31 diciembre 2015

30 diciembre 2015

2015, algunas canciones.

Este año estoy muy poco motivado para listas y esas cosas. Las leo, pero no las hago ni he participado en ninguna.
Esto es una playlist, no una lista.
Por eso hay cosas de 2014, oh. Pero es la playlist de algunas de las canciones que durante este 2015 me han impactado: canciones sueltas de discos que no he escuchado enteros, los temas que más me han gustado de álbumes que sí he escuchado enteros, muchas novedades excitantes, algunos gloriosos descubrimientos, clásicos confirmados, incluso avances del 2016 que ya no puedo esperar más.
La música de un año de una persona. De mi persona, en fin.
Si la disfrutas, perfecto, me alegro:

29 diciembre 2015

Lemmy Kilmister, el adios del tigre(tón)

El fallecimiento ayer del líder de Motörhead supone el adiós de uno de esos bichos pata negra del rock, así que sí, yo lo siento.
NO me interesa casi nada el género que Lemmy representa como nadie, nunca me ha interesado el heavy ni por extensión la larga carrera de Motörhead, la verdad, pero al César lo suyo: Motörhead, una de las bandas pioneras en el speed y el trash metal, llevó ese género de pelos cardados y licra marcando bultito en medio de muñecos gigantes sobre el escenario, al sucio polvo de la carretera secundaria, la parada en el tugurio en el camino (dios sabe si tan solo para drenar el alcohol de la barra o para más fechorías) y la vida loca como estilo del "Modo rock". Trascendió el metal, género que además su grupo dinamitó desde dentro para demostrar que sí, se podía hacer rápido, duro y bestia.
Lemmy pecho lobo y bigotón se bebía la vida a sorbos tóxicos y devolvía una imagen bruta, tosca, animal, ajena a los maquillajes y las poses vacías del género. Fue o es, en fin, como Kurt Kobain, Mick Jagger, Chuck D, Jerry Lee Lewis, Thurson Moore, Bobby Gillespie, Patty Smith o Ian Curtis: uno de los iconos del way of rock, que no es un único "way", si no muchos posibles caminos (sonoros, estéticos) pero que pasan por una meta volante ineludible, la verdad. El cantante recién fallecido no engañaba, ni en sus limitaciones (ya era un dinosaurio del metal) ni en sus bondades (un dinosaurio siempre bruto).

25 diciembre 2015

Feliz Navidad a todos, en cualquier lugar de la galaxia

Por aquí han venido Papá Noel, el Apalpador, el Olentzero y el espíritu de las historietas futuras. ¿Y en vuestras casas?
Sea como sea os deseo felices fiestas.

23 diciembre 2015

Hilo musical para navidades

Si pones "christmas alternative" en cualquier reproductor en línea de música, encuentras opciones muy válidas para contrarrestar la borriquita zum zum zum chiquirriquitín y su p%t$ madre. Canciones dulces, como debe ser, de pop contemporáneo y con nombres tan finos como Low, Sufjan Stevens, Flaming Lips, Eels o She & Him.
Por ejemplo esta:

Felices navidades musicales.

20 diciembre 2015

STAR WARS VII, EL DESPERTAR DE LA FUERZA, de JJ Abrams

JJ Abrams ha demostrado en su carrera como director dos cosas, cuanto menos: que es un muy buen director de cintas de acción (Star Trek), y que su universo se nutre de la apropiación entendida como forma de arte (Super 8). Abrams domina el encadenado de escenas en una montaña rusa espectacular y adrenalínica. Sabe organizar las caídas al vacío y los giros locos con los momentos de relax para crear el ritmo que necesita el viaje. Y sus películas son construcciones narrativas especulares, reflejos desde la admiración y el cariño hacia un modo de hacer cine blockbuster que es el suyo, el de su infancia (un niño de los setenta y ochenta).
La 1ª

Yo recuerdo perfectamente el estreno en Santiago de Compostela de "La guerra de las Galaxias", un estreno que marcó culturalmente, sin proponérselo, nuestra transición. Era el "todo es posible" de un tiempo con ganas de cambio nacional, materializado en la chulería de Lucas; y de un cine que también creía que todo era posible. Es una metáfora pillada por los pelos y que desde luego no me afectó ni la tuve remotamente presente con siete u ocho años. Aquello era increíble. No, perdonad, lo que era es... creíble. Creíble como nunca antes. Un refrito de géneros (la original fue otro juego de espejos, en fin) con naves que surcaban la galaxia, cantinas abarrotadas de marcianos y armas de un poder que empequeñecía los delirios de los tebeos Marvel, aquellos que felizmente trituraba, en los setenta, la editorial Vértice.
Marvel edición de bolsillo, blanco y negro, páginas remontadas.
Magia, con todo.
Lo que yo recuerdo son las enormes colas en el cine Capitol, el "ya han agotado entradas" y para casita chafado, la emoción de los compañeros de clase que ya la habían visto (y la contaban, en 1977 no nos andábamos con "aviso, spoilers"), y sí, el día que por fin pude verla. Y el día en que por fin pude repetirla. Y el día en que por fin pude volver a repetirla. Porque yo fui tres veces al Capitol a ver La guerra de las Galaxias en aquel universo sin VHS y con un par de canales de tele, donde para recrear la película o la veías de nuevo en sala grande o te comprabas el tebeo (que también). La guerra de las Galaxias (se habrá notado que no la llamo de otro modo, a la primera) está instalada, con su mitología, en algún lugar de mi cerebro.
Cine Capitol, lujo franquista en la capital gallega

Más: recuerdo la emoción ante la tragedia oscura de El Imperio Contraataca (1980, diez años), con la congelación de Han Solo como momento emocional sin parangón ("Te quiero", "Lo sé", ese diálogo estúpido y escueto no mola, es "la molonidad" encarnada), y el poder voltáico del Emperador en El retorno del jedi en 1983 (otra vez con regusto marvelita).
Las nuevas visualizaciones, con la edad y la paternidad, ponen a esa ficción en un lugar cinematográfico concreto, que no es el de las obras maestras, pero posiblemente, cuanto menos la primera de la saga, tiene un valor indiscutible, el de generar una cosmología fantástica verista que se incrustó en una generación. Nunca antes nos habíamos creído la ficción así. No como la estábamos sintiendo en ese momento, cabalgando naves para enfrentarnos a la imbatible Estrella de la Muerte.

La segunda parte de la trilogía fue el desarrollo de las reglas del juego que ideó su creador, George Lucas. Así, como el invento era suyo, entre 1999 y 2005 Lucas se dedicó a meter efectos de alta tecnología (para su tiempo), crear incongruencias argumentales (entonces, a Luke lo escondieron de su padre Vader... en el pueblo en que Vader nació y creció... inteligente medida) y empantanar un relato pulp vistiendo al emperador con irreales abalorios palatinos, cortes "complejas", fracciones políticas y explicaciones cientifistas para el mesianismo espiritual de la primera saga. Todo en manos de actores sin chicha, personajes sin pegada y argumentos pseudo shakesperianos (reyes caídos, venganzas, cortes corruptas...). Mucho bostezo. Digamos que Lucas quería desarrollar las reglas que había inventado, expandiendo el tablero, creando nuevas fichas (Jar Jar Binks, Darth Mauld, Dooku...) etc. Pero la expansión le salió rana, mejor jugar otra vez al viejo y sencillo juego setentero/ochentero, sencillo, pero eficaz en su dinámica de tirar dados y repetir porque me toca.
Y en estas, diez años después de ver por primera/última vez a Darth Vader, vuelve la saga, tercera trilogía, lo que pasa después de Vader.
Un póster como los de antes. Espejito, espejito...
JJ Abrams, el mago de la acción, el cineasta que reivindica el reflejo del pasado como forma de arte (el sampleado, podríamos decir) ha entregado la primera de la nueva saga y creo que no podía hacerse mejor. No si ubicas la epopeya del mismo modo que he hecho yo. Abrams quiere jugar y que nosotros juguemos, sabe que las nuevas ampliaciones de Lucas no han funcionado, las obvia completamente, y hace lo que lleva haciendo desde hace mucho tiempo: diseña una nueva montaña rusa, y domina el retrovisor. Creo que estamos ante uno de los más claros y hasta logrados ejemplos de, como decía antes, cine-sampler. Igual que la música ha sabido crear a partir de muestras hurtadas, Abrans copia de la trilogía original sin pudor, indisimuladamente. Ha planeado un nuevo juego sobre las reglas del viejo: o lo tomas, o lo dejas. O te convence, o piensas que esto es una tomadura de pelo. Yo opino que es una jugada muy inteligente, porque hace lo que los fans le piden a la continuación de la saga más importante del cine infantil: revivirla, restaurar las sensaciones que la vida y milagros de Anakin Skywalker les escamoteó. Lo hace con la honradez, además, de que es lo que el propio Adams quiere, porque es lo que suele hacer: reflotar formas y argumentos del pasado, de su memoria sentimental, y darles un "barniz a muñeca" refinado, artesanal (aunque en realidad muy digital), trabajado y con resultados brillantes y pulidos.

