmula asentada", "repetición" o "cambio drástico para salir de su propia cárcel sonora". Ni siquiera "evolución natural". Hay movimientos, claro, pero el secreto de Swans está en otro lugar.
Swans, Michael Gira, simplemente viven en su propia dimensión, absolutamente diferente al resto de la música popular (llamar popular a un artefacto como este disco telúrico y fiero es una ironía, en estos tiempos de música chicle, pero bueno). Lo de los cisnes es una experiencia catártica, más cercana a los mantras chamánicos más ancestrales que a estilos de pop-rock y maneras de show bisnes. Música para cambiar cosas. Música-poder. Como comentó Gira, su arte brota de "that deep sex death place in your stomach".
No es heavy metal, o gótico, o hardcore, o no-wave o doom, o blues, o... No es un estilo sino la búsqueda y materialización de cómo sacar en forma de música algo que tenemos todos: la angustia ante lo finito. Ante la certeza de que te morirás y pudrirás y tu cabeza dejará de pensar y tú dejarás de poder sentir la vida. Lo bueno es que sobre esa certeza Swans, los últimos Swans sobre todo, los que se reactivaron en 2010 tras dormir casi quince años,  no solo evidencian la trascendencia de vivir, sino que la encaran con una música para la catarsis dichosa. Catarsis como comunión. Celebración (con miedo, sí, pero también con alegría, y siempre con entrega arrebatada).
Y algo así solo puede ser muy feroz. Encontrar esa purificación en que nos abandonamos a través de una orquesta se me antoja tarea compleja. Michael Gira dirige en directo a su banda, los dirige como un director de una sinfónica, porque entiende (todos en Swans lo hacen) que para liberarse hay que controlar mucho el vehículo que nos libera. La música de Swans es un trabajo de orfebrería alucinante. Cada caricia acústica, cada estruendo de guitarra, cada regurgitar vocal, cada salmo de barítono sereno y cada alarido mántrico está clavado en su lugar con precisión absoluta.
Sus discos pueden alcanzar las dos horas de música liberadora, y nada sobra en ellos. Y lo consiguen porque en la música de Swans y en la imponencia física de su líder y en la voz tremebunda de su poderosa garganta se revela una vida donde el exceso, la pérdida, la violencia y la cárcel han estado muy presentes. Experiencias extremas. Pero donde el compromiso, el amor liberador y la creatividad como tablas de salvación parece que lo han sido finalmente todo. De esa mezcla surge algo único que muy pocos pueden dar. Y que solo alguien bendecido con el poder presencial de Michael Gira (totémico, amenazante, escatológico -en todos los sentidos-) puede llevar a las cotas que habitan Swans.

Saludar.

Orar.

Gritar.

Danzar.
Citando a Steve Albini (hablando de un sello discográfico), si alguien me descubre un grupo que transporte a la catarsis como lo hacen Swans, "le chupo la polla".

Enloquecer.
Ahora, escucha (mete cascos y más volumen que el que consideres sensato, para sentir su final)