El despertar de la fuerza es narrativamente vertiginosa, argumentalmente crea nuevos protagonistas (especialmente Rey, una fabulosa Daisy Ridley destinada a perdurar en la memoria de los fans de la saga) y para el malvado se ciñe al espejo para traer una imagen distorionada de Vader (nada de diablitos con cuernos, por favor... en Star Wars no hay más malo que el caballero de negro... hasta muerto, su sombra sigue siendo aquí la que anima al mal). malo con matices dramáticos: Kylo Ren es muy diferente al marmóreo Vader, es un chiquillo débil, irascible y a la vez temible y poderoso.
A mayores, los efectos son de traca. Al volver a casa, bien, en la televisión estaban reponiendo (es lo que hay, estos días toca) Episodio II: El Ataque de los Clones. Su textura y su paleta cromática resultan planas y hasta horteras, por comparación a la rocosidad árida de la cinta de Abrams.
Textura.
Los efectos especiales de El despertar tienen algo de artesanal, de ochentero, pero al tiempo logran un verismo que nunca se había alcanzado. Es lo que tiene el tiempo, hoy lo que se avanza en un año en efectos y posibilidades es una barbaridad. Y así el Halcón Milenario vuela, sencillamente, como nunca ha volado, ni él ni ninguna otra nave espacial en película alguna. Solo por ver lo bien que ha rodado Abrams las escenas de esa nave, sus vuelos rasantes, sus choques con la naturaleza, cómo esquiva, cómo se hunde y cómo se eleva, merece la pena ver la peli.
Solo por eso... y por su piloto, claro. Harrison Ford sabía que tenía en sus manos el deber y la posibilidad de hacer de su mítico personajes la leyenda perfecta, cerrar su ciclo, no fastidiarla, en fin. La mirada cansada, melancólica y guardiana de secretos de Solo, en primer plano o en plano general, merece la pena y debe tomarse como una victoria interpretativa: Ford ha redondeado al que siempre ha sido el mejor personaje de una saga nacida para crear mitologías hollywoodienses.
Han Solo: leyenda.
El actor que mejor ha mantenido su carrera desde aquel 77 (al menos en permanencia mediática y popularidad) vuelve a ser Han de un modo convincente, quizá porque sabe expresar mejor al personaje en lo que calla que en lo que dice y hace. Esto último es muy "lo de siempre", canallesco, seductor, noble. Lo que oculta es un hiato temporal, el que va del beso final con Leia en El retorno del jedi al presente de esta nueva película, ya incrustada en la saga sin posibilidad de aminorar su impacto.
Impacto que será enorme o mínimo dependiendo de la afinidad de cada cual hacia las cosicas de Luke Skywalker (aquí , la importansísima "presencia fantasma"), Vader, Solo y Chewaka, que ahí está, molando que es gerundio.

PD: si yo la he ponderado positivamente entendiendo lo que es y a quién puede llegar, no os cuento cómo está mi hijo de nueve años :D

07 diciembre 2015

ALGIERS



Ah, qué maravilla. Yo es que en serio, no entiendo esto del rock quedándome en el pretérito pluscuamperfecto modo subjuntivo. El pasado está ahí, hay que abrebarlo como vacas deshidratadas para adquirir la base, pero la excitación del presente y la apuesta por la emoción de lo nuevo yo desde luego no la voy a obtener en lo que ya ha sido. La extraigo que lo que está siendo.
Y Algiers está ahora ocurriendo, salen en las webs de referencia y en las revistas más fiables y bien, por lo que leí (y por su web, al loro con ella y su reivindicación de la resistencia como ética político-artística) tenía la sensación de que este trío podía ser algo gordo.
Leches, pero no tanto. ¡Menuda bomba de relojería musical este debut homónimo!
Es difícil de describir aunque apela a sonidos y estilos totalmente clásicos. Si has abrevado en la historia de la música popular (como vaca deshidratada) sabrás reconocerlos: mucho gospel, muchos post punk, rock siniestro... leo que lo han llamado "dystopian soul", en alguna parte. ¿Mezcla explosiva?¿corta-pega imposible? escucha esto y luego me dirás:



La verdad es que por encima de todo destacan unas canciones brutales, sí, que redimen a la formación de ser tan solo un pastiche de cosas que no pegan. Todo cuadra porque el aglutinante (la sustancia) cohesiona como una resina epoxídica. El botón de muestra es esa "Blood" donde se oye el látigo sobre el trabajador sureño, la rabia en el puño apretado del oprimido, la esperanza, también. Riot-gospel, guitarras afiladas como navajas, percusiones rituales, oscuridad y un vocalista que deja al respetable con cara de huevo. No es el único temazo del disco, una obra de tensión brutal, controlada pero con ganas de hacer mucha pupa.
Intensidad y toda la tradición empastada en un debut que es puro futuro.
Lee y créetelo: Algiers son una ma ra vi lla.

29 noviembre 2015

La campaña

Saurón delega en su simpática jinete oscura.
Alberto Garzón aún no se ha prestado al circo.
Los demás ya nos han dado momentos de realpolitik de puta madre el el circo de las hormigas y espacios similares. El voto útil.

23 noviembre 2015

Once años.

22 de noviembre de 2004.
22 de noviembre de 2015
Once años, la leche.

Sin ser nunca jamás un blog de referencia, sin abandonar mi idea original de ser mi ventana personal, plural y dislocada, inarticulada, libre, para soltar mis ideas al mundo. "En el espacio nadie puede oír mis rebuznos", entre la coña (que nunca falte) y los visos de realidad me apropié de este eslogan, consciente de que cuando sueltas lastre se ven las tonterías, las costuras del globo, pero también todo lo bueno que llevas dentro, que algo habrá. Este blog ha sido mi  casa y la de algunos gatos curiosos más que se pasaron/pasan (no diré cuatro, no soy de falsas modestias, y hay entradas con bastantes visitas).
Tanteando cosas, expandiendo "tags" hasta el delirio (recetas, yo dando recetas como si fuera un comidista de esos, ja),en este blog he crecido en algún modo. Es inevitable, llevo escribiendo en él  ininterruplidamente desde hace once años, por el camino he sido padre, me he labrado un moderado reconocimiento en el tema de los cómics y he llegado a escribir en diarios profesionales por encargo de cosas que me espantan y jamás tendrán cabida en esta bitácora.

Los blogs ya han pasado de moda. Si no son temáticos (como mi otra casita, Serie de Viñetas, o más monotemático aún, sobre un solo cómic), si son puramente personales... ¿para qué, si tenemos Facebook? Quizá porque Face es mucho menos "juguete", menos divertido que la gestión de un blog. Y sobre todo, es menos mío que un blog. Este, de hecho hasta ha cambiado una vez de nombre, la recoña marinera.

Hay algo muy particular aquí. Es la diferencia entre nadar en un río o tener una pequeña piscinita. Esta es mucho más tuya que aquel. Y en aquel, además, te arrastra la corriente.
Y no nos vamos, seguimos por aquí, subiendo post.
Jódetete, red social, no lo dejo.

21 noviembre 2015

La Voz Indie Kids

Furious Monkey House es una banda pontevedresa que está llamando mucho la atención. Generan un indie rock sin demasiados puntos originales pero macerado en buenas influencias: a bote pronto citaría Pavement, Breeders o los Pixies más melódicos, a Weezer y a alguna banda nacional "noventas" que dudo ellos conozcan pero que también recuerda a su música por compartir influencias, como El Inquilino Comunista.
Los ha descubierto una promotora (la misma que lleva a Xoel López y Vetusta Morla) y se los ha llevado a grabar a los estudiOs Abbey Road de Londres (sí, los de los Beatles). Tienen un disco y un vídeo oficial. Y giran.
No suena demasiado relevante, pero la particularidad es la que ves en esta foto de la banda:

Sí: "FMH" son una kids band, un grupo infantil (con un adulto infiltrado tras una careta, que toca el bajo y supongo que dirige el cotarro), niños de primaria. Concretamente  sus edades oscilan entre los nueve años y los doce.
Así que en estos tiempos en los que la tele nos bonbardea con niños-monstruo cantantes destinados a desdichas y presiones excesivas en aras del espectáculo catódico (ya sabes, La Voz Kids y todas esas mierdas), encontrarnos a un grupo de chavales que se lo montan bien, con cierta naturalidad (comenzaron como un proyecto lúdico-didáctico en un aula de música) y que en vez de tirar del influjo nefasto de Operación Triunfo o de clasicotadas casposas y apolilladas, escupen con garbo un inide pop juguetón, melódico, agresivo incluso en sus sonidos distorsionados y saltarines.
Tienen canciones, y si el adulto tras la máscara es mínimamente inteligente sabrá mantener el experimento en el terreno de lo lúdico (donde no sobran discos como el de debut, ni bolos, por supuesto, como los que ya están haciendo -y logrando el "entradas agotadas"-).
No nos engañemos, esto no es algo que debamos tomar más allá de la anécdota, por muy celebrada que sea. Un experimento infantil que, casi por primera vez, no parece un monstruo de Frankenstein como aquellos grupos para-y-de críos tan populares en los ochenta, ni un desesperado intento de pelotazo en un programa de la tele. Es algo muy simpático, con canciones chispeantes que se escuchan muy bien y que está sonando mucho por Galicia últimamente.
Así contemplado, no puede despertar más que simpatía.
Bienvenidos al vergel del Mono Furioso y sus Niños Perdidos.

12 noviembre 2015

Playlists de la canción del día

(La imagen sale de aquí, vía google images.)
Día a día, con sus descansos más o menos voluntarios, he ido goteando canciones. Sin orden ni idea previa para montar ninguna lista cohesionada, sencillamente un juego para redes sociales y sobre todo para mí mismo: a medida que crecía, La chanson d'aujourd'hui me funcionaba a mí mismo como playlist de fondo, para los quehaceres que piden un poquito de música.
Pues día a día he alcanzado el centenar de temas. Hay de todo, literalmente: soul, pop, música clásica, hardcore, electrónica, samba, flamenco-fusión, noise, chanson francesa, bandas sonoras de cine, metal (una y nada ortodoxo, pero metal), neocountry, post-rock, dub, salsa...
Un batiburrillo.
100 "canciones de hoy", todas vuestras. La lista seguirá creciendo, en mis redes sociales. Que las disfrutéis:

08 noviembre 2015

LA VIDA DE ADÈLE, de Abdellatif Kechiche


No he leído El azul es un color cálido, de Julie Maroh, cómic en el que se basa La vida de Adèle, pero lo que me interesa de este film excede los registros de "basado en un cómic" (hecho que siempre mueve mi curiosidad, por descontado) y pasa por la promesa de una interpretación de campanas.
La película de Abdellatif Kechiche resulta al final, descompensada. Pero gloriosamente descompensada, de un modo que no suele suceder. La cinta, de tres horas completamente absorbentes, no flojea jamás: tiene una cadencia poética magnífica, una intensidad que no decae nunca, desarrolla una historia de descubrimiento sexual (lésbico, pero de profundos sentimientos universales que alejan a la cinta del mero panfleto queer -no pasaría nada si lo fuese, pero simple y  llanamente La vida de Adèle es más amplia que la reivindicación de "minorías sexuales que no son heterosexuales, heteronormadas o de género binario"-) y está rodada con una delicadeza y una inteligencia sutil caras de ver.
¿Porqué digo, entones, que está descompensada? Pues porque si con todos estos mimbres la cinta ya es cojonuda, las interpretaciones de Léa Sydoux y Adèle Exarchopoulos hay que ponerlas en un pedestal, un hito, y no creo exagerar.
La mirada.
Sobre todo me ha conquistadola fragilidad abrumadora de Exarchopoulos, que con 19 años interpreta un papel dificilísimo sobre el despertar sexual lésbico en una niña de insti. Las inseguridades, la reafirmación, el amor, el sexo (muy explícito y siempre elegante), las dudas, el abandono, los anhelos, las victorias y las derrotas. No se puede interpretar mejos, com más convicción. Pero Adèle no está sola.
El dúo de Adèle como jovencita en tránsito y afirmación, y Lèa en el papel de una estudiante de Bellas Artes lesbiana ya integrada en el movimiento les, plenamente feliz en su naturaleza, asumida y ejercida, provoca un dúo interpretativo que, me parece, ha quedado ya para la historia del cine. En el caso de la protagonista, porque además es mágico, la actriz (casi) principiante, que se entrega y nos da la sensación de ofrecernos más verdad de la que una interpretación suele ofrecer al espectador.
Arrasaron en Cannes y no es para menos.
(Por cierto, la he visto ayer, en La2, sin anuncios, en modo versión original con subtítulos: en ocasiones la pública sí que funciona

31 octubre 2015

Una charla de cómics.

Hace dos semanas participé en un evento cultural, en Vigo, cuyos fondos recaudados se destinaron, via ACNUR, a ayuda a los refugiados sirios. Una tarde con cuentacuentos infaniles, eventos de poesía en directo, sorteos de libros, música y en principio alguna iniciativa más que cayó del cartel. Consultado para la posibilidad y disponibilidad para dar yo una charla sobre cómic social, apunté que me parecía algo un tanto soso, soltar una especie de charla temática sin más, y propuse implicar a librerías de Vigo en la donación de ese tipo de material para generar más lotes rifables, de modo que mi charla sería un poco una presentación de esos libros a sorteo. Animando, en fin, a la compra de rifas.
Debo confesar que me encantó saber por parte de los organizadores que efectivamente mi ladrillo tuvo el efecto deseado, que se incrementó mucho la venta de rifas para los lotes de cómics tras mi charla. Porque al final, eso era lo importante: sacar pasta.

La "conferencia" la articulé como una especie de "viaje por el mundo contemporáneo" a través de lugares y tiempos en conflicto reflejados en cómics.
Proyectando mapas y cómics sobre instrumentos musicales: superad eso.
Aquí tenéis el power point de la charla (retocado para este post). El globo terráqueo era un gif en movimiento, parece que no gira al subirlo on line.



DONNIE DARKO, deRichard Kelly (2001)

Ayer he vuelto a ver Donnie Darko, que vi en su día, a principios del s XXI. Si en su momento me encantó, hoy al revisarla casi quince años después (cómo pasa el tiempo) me ha vuelto a funcionar totalmente.

Hay en este artefacto tal mezcla de géneros, subgéneros y voces prestadas (las "teen movies" de los ochenta, Viernes 13, la ciencia ficción, Terciopelo Azul, el cine indie a la Sundance, las paradojas temporales, incluso se cuela algún guiño a E.T.) que corre el riesgo de ser un batido impersonal, pero la manera de hacer de Kelly, los planos sostenidos, las imágenes aceleradas o ralentizadas y la sensación de rollo chungo que consigue sin que realmente nada chungo suceda, otorgan una voz propia a la cinta. Y su desarrollo argumental, pese a caer en alguna obviedad, caricaturas innecesarias y obvias, como el personaje de Patrick Swayze, es un juego intrincado y laberíntico perfectamente diseñado.
La interpretación de Jake Gyllenhaal en el papel protagonista es memorable, y algunas escenas mantienen la fuerza y la capacidad de turbar de la primera vez que vi la película (las más oníricas, y la fuerza visual del personaje del conejo Frank)
Y bueno, claro, si llego a ver esto a los 15/17 años, me vuelve la cabeza del revés, me imagino las implicaciones que puede tener a largo plazo (de entender el buen cine) Donnie Darko en un chaval, que es su público potencial y directo.
PD creo que hay a la venta una versión "director's cut" que desconozco... y temo: creo que esta película no necesita retoques, su equilibrio es delicado y conseguido, ¿para qué matizar nada, para fastidiarla?

26 octubre 2015

"Requisitos para ser una persona normal", de Leticia Dolera

Recuerdo una reunión de esas, de desconocidos, a partir de un evento social cualquiera que no viene al caso, en que mis compañeros de mesa en el bar del local comenzaron a hablar de interesantes préstamos bancarios. Luego pasaron a coches, nuevos modelos y prestaciones en consumo de combustible. Después empezaron a chacharear sobre Iphones. Todo circunspseto, muy "de señor" –masculino singular. Luego me fui de allí mentalmente a pelear con Dormammu en la Dimensión Oscura, o para pensar en mis cosas, más o menos prosaicas, mientras asentía robótica y amablemente. Sentía, en fin, que aquella charla burguesita era una versión mature readers only de las conversaciones sobre el tiempo en un ascensor pese  que mis contertulios se estaban empalmando con toda aquella jerigonza. Y por supuesto, no me interesaba un carajo, ni la charla ni ellos. No diré que me sentí "raro" pero tampoco cómodo.
Requisitos para ser una persona normal trata sobre esto. Sobre estas personas (no sé si como yo en general, pero sí en momentos puntuales como el descrito) que no se ven insertados en el statu quo social de la gente "normal". En un tono de comedia amable ribeteado con profundidad dramática en determinadas relaciones familiares, la película de la debutante Leticia Dolera es un canto no al friki (como pensarán mis compañeros de aquella nefasta mesa) si no a la necesidad de reelaborarnos en este mundo en crisis. ¿Qué es la normalidad y dónde está la verdadera felicidad personal? Temas serios tratados con la ligereza de las chuches mediante el empleo de la comedia (comedia indie, para más señas) como, en fin, medio de transporte hacia las conclusiones a las que Dolera aspira que lleguemos.
Todo a través de una trama amable y simpatiquísima (donde insisto, cabe y tiene un peso específico la amargura), unas actuaciones modélicas con un Manuel Burque espectacular (y por cierto, a lo DeNiro, engordando quince quilos para la película) que no hace sombra a Silvia Munt o a Alexandra Jiménez. Ni a la propia directora, que también escribe y protagoniza. Toca reflexionar, otra vez, sobre porqué en televisión nuestros actores trabajan tan plano, tan pobre, cuando luego, en manos de una buena dirección, lo bordan.
Pero volvamos a la película. Se puede achacar a su recorrido argumental obviedad. Es cierto, todo nos suena, amablemente. Aunque como dije, bajo ese recorrido reconocible hay mensaje, discurso y personalidad. Lo mismo se puede decir de sus aspectos formales –que nos evocan a buenos modelos: Wes Anderson, Michel Gondry, Amélie– con esa fotografía que resulta superlativa en los primeros y primerísimos planos, con efectos de edición convertidos en elementos diegéticos de la acción (como las eficacísimas rotulaciones, un componente narrativo esencial en el relato) y con diálogos y situaciones chispeantes.
Cotidiana, amable pero con aguijón, cercana, Requisitos para ser una persona normal es cine de ese que merece la pena visionar y que posiblemente nunca verás aupado por los medios generalistas, por modesta y carente de potentes presupuestos para aparato publicitario.
Mira el trailer y te convencerás de que quieres verla aunque no invente nada:

22 octubre 2015

Poesía cósmica.

Hace unos días saltó a las redes sociales y residuos de pulpa de papel informativa una noticia preciosa. De esas de lanzar la imaginación a volar: "En las proximidades de la estrella KIC 8462852 hay algo que tapa la luz y que desconcierta a los científicos." rezaba el ABC el pasado día 19.
La cosa es que se ha detectado que ese astro, al que nosotros, más poéticos, vamos a llamar "flashing star", como si se tratase de un tebeo guay, se acompaña de algo impredecible, y por tanto, enigmático. Dicen que "el meollo del asunto es que observaciones hechas con el telescopio espacial Kepler han revelado que hay algo que reduce la luz que nos llega de KIC 8462852 [flashing star, vamos] en hasta un 20 por ciento, y que lo hace en intervalos irregulares" (Microsiervos).  Un artículo sobre este tema en The Atlantic apunta incluso que la causa de este comportamiento inestable se deba a que podría tratarse de enormes, colosales estructuras alienígenas.
Toma, un sistema solar artificial creado por una civilización extraterrestre para extraer energía del sol. Que va a ser que no, de acuerdo, pero... ¿mola o no mola?

Aunque evidentemente este asunto poco tiene que ver con los avistamientos OVNI y todo ese universo, ya que solo hablamos de teorías para explicar una incógnita cósmica cierta, encontrada y testada científicamente (pero sin explicación), la verdad es que el hilo que une ambos mundos, ciencia y ufología, el misterio de un universo que aún nos es de masiado grande y la posibilidad de que ese cosmos se acerque a nosotros en forma de naves extraterrestres, me interesa ante todo por su capacidad poética, evocadora y fantástica.
No, no soy un "Believer" (y mucho menos un belieber, ya que estamos) ni he visto jamás nada en el cielo que no sea una estrella o un avión. Pero tenemos que reconocer (yo lo hago, en fin) que la idea de que hay cosas racionales y autoconscientes ahí fuera está injertado ya en el arte contemporáneo y es materia bruta para la narrativa. Desde que somos animales racionales contamos historias, y muchas son sobre lo que nos supera.
De los deliros de  Erich von Däniken a las fantasías literarias de Stanislav Lem pasando por las cosmologías de Kack Kirby o los encuentros cercanos en fase tres de Steven Spielberg, muchos son los artistas que han usado la imaginería de la inteligencia exterior/superior en sus obras.
No me extraña, es fascinante. La interpreto, personalmente, en la clave que aporta Pabo Ríos en su debut (y magnífica novela gráfica) Azul y pálido: pensar el fenómeno del contacto con otros seres inteligentes del espacio supone un campo de reflexión sobre nosotros mismos. Mientras nadie demuestre ("nadie", de este planeta... o de otro) que efectivamente "No estamos solos", toda esa imaginería tecno sirve para pensarnos a nosotros, nuestros miedos/aspiraciones y cómo el hombre contemporáneo los sublima de un modo u otro.
La aparición de una creación de proporciones faraónicas en el espacio, mundos artificiales, puede ser un disparate más, una apreciación absurda tejida para, quizá, llamar la atención sobre una noticia realmente desconcertante pero excesivamente técnica, fría para los mas media. Mola mucho más el Imperio Galáctico, pues claro. Pero frente a otras explicaicones más plausibles (cuerpos celestes sometidos a varias tensiones gravitacionales, por ejemplo), la solución alien me vuelve a abrir la espita de aquella lectura de infancia, el libro (maravilloso ¿porqué me deshice de él?) OVNI, un delirio hermoso para niños que fue mi primer contacto con todo este rollo de lo que hay o deja de haber en el espacio profundo:


Este libro es inencontrable (o a precios locos, 200 euros, cosas así) PERO...no nos engañemos, es una nostalgia deliciosa, pero apenas un eslabón pequeñito en la cadena de maravillosas ficciones narrativas sobre el espacio que podemos disfrutar. Algunas de ellas (y la recreación pictórica anónima que abre este post) puedes verlas en este pase de diapos (slider, vamos). ¡Disfrutad del espacio inmenso y sus dioses cósmicos!:


21 octubre 2015

Otra era

Cantaba Javiera Mena:
Y hay algo en tu planteamiento
una visión pionera
sacada del futuro
de un viaje en el tiempo
Es algo de otra era
sacado de otra era 
Pues así veo las cosas y más desde el Salvados del pasado domingo (aquí, "mejores momentos", pero yo recomiendo buscar el programa entero si no lo has visto).
El careo Pablo Iglesias/Albert Rivera en el programa de Jordi Évole ne ha reafirmado en mi visión del presente. Presente bisagra.


Un debate sin excesivos pactos previos, en un entorno ajeno a la pompa kennediana que impera en la televisión desde los años del amante de Marilyn, con un formato distendido de discusión natural y civilizada aunque en ocasiones naturalmente tensa, y con un Évole mediador pero también en ocasiones incisivo, sabiendo parar el tren en marcha para rebobinar e incidir en los contenidos de determinadas declaraciones de ambos contertulios.

Pero sobre todo revela datos, cinco millones y pico de espectadores (el 25% de los televidentes estaban viendo Salvados la noche del domingo) que trituran con su presencia ante las pantallas y su interés activo (TT y todas esas cosas de las redes sociales) aquellos tiempos en que ciertos políticos de la casta —palabra que en el programa empleó por primera vez un Rivera muy entonado, despierto y caballito ganador— llamaban a uno Coletas y a otro Naranjito, a unos "partidillo radical" y con otros catalanizaban su nombre evidenciando un origen para potenciar el discurso del miedo y el odio.
Ayer hubo un debate y quien lo ganó fue la bisagra, que en su lento giro sigue marcando claramente que vivimos o podemos vivir tiempos de cambio. Cambio lento, quizá estas elecciones no supongan una revolución social y aún mantengan un pulso poderoso "Los de siempre", pero cambio inexorable.
Cambio que pasa por un marchitamiento del bipartidismo, un auge de estos nuevos partidos, y una incógnita ante el papel que jugarán los partidos digamos menores en cuanto a votos (con una IU importante pero con un papel muy difícil y hasta incierto en este momento).
Yo apuesto por un diciembre para la historia, y aunque tengo claras preferencias (soy de izquierdas y me resisto a que ese concepto se de por "desfasado")  tanto Podemos como Ciudadanos suponen una nueva política para este país, desde espectros políticos diferentes (sobre todo en los apartados económicos y en las relaciones laborales trabajador/contratante) que dan un nuevo margen de opción al votante. Una nueva política desapegada de la transición, del franquismo (por supuesto) y del pasado más cercano que muestra un óxido irrecuperable, anclado.
Champán para brindar antes de Navidad.

10 octubre 2015

MAD MAX. FURIA EN LA CARRETERA, de George Miller.

Loco
Mad Max es un icono de la ciencia ficción, el más importante de la vertiente postapocalíptica. Yo, confieso, no tenía el menor interés en la saga. No había visto ni diez minutos de ninguna de las tres enregas que George Miller dirigió entre 1979 y 1985 –la 3ª codirigida con George Ogilvie– y el tema, la acción macarra post, me pilló en una edad en que o bien estaba demasiado verde para esas películas, o demasiado estupendo y pensando que castañas pilongas, pedantes y huecas como Birdy de Alan Parker eran el summun de la cultura cinematográfica.
Como sigo virgen cual doncella feudal en esa trilogía, no me pronuncio. Pero treinta años más tarde de la última ("Más allá de la cúpula del trueno") se estrena bajo la dirección del propio Miller una nueva entrega, "Fury Road", y todas las voces "sospechosas" afinaban sus trinos: obra maestra.
Esta semana me enfrenté a la película (visionado casero, no hubo lugar a escapada a la gran pantalla) y solo puedo decir una cosa.
BUM

Mad Max. Furia en la carretera es un canto al cine puro. Si el séptimo arte es imagen en movimiento ante todo, a la que ulteriormente podremos aplicar resortes de narrativa y contar alambicadas historias, esta carrera iracunda en constante fuga es una de las muestras más depuradas, intensas, indomadas y hermosas de cine que he visto en muchos años. Porque desde el primer fotograma hasta el cierre todo es poesía visual en la salvajada de Miller (que ojo, la rodó con 69 añitos, no con 26 eufóricas primaveras... aunque quién lo diría).
SINOPSIS. Una mujer, Imperator Furiosa, libera al harén de un sátrapa y se las lleva para concederles la ansiada libertad. El tirano se lanza, con toda su corte, a capturar al camión en el que se dan el piro con una caballería de tractocamiones. En la fuga atraviesan un mundo apocalíptico, desértico y hostil a la vida orgánica. Mad Max está en medio y ayuda a Furiosa. Se acabó, eso es todo. La chica, pues, no es meramente argumental y hay que buscarla en otros lugares. No hay profundidades psicológicas pero sí una potente construcción de personajes. Estamos ante una película que es cualquier cosa menos un contenedor vacío. Desde la exteriorización (muy David Lynch) del mal en el aspecto físico del tirano Immortan Joe hasta el discurso feminista o cuanto menos femenino de sus vestales en fuga, pasando por supuesto por ese nuevo icono cinematográfico que es Imperator Furiosa una Charlize Theron a la altura icónica del replicante Roy Batty en Blade Runner–, acabando en el propio Max, claro.
Furiosa

El personaje de Mad Max y cómo es planteado, por cierto, es otro acierto. Se convierte en secundario prácticamente, en testigo activo. Y Miller revela inteligencia fílmica en su presentación. Primero, con más pelo facial que un hippie vago, después, capturado y "aseado", anteponiendo al rostro del actor Tom Hardy una máscara a medio camino de un bozal y el contenedor de Hannibal Lecter. Finalmente sin intermedios entre su rostro y nosotros. Entre el nuevo rostro actoral de Max y el espectador Miller ha creado un juego de velos para que pasemos de identificar al icono de un modo abstracto, a asumir su nuevo rostro. Entra como un yeti sin cara, todo pelo (y enfocado desde detrás, además), luego está medio metraje semi-oculto por el arnés facial, pero vamos asumiendo sus rasgos a través del mismo, su mirada intensa, o sus gestos corporales, tan viscerales... y finalmente cuando, denodadamente logra deshacerse del bozal, bueno, es Max, lo sabemos, lo hemos estado masticando durante una hora, ya no hay otro rostro, ya no nos acordamos de Mel Gibson.
Es por detalles como este que la cinta solo es capaz de rayar a alturas de vértigo. Y sobre todo, lo dicho, por su poderío visual, por su capacidad de elevar al cine de acción muy por encima de cualquier otro producto del palo (hasta la magnífica traca final de Los Vengadores -2012- de  Joss Whedon palidecen ante esta bomba). La fuerza de las escenas que se engarzan sin respiro; los fundidos en negro sencillamente acongojantes, intensos, dilatando el tiempo y tensando al espectador; el poso de la más grande tradición genérica del cine norteamericano –el western, claro, está ahí, con John Ford a la cabeza–; la fotografía imponente; las actuaciones secas; los diálogos cortantes y telegráficos... nada falla, todo suma.
Carretera
Y añadimos la pirueta de un director que retoma su propio icono, que dormía el sueño de los justos, y lo logra resucitar sin que asome la duda de la oportunidad o la mercadotecnia: vista la cinta no te preguntas "porqué", ni "para qué". Es simplemente un acto de creación explosivo que no se parece a nada que se haga hoy pero que jugando con los códigos de la espectacularidad y la acción le da sopas con onda a todo lo que se hace hoy. Una película que brilla con tal intensidad supernova que oscurece a todo el cine del palo boddy action que le pueda rodear.
Mad Max, Furia en la carretera es una de las películas de la década.

PD: ¿más pistas de la genialidad de Fury Road? A Carlos Boyero, la empanadilla mediática del celuloide, no le ha gustado ni la ha entendido ("un mecanismo previsible, en el que los guionistas no han tenido que exprimirse mucho el cerebro intentando crear diálogos potentes, buscar matices, dotar de alma a los personajes" me parto el ojal con este hombre). Es la prueba del algodón definitiva, por supuesto.

28 septiembre 2015

Las catalanas.

Las catalanas. Las elecciones, digo.
Momento importante en la historia política de este país por lo que tenían de fondo, testeo o pulso según quién mire el cuadro. Si se observan como test plebiscitario, de sí/no, es difícil crear un traslado real, siempre se estará abierto a la interpretación X que cada cual vea más ajustada a sus principios. Votos versus %, escaños versus ciudadanía, intención real del voto... Pero está claro que algo ha habido de manifestación identitaria, dada la alta participación (más del 77%). Así qeu si jugamos, en general, no, no se puede decir que ha “ganado” el “plebiscito” la opción separatista: independentistas (JxSÍ+CUP) el 48'03% de votos, no independentistas (C'S, PSC, PP, CATSÍQUEESPOT, otros), el 51'97. Con el absoluto de las cifras los partidos conservadores van a cerrar filas en torno a “esto queríais y así os ha salido, fin” y los progresistas insistirán en un hecho social, una Cataluña casi, casi al 50% dividida en su voluntad identitaria que además está votando, en realidad, otra cosa (porque no, NO era un plebiscito, hay insistir en eso, y con el voto de castigo a la corrupción, con el voto a favor de cierto modelo de gobierno en tanto que se sigue en el gobierno de la Generalitat y hay que seguir viviendo mientras haya D.U.I. o no D.U.I.)
Que ahora se le otorgue a las elecciones carta de naturaleza 100% plebiscitaria (cada quien, para alimentar sus tesis previas, y según conveniencia) es el gran error que, apuesto, vamos a tener que aguantar en todo tipo de discursos hoy y durante días. La realidad es que el nudo gordiano sigue irresoluto auqneu nos han mostrado un (más o menos nítido o borroso) diorama del paisaje, y sigue, a mi juicio, admitiendo solamente dos salidas: consulta real, clara, concisa y limpia a partir de la cual seguir trabajando (conjuntamente, estado, gobierno catalán); o la Declaración Unilateral de Independencia, sencillamente un absurdo (diría que jurídico y sin duda absurdo práctico) que no sé a dónde coño puede conducir (no, al ejército levantisco y trompetero tomando las calles de Barcelona, no, esa vía de pensamiento se la dejo a los cerriles).
La pelota está pues en unas generales para las que ya queda mucho menos, porque veo el asunto como un juego de espejos donde el papel de la España constitucional tampoco va a ser menor, claro. Personalmente creo que el peor de los entornos posibles a nivel nacional (en este asunto y en todos los demás) será la repetición con más o menos matices del actual, con un PP enrocado en la silla, incomunicativo (“Rajoy lava los platos con Mistol”) y conservador de una vieja constitución que, claramente, pide a gritos una reforma en asuntos medulares.

24 septiembre 2015

Aún aprendiendo

Goya.
En La hora caníbal #009 (fue magnífico todo él, puedes escucharlo aquí) se habló hacia su recta final de una cuestión sin duda interesante. El programa fue una charla distendida entre Borja Crespo (responsable del programa) y tres invitados de lujo: Daniel Ausente, Jordi Sánchez Navarro y Raúl Minchinela. Y el asunto de marras fue el momento presente en relación al aprendizaje como hecho social.
Comentaba Jordi Sánchez y había consenso, que vivimos hoy un tiempo nuevo en la relación entre el ser humano y el aprender. En este sentido se exponía una idea: hasta no hace mucho cuando llegabas a los 25, 30 años, completabas tu ciclo formativo, entrabas en el ciclo laboral y con ello en la edad adulta plena, en la que sencillamente dejabas de aprender. Podría decirse que aprendías para acceder (vía laboral) a un "nuevo estado". Lo has conseguido, fin de la necesidad de aprendizaje. En términos generales, y el aprendizaje de darse sucedía en ciertos sectores laborales (se mencionaba al médico o al profesor, que siempre se actualiza). Sin embargo internet ha roto esta baraja. La red es un fichero virtual inagotable que nos hace acceder a campos de conocimiento nuevos constantemente. Por primera vez en la historia, así, el adulto siente que el conocimiento es inabarcable, y además, accesible. Se habló también de cómo hasta ayer ese lugar de consciencia estaba restringido (de nuevo, a ciertas profesiones, como el bibliotecario, que sabe, porque trabaja precisamente en un archivo público, que siempre nos quedará algo pro aprender).
Matizo incluso que el aprendizaje del cardiólogo y del profesor es "otra cosa", porque no deja de ser técnico, específico, laboral, en fin. "Útil". Y de hecho se da en muchas profesiones. Pero internet ha convertido la capacidad de aprender en una nueva opción o modelo vital. Uno que por novísimo no ha modificado estructuras de momento, pero que, si tenemos mucha suerte, podría hacerlo. Hace tiempo (permitidme que no pierda tiempo buscando para enlazar el dato) leí o escuché que una nueva generación de jóvenes adultos, los "treinta y tantos" que se decía en los noventa, hoy desestiman mucho más que esa generación hace una década la pertinencia de comprar vivienda, hacerse propietarios, "tener". Y no me preguntes porqué, pero veo ligazón. Bueno, pregúntamelo: veo ligazón en el hecho de que esa generación, la primera que ya formada laboralmente, y en un rango de edad adulto, es la primera que accede al inabarcable banco de datos que es internet.
Esta red ha convertido conferencias en podcast y documentales específicos en you tubes en objetos móviles y que pueden servir para el ocio, y además, ese archivo virtual puede abonar cualquier curiosidad en cualquier campo. ¿Pesca de río? ¿astronomía? ¿pan casero?¿cine de serie-Z? ¿la arquitectura contemporánea? ¿los cómics?... cualquier campo que te interese podsée en internet miles de datos a tu disposición, para hacer que florezca en ese campo una selva de conocimiento mucho mayor aún de la que ya creías poseer.
Cultura accesible e inabarcable.
Hace unos pocos años te hacías Señor y Señora, sí, y se acababan ciertos temas de charla social que se sustituirán por otros (hijos, la hipoteca más interesante, el coche , tu terraza qué envidia, ese plazo fijo, ropa, la dieta.... cuestiones del "poseer", y del peso de los años, básicamente... no de cultura y conocimiento, que se han abandonado porque ya somos adultos). Hoy la madurez no supone necesariamente un corte con tus antiguas motivaciones. Porque eres consciente de que si te gustaba la literatura realista con 26 primaveras, puedes seguir ahondando en el tema: no hay barreras ni límites, está a un clik, y luego puedes compartirlo, además, no solo el el mundo real, si no en esa misma red (en su faceta social).
Algo tan fascinante podría, en fin, delimitar también nuevos estratos sociales en los que la cultura, y el modo de acercarnos a ella, la disposición mayor o menor, nos iguala más allá de lo material (en un primer mundo que pese a toda la crisis, sigue jugando en una liga de privilegio, por supuesto). De momento capitalismo manda y lo hará por muchas décadas, pero ¿imaginas una sociedad donde el patrón no sea la propiedad, si no la cultura?

18 septiembre 2015

DOMINIQUE A "Éléor"

¡Cuánta belleza!
Fin de la crítica. ¿Necesitas más hablando de un tipo que lleva haciendo enormes discos más de veinte años sin perder duende?
Pues otra vez lo ha hecho. Un disco de MUCHAS estrellas de monsieur Dominique Ané, el renovador de la chansón del siglo XXI, capaz de bordar sonidos clásicos o de coquetear con la música del presente sin perder el objetivo de su punto de mira: bordar canciones en la mejor tradición francesa. En Élénor derrama su faceta más clásica, envuelto el capas de cuerdas melancólicas. No hay fallo, un grande

"Adiós, amor mío":

04 septiembre 2015

The Jesus and Mary Chain, rareza maravillosa

Entre 1984 y 1988 The Jesus and Mary Chain fueron la banda más importante del rock mundial, o casi. Dos hermanos que aplicaban al pop técnicas de electroshock infectando las guitarras con muros de feedback doloroso. Detrás de esta "terrorist action" subyacía algo muy artie, y mucha pasión por el rock.

En 1987 los islandeses Sugarcubes estaban en boca de todos. Aquella banda (con Björk al frente) sí que era algo artie, un pop oblicuo e impactante.
Uno de sus singles, "Birthday", gozó de la aportación de un remix de los Jesus and Mary Chain, donde se mostraron tan venenosos como siempre, aportando un ruido cavernoso y oxidado, penetrante más que lacerante (eso, lacerar, hacía su Lp "Psychocandy") que inunda de melancolía el tema.
Me había olvidado completamente de este rarísimo tema, y claro, la red... lo tiene todo.
Escucha la reverberación...


03 septiembre 2015

Imágenes en prensa.

Una reciente foto está sacudiendo al mundo. Es una crudísima instantánea del cuerpo inerte de un niño de cinco años, fallecido en las costas griegas. En Europa, en nuestros súperordenadores mac, desde nuestros hogares con aire acondicionado, empezamos a preguntarnos la ética periodística del empleo de dicha foto.
Es cierto que la prensa suele utilizar el material gráfico de modos sensacionalistas, pero en ocasiones una imagen, aunque sea cruda o directamente atroz, puede ser necesaria. Porque este niño es la voz de otros que serán y otros que han sido. Y los visibiliza, y su fallecimiento no debería ser en balde. Cuesta mirar según qué fotos, por supuesto, y más si eres padre o madre, pero en ocasiones es una imagen, por terrible que sea, la que despierta algo que hay que despertar. Mucho más leve, recordamos cómo esta instantánea desencadenó, casi ella sola y frente a las mentiras del Partido Popular, la marea del Nunca Mais ante un Prestige roto y supurante ("hilitos de plastilina", sostenía entonces Rajoy).


Hay que tener cuidado con el tema del empleo de imágenes, es una verdad obvia y que comparto, pero si realmente vivimos "la mayor crisis de refugiados desde la segunda guerra mundial, que se desarrolla desde hace meses y que en las últimas semanas se ha recrudecido" (como asegura hoy un artículo en eldiario), entonces padecemos un momento de crisis que excede cualquiera recordado por ninguna persona en occidente (al menos por una no anciana). Y enfrentarnos a la muerte de la inocencia en estado bruto es necesario, parece, para que Europa haga algo categórico de una santa vez, o cuanto menos que los ciudadanos europeos lo exijamos con la contundencia que la situación merece.

02 septiembre 2015

DEATH MAGIC, de Health


Health rompen su silencio, largo, entregando una obra... polémica. Disco del año de momento, eso sí. Un trabajo que a los seguidores más puretas del combo de Los Angeles puede provocar espasmos de ofensa pura, sólida. Porque Health, tenidos por una hormona chunga del rock contemporáneo, la sucesión pirada de los tiempos pirados de Animal Collective, un espasmo de ruido y ritmo a todo volumen... se descuelgan con un disco synth-pop con evidentes homenajes sonoros a Depeche Mode ("Stonefist") y Pet Shop Boys ("Dark Enough") y con varios posos del mejor R'nB ("LA Looks", métele un rap en el medio y házsela cantar a Rhianna, a ver qué pasa) o de expandir su sonido hacia otros combatientes del tecnorock como Crystal Castels ("Flesh World").
A mí me pone berraco, porque 1º, las canciones que se muestran más aperturistas son tales pepinazos melódicos que resultan incuestionables. 2º, porque han vomitado un verdadero llenapistas que en un mundo civilizado sería 3, 2 o 1, que decía el pelos aquel. Y 3º, porque el mordisco Health se mantiene aún, tanto en las sonoridades aún rugosas (los trallazos en medio de la citada "Stonesist", por ejemplo, latigan con fuerza) como en los cortes que aún nos retrotraen a los paisajes escarpados, a veces intransitables, de discos previos, en temas como "Men Today".
Si su anterior Get Colour ya mostraba amplitud, Death Magic les ubica en un continente entero a su disposición.
Grandes.
El vídeo, muy irónico, eso sí, que no te pille comiendo mollejas, tiene sus momentos gore.

31 agosto 2015

MI CASA EN PARIS de Israel Horovitz

Hace una semana vi en el cine Mi casa en París, cinta de un septuagenario Israel Horovitz que se estrena a la dirección de largometrajes (previamente hizo un corto) pero que lleva en el mundo del teatro toda la vida (suma más de setenta obras teatrales, él descubrió a Al Pacino, y guionizó varias películas de éxito, alguna de corte biográfico o aprovechando su conocimiento de las candilejas y sus alrededores).
Mi casa en París es una película efectivamente muy teatral que además revisa un libreto del propio director, una historia de personajes y de sentimientos de esos que parecen desparramarse por el escenario del teatro en un guión que precisa de pocos escenarios. Intensa, amable, dramática, en ocasiones intentando ser trascendente, otras simpática... Una cinta inteligente con ganas de rascarse algún Oscar, indudablemente (esa fotografía, los perfiles de esos caracteres tan... humanos y plurales...).
Con todo lo dicho es casi de cajón adivinar que lo mejor de la película está en su reparto actoral, con un Kevin Kline versátil (un "actorazo", en términos oscarizables, pero que además resulta que lo es, que te convence, que su registro es amplio y resulta creíble en el drama y en la comedia) y una Maggie Smith ya en su papel de Gran Dama Señera de la Actuación. Juntos bordan un dúo ciertamente teatral, lo cual, aceptada la honradez de la premisa inicial, no es malo.
La película parte de un argumento simpático, un norteamericano acude a París para hacer uso de una propiedad urbana que acaba de heredar... y descubre que en esa casa (con jardín, en pleno centro de la ciudad) vive una anciana nonagenaria que tiene derecho legal a quedar allí mientras viva, y además, a cobrar por parte del dueño de la casa una pensión mensual. Las disyuntivas eran la comedia negra, o tirar por donde se tira, un relato con ganas de ser profundo, hacer sonreír, hablar de la vida, los fracasos y las miserias cotidianas, y como dicen los cursis ahora, "tocarte la patata". Queda, con estas premisas, asegurado un producto mordaz y entretenido, si no pretendes estar a punto de ver la gran película del año. Ah, la vi doblada, pero pide a alaridos VOSE.

14 agosto 2015

Iowa, ciudad cultural, modelos y futuros.


Tirando de hilos de una noticia recién consultada sobre la proyección de un barrio literario en Edimburgo, me entero de que Iowa es una de las pocas ciudades del orbe declaradas ciudad literaria. Uno (exagerando) no piensa en EEUU generalmente como lugar de literatura porque en este otro lado del charco estamos "colonizados" por otros intereses de la industria cultural USA (tecnologías, cine...), pero claro que sí, mucha literatura hay, en ese enorme, rico, contradictorio y para mí fascinante país (si me toca la Primi viajaré mucho por allí, vamos, lo confieso sin rubor). Por eso no debe extrañarnos la noticia. Extraigo un texto breve sobre el tema Iowa:
"En noviembre de 2008, el título de Ciudad de la Literatura dio el salto a las Américas. La Unesco tuvo en cuenta un hecho irrefutable: 25 Premios Pulitzer de Literatura han sido concedidos a graduados de la Universidad de Iowa… Motivo más que suficiente para que esta pequeña ciudad del centro de Norte América se alzara con este título honorífico. Llamada la ‘Atenas del Medio-Oeste’, es la única ciudad que cuenta con una institución encargada de explorar nuevos modos de enseñar y apoyar a la escritura y a los escritores. Su carácter de ciudad tranquila y ‘alejada del mundanal ruido’ favorece este clima de lugar de recogimiento para los escritores, por su puesto. La ciudad cuenta también con una de las librerías más míticas del país nortemericano: Prairie Lights."
(Fuente: http://blog.groupon.es/2014/04/25/ciudad-literaria-unesco/)
La existencia de estas ciudades, o la del proyecto citado de creación de un bario literario, me parecen una vía de cambio, algo que occidente debería empezar a plantearse seriamente. Si esta crisis interminable sirve de algo será de evidenciar que estamos ante una disyuntiva. ¿Cómo seguiremos el camino? O retomamos los moldes que se acaban de demostrar obsoletos y perniciosos (productividad-propiedad-endeudamiento) o buscamos una nueva vía, que no renuncie al capitalismo si no que lo remodele completamente y le asigne nuevas prioridades (cultura-salud-convivencia). Que, en fin, resetee los valores sociales hacia cuestiones que no por más inmateriales son menos importantes. Al contrario, porque si la meta de la vida es la felicidad... ¿en serio tener piscina y cochazo propios nos hace más felices que la cultura? Yo no lo creo, y además, es falso pensar que nuevas prioridades no podrán entenderse como factores de crecimiento también económico. De hecho, y no es la primera vez que lo comento en este blog tan bello, la cultura es industria (y si se sabe defender, una industria nada menor)
Por eso también cuando veo pequeñas iniciativas casi unipersonales de apuesta a pecho descubierto por la producción cultural en este país tan poco proclive a ello me alegro y creo que aún hay esperanza. Que son iniciativas no productivas, quizá, en un sentido neocon y ultracapitalista, pero que fermentan un suelo yermo con el nutriente necesario, fundamental para el cambio de paradigma. A ver si nuestros nietos ven un país nuevo.
“Niños viendo un teatro de marionetas” – Alfred Eisenstaedt, Paris 1963
Niños en cochazo jugando a sus máquinas carísimas.

22 julio 2015

Marvel's Daredevil: la escena de la pelea del pasillo

Estoy comenzando a ver, con sorprendente placer (por inesperado, porque me está gustando más de lo que pensaba) Daredevil, del canal Netfix.
Habrá momento para tratar el tema (he visto dos episodios nada más), pero digamos aquí, ya, que la famosa pelea en el pasillo lo es, famosa, con justicia: me parece tremenda, un plano sostenido, sin piruetas, un alarde de contención que trascribe mejor que cualquier grúa loca una tensión sórdida necesaria para la escena (solo diré que los malos están haciendo una cosa muy chunga) donde el fuera de campo juega un papel tan importante como la coreografía pugilística. Creo que desde Old Boy no me gustaba tanto una escena de acción.

Además la dirección de actores es fabulosa, acerca el concepto "pijamero" al modelo de Miller (más el del gastado Batman crepuscular y sus achaques, que al acróbata ciego de las mil piruetas), cada acción tiene la consecuencia inmediata de un agotamiento físico en Daredevil que sencillamente potencia la tensión. Esto no es como Vengadores, una (excelente) montaña rusa de acción fantastique, si no la versión más o menos verista de un justiciero a ras de suelo. Plasmado fabulosamente en ejemplos como esta "andanada de hostias".

 

18 julio 2015

20.000 días en la Tierra, de Iain Forsyth, Jane Pollard


Contingencias alrededor de un nombre: hace unas semanas estuvimos hablando del documental sobre un día en la vida de Nick Cave, ese artista que ahora es noticia luctuosa por el desgraciado fallecimiento de su hijo. Sea por el morbo o porque simplemente, lógico, con todo el tema me acordé de la mencionada 20.000 días en la Tierra, ayer me animé a verla.
Fabuloso documental a la gloria de una de las figuras más importantes de la historia del rock, que incide (¿por voluntad del protagonista, por ser la mirada de sus directores, porque así son las cosas realmente?) en la imagen de un presente tranquilo, familiar, responsable y ajeno a la locura de las drogas y excesos que ya son la leyenda negra de Cave.
Su documental ahonda en un personaje familiar (la escena con los gemelos se torna lúgubre y tristísima, hoy) y sobre todo en un estajanovista musical. Un trabajador constante alrededor de la composición y la interpretación que durante los 95 minutos de cinta divaga y divaga sobre el sentido de su arte, que al final es el de su vida. Y bueno, como Nick Cave es un escritor de altura monumental, su pensamiento arroja frases cargadas de potencia, a veces pagadas de sí mismas pero siempre ardientes, de fondo sincero.
Las sesiones de estudio, los shows en directo, la aparición de personalidades como Blixa Bargeld o Kylie Minogue, el compañero musical Warren Ellis... todo circunda a Cave, y Cave mismo circunda al arte. Y al final, inevitablemente vuelves al terrible presente del artista, a la dolorosa pérdida, y piensas que esta película, que fue interesante ayer, hoy es estremecedora porque no sabemos qué vendrá ahora, qué Nick Cave nos depara el futuro, si nos depara alguno.

Entrevista alos directores en Días de cine (TVE):

05 julio 2015

El Laberinto del Fauno, de Guillermo del Toro (2006)


No había visto El Laberinto del Fauno, la recuperé hace unos días y me ha parecido que posee bastantes atractivos, consolidando mi buena opinión general de su director Guillermo del Toro, un autor que se ha sabido mantener en el culto del género que lo encumbró, insistiendo en su vena más lúdica (desde luego pienso ver, siguiendo la estela "recuperadora", Pacific Rim) y sabiendo entender las claves del buen terror: atmósfera, contención y estratégicos estallidos de violencia muy física.
En El Laberinto del Fauno, además, vuelve a los universos españoles de El Espinazo del Diablo, pero afinando más en un argumento que deja de ser un homenaje explícito a Carlos Giménez y Charles Burns (por cierto, vuelta a ver hace unos años en la tele, me pareció más interesante que la primera vez que la vi, conste en acta, aunque sigue siendo de lo menos afortunado de su director, para mí). Ahora la mirada se pone en algo más general, como es la literatura feérica, las tradiciones mágicas paganas que sobreviven desde la edad media. Hadas, ogros y criaturas pánicas que nos presenta del Toro como expresión consciente, peligrosa, bella y caprichosa de la naturaleza.
Posiblemente lo que más me ha gustado de la mirada de del Toro es cu capacidad para invertir: lo mágico es plasmado con un realismo inaudito en el cine español, aunque al tiempo potenciando siempre lo maravilloso e imposible del asunto. Mientras que la vida "real", que se asienta en la España franquista posbélica y en el tema de los maquis, se convierte en materia pop. Fascis malos de una pieza dignos de Tarantino, resistentes heroicos igualmente de una pieza, y en fin, la utilización de la historia como materia para la fábula.
En esa aparente contradicción, usar "lo real" con mirada irreal (otros dirán plana o simplona, los que no comprendan la fuerza del símbolo) y acercarse a lo irreal con la prudencia que nos piden los hechos contrastados, supone una inversión potente, que muta todo el contenido de El Laberinto del Fauno en una gran oda a la imaginación focalizada en la protagonista, Ivana Baquero. Niña-actriz excelente (gran director de actores siempre, el mexicano) que, como único personaje de la cinta que aún conserva la inocencia, vive entre dos mundos sin ser capaz de entender por completo ninguno de ambos, he aquí el punto de intersección y la verdadera materia trágica de la película. Neil Gaiman haría el baile del gorila disfrazado de Melody en la Comic-Con, por inventar un relato así.

18 junio 2015

Moderación

Reedito
¿Para qué sirven los comentarios de un blog?
Desde mi punto de vista, para charlar con respeto. Hay bloggers de infinita paciencia que moderan lo que sea, que aguantan bordadas, chulerías y hasta insultos. Otros no. Creo que hoy por hoy soy de los segundos. Pese a un primer arrebato de contestar, mantener las formas e intentar reconducir al debate, me basta una buena siesta como la de hoy para llegar a la conclusión de que no, no merece la pena.
Porque al final si se transige acabamos intentando charlar con...


...y eso es una pérdida de tiempo.
Así que este blogger pasa a moderar comentarios. Hace tiempo que me he aficionado al bloqueo y "unfollow" de las redes sociales, una función maravillosa que separa grano de paja y que en el blog voy a poner en práctica a mi modo: los comentarios no se publicarán hasta mi aprobación, al menos mientras pueda mantener este modo y pueda actualizarlos (los pocos que hay en esta bitácora) sin demasiada demora.

Ea, os dejo una canción:


16 junio 2015

El humorista del fondo, que se calle.

¿Cuáles son los límites del humor? Yo diría que la ley, la ley particular de cada país.
Un ejemplo: aquí nuestra apolillada constitución nos advierte que se garantiza el derecho al honor, en su artículo 18, y si Irene Villa se siente deshonrada por un chiste hacia su persona, está en su derecho de acudir a los tribunales. Ellos dictaminarán y de darse el caso exigirán las correspondientes actuaciones al "agresor", incluidas rectificaciones públicas, multas, y lo que sea legalmente menester.
A partir de esta cuestión creo que objetiva (afortunadamente vivimos en el imperio de la ley), tú tienes derecho a crear tus límites y yo los míos. Respetables ambos. A ti un chiste como este te puede resultar ofensivo, si eres muy piadoso y más cristiano:

A mí, no me ofende en absoluto.

Aunque igual a ti tampoco te ofende. Quizá te parece simpático aun siendo cristiano/a practicante y fervoroso.
¿Qué tal este otro a costa de los curas pederastas?

A mí, nada cristiano y menos fervoroso, no me ofende, creo que es justo que el humor se cague en esos desgraciados delincuentes con sotana (que no son todos los curas, por supuesto, solo unos casos concretos). Pero me parece totalmente respetable que ahora sí te sientas ofendido/a y antes no. Hay diferencias de tono e intención evidentes, un caso juega pícaramente con los signos sacros, otro denuncia a bocajarro hechos mundanos comprobados. En realidad debería ser más ofensivo chotearse del símbolo de la cristiandad que de debilidades humanas singulares, pero la crudeza, el efecto de la portada de Mongolia, lo convierte en un aguijón. Quino no quiere aguijonear si no simplemente juguetear con iconos. "No pretende incomodarme".
¿En serio no lo pretende? Sí, lo pretende en una determinada escala, como todo acto de humor ("Has visto a Mistetas? ¡No pero me gustaría verlas!"). Mongolia lo pretenden en otra escala. Y será el registro personal de creencias, lecturas, culturas de cada cual el que establecerá si uno u otro le ofende, si rebasa su propio límite. Sin embargo ni la más aplastante unanimidad sobre un chiste (los ceniceros y los nazis, por ejemplo, la tiene: también por mi parte) puede entenderse como parámetro superior a la ley, y no creo que "el ruido de la marabunta" deba jamás ser tomado como "lo que se debe hacer". Por eso, se dice, hay que legislar en frío, y estoy muy de acuerdo. En el doloroso y reciente caso del casi-ministro-de-cultura por Madrid G. Zapata, es sabido que su chiste sobre la mencionada Irene Villa fue respondido por la propia afectada con otra muestra de humor (por cierto, afinadísima, para mí). Creo que es la demostración palpable de que los límites no pueden nunca ser otros que los legales. Esto es: un calibre externo al emisor (el chistoso) y el receptor. Externo y sostenido no sobre opiniones, si no sobre leyes, reglamentos y jurisprudencias pre establecidas.
El caso Zapata es triste porque supone la victoria del desgobierno. Del linchamiento público. Un paso de retroceso social, en fin. Y la victoria de los linchadores conlleva una herida más, hacia la consideración social de lo que es el límite del humor. Esto me entristece mucho porque pone a la libertad al amparo del momento, y los políticos (el PP, un club de cazadores, el PSOE, unos zombis perdidos en una habitación sin saber orientarse) obstinados en usar ese "juicio de la marabunta" como su límite supra-ley nos ofrecen con su actitud un marco de convivencia terrible. Desde luego el rastreo de los twitts de Zapata (tan lejanos al presente, además), su resguardo bajo candado durante quién sabe cuanto tiempo, y su final aireo público justo al inicio del nuevo gobierno madrileño, ha sido bochornoso. Una puercada política de primer orden, aprovechando manifestaciones sin fortuna, pero totalmente descontextualizadas y realizadas cuando lo público no estaba en la cabeza de Zapata. Pero ese es otro tema. Han ganado, no le demos más vueltas. Y Aguirre ha demostrado que tras las cortinas, entre bambalinas, aún es el Poder en su partido. Y mañana irán a por otro. Pasado, a por otro, etcétera.
Hoy lo que es importante, pues la partida ya ha acabado y ya la han ganado los cazadores, es concienciarnos de una puta vez de la importancia del humor libre, sin censuras externas ni internas; de ostentar el derecho a reírnos hasta de nuestra madre; y de saber siempre, siempre, que por suerte para que ni en la vida ni en el uso del humor triunfe el desgobierno, existen leyes, un marco de convivencia para las sociedades.
Pero, ay, algunos quieren que el humorista del fondo se calle. Están a otra cosa. Tienen una baraja que repartirse, toda de oros.

07 junio 2015

Brian Eno, Before and after science (1977)

Brian Eno no es un artista que haya escuchado yo mucho. Nada. Pero evidentemente le reconozco su importancia crucial así que me escuché este disco con ganas. Y bien que hice. Buen pop experimental en un viaje que parte de jugueteos sonoros melódicos y rítmicos que recuerdan a las andanzas de Eno con Talking Heads, hasta una parte más ambiental (sin abandonar el pop).
Visionario.


 Número aleatorio, me llevas a Iggy Pop. Bien.

04 junio 2015

La historia de "La Nueve"

Ahora que París y nuestros reyes han homenajeado con una placa y un jardín a los soldados republicanos que liberaron la capital francesa, es buen momento para recordar que hace ya más de un año una novela gráfica dio luz al tema de "La Nueve". Una novela gráfica excepcional de Paco Roca, de la que hablé ya en su día, aquí.

Y puedes leer un adelanto AQUÍ

29 mayo 2015

Ada Colau, una imagen de política 2.0

La política nos afecta a todos, siempre. Aunque no me considere un animal político si no, en todo caso, cultural (y considero la cultura como algo más trascendente -y sobre todo, bello- que la política), es evidente que a todos nos interesan los vericuetos del poder legislativo y ejecutivo. Pero en tiempos de elecciones uno observa con más insistencia e incluso interés lo que generalmente considera un foco de corrupción ética antes que un servicio para la comunicad o una delegación del poder de un pueblo. Aunque solo sea porque en los tiempos electorales deviene una ola, de cambio o de mantenimiento del estatu quo.
Y quizá porque personalmente me posicione en el grupo de quienes consideran que es hora de cambios, que la transición es un momento de necesaria revisión (de hecho la historiografía contemporánea ya lo está haciendo), hubo en estas elecciones una imagen que me ha parecido importante, significativa y simbólica para quienes albergan esperanzas de dicho cambio.
Digo "cambio" y no hablo de mera permuta de siglas en las cámaras, si no de uno más profundo y transversal, el de una vieja política modelo-transición que es demasiado útil para quienes la detentan, pero que debería mutar a un sentido del deber dadivoso, realmente entregado a la ciudadanía.
Estamos demasiado acostumbrados a políticos adictos a la frase hecha, el recurso manido, el “y tú mas” como argumento. A la nariz de Pinocho blandida insolentemente, sin disimulo. A declaraciones como “Estamos en política para forrarnos”. Nos acostumbramos (no sin escándalo, pero nos acostumbramos) a presidentes virtuales que se dirigen a prensa y ciudadanos desde un plasma, que recitan mensajes con la frialdad de Hal 9000.
Frente a todo ello, la primera aparición de Ada Colau tras confirmarse su victoria como candidata por Barcelona en Comú a la alcaldía de Barna fue un momento clave.
Lágrimas

Sonriente y llorando. A moco tendido. Lágrimas de alegría en absoluto impostadas que traspasaron mi plasma y arrojan luz en el salón de mi casa. Porque la televisión a veces puede transmitir sentimientos poderosos e impregnarnos, no es solamente un artilugio defensivo, un Muro del Norte. El pasado domingo nos brindó un momento de, sí, nuevas formas políticas, las de una alegría humana, vívida y auténtica. Esperanzadora.
Quizá la prensa neocon tenga razón, quizá Colau sea una perdición radika para su ciudad. Quizá no. Pero lo que ya es, desde el punto cero de su ruptura formal con la profilaxis post electoral de sonrisa ensayada ante el espejo, es un símbolo de las nuevas formas, mucho más cercanas, tangibles y humanas, de una política que la sociedad española, a la luz de los resultados electorales, está demandando. Ojalá los partidos “tradicionales” tomen nota.