11 enero 2015

¡Si es que van provocando!

Comenta Darío Adanti en ocasiones que los límites en Mongolia son los que establece la ley española, y a tales efectos la presencia de un abogado en las filas de la revista tiene su utilidad. Cuando las leyes de un país son democráticas y respetan las normas supranacionales que velan por la justicia de un modo más o menos universal, son el marco lógico por el que se debe guiar la libertad de expresión. Dentro de las reglas de juego más justas, nada es injusto y todo debería estar permitido. También la libertad de expresión de ideas.
En todo caso si el lector lo considera pertinente, siempre podrá acudir a la ley, demandar a la publicación satírica de turno. Así lo comentó en entrevista a la cadena Ser Philippe Lançon hace años. No hay justificación para la barbaridad sucedida el pasado 7 de enero.
Pero uno sale a la calle, cena en grupo, habla con otros seres humanos, o no digamos si bucea en redes sociales y lee declaraciones en prensa, y no parece que todo el mundo esté convencido... "Condeno pero lo estaban buscando" es casi un hastag, así como los ataques al humor de Charlie Hebdo, entendido como provocación.
Es que van provocando:
 
¡Pues las violamos, claro!
Pues no, no las violamos, y no van provocando.
Charlie Hebdo ejercía su libertad. La de expresarse con los modos del humor gráfico, o de un humor gráfico, el que saca más filo a sus lápices. La de reírse y criticar todo aquello que a ellos les parecía merecer el escarnio de su filo.
Escarnio: Burla muy ofensiva y humillante que se hace con la intención de herir y ofender.
Burla hiriente. ME ENCANTA. Hay una larga tradición literaria en el escarnio que practican Charlie Hebdo (o los citados Mongolia y tantas otras cabeceras de humor fibroso).  Ya no solo en la tradición gala, que lleva hasta la prensa decimonónica, sino de la naturaleza humana, que lleva hasta... muy lejos. La "cantiga de ESCARNIO e maldizer" la hemos estudiado todos de chavales, yo al menos en literatura gallega, claro, a los 17 años. Recuerda la wiki:"es un género satírico de la lírica medieval gallegoportuguesa, derivado del sirventés provenzal [¡Francia!].En principio, existía una distinción entre las cantigas de escarnio (que utiliza sobreentendidos y palabras encubiertas) y la de maldizer (maldecir), en las que el poeta expresa bien a las claras sus insultos."
Y añade la enciclopedia que "A este género pertenece el documento literario más antiguo de los conocidos en lengua gallega o portuguesa, la cantiga Ora faz ost'o senhor de Navarra de Joan Soares de Paiva, nacido en 1141."
En el siglo doce, amigos, los poetas ya daban cera, con nombre y apellidos. Claro, no a Dios, recuerda, Edad Media, pero leed esto:
Fue un día el juglar Lopo
a cantar a la casa de un infanzón
y éste ordenó que se le dieran
tres coces de regalo en la garganta;
y en mi opinión fue poco generoso,
...
Fue escaso el infanzón
al darle coces en aquel momento
puesto que a Lopo dio
tan sólo tres en la garganta
y se merece más el juglarón.

PERO GARCIA D'AMBROA (Antes do 1203-Mediados del siglo XIII)
 A decir de muchos tuiteros, D'Ambroa merecería que los primos de Lopo le acorralasen y dieran una buena paliza. O al menos, que se lo estaba buscando. Philippe Lançon sin embargo apostaría porque se llevase el caso del escarnio ante el rey, ante la ley de la autoridad.
Parece lo sensato si descontextualizamos y hablamos de unos señores que se ponían verdes en 1200 y pico. Después de todo nos importan un bledo. Pero cuando HOY un humorista se mete con lo que terceros plantean como intocable (o uno mismo) la respuesta no es "se merecen esa demanda", si no, "se buscaba que les volasen las cabezas"
Qué barbaridad.
Y cómo nos estamos alejando de lo que debería ser una sociedad moderna, eficaz, civilizada y tolerante, al rebufo de los traumáticos acontecimientos.
Se habla de "réplica" o de "respuesta" porque, ah, la barbarie fue germinada por el imperialismo estadounidense. Que no digo que no. Pero... ¿qué es al fin y al cabo una acción colonial? La intromisión de unos en el sistema (legal, social) de un tercero para intentarlo modificar para sus propios intereses, sean económicos, ideológicos o de la índole que sea. Asesinar a unos autores de historieta satírica para minar un pensamiento y unas maneras de manifestarlo, para intentar imponer otro modelo de pensamiento ¿qué es sino otro modelo de intento de colonialismo (aunque fuera solo de pensamiento)? Entonces, ¿se trata del "¡...y tú más!" que tanto criticamos a nuestra casta política?
Con la sangre aún en los despachos de Charlie Hebdo no debería tocar debatir el modelo imperialista de occidente, sino el extremista yihadista. Porque además es complejísimo. Pero no, hay que ser el más progre y el más culto y pensar en términos de fichas de dominó. Nosotros somos los culpables y ellos (Hebdo) lo estaban buscando.
Vamos mal...

¿Hay solución, o en este punto, el modo en que el humor ha de ser, nos han asestado un exitoso golpe (colonial) a base de terrorismo contra la libertad de expresión? Ahora mismo, diría que el crimen ha supuesto un éxito. "Es que van provocando". Pero dejadme ver luces al final del túnel. Dejadme creer que el número de Charlie Hebdo que va a salir en días, horas, pueda regenerar la conciencia de este occidente aletargado. Dejadme creer que el heroísmo del semanario hará entender que la minifalda es bonita, y que si no te gusta, no mires. O denuncia. No violes. Y que el humor no tiene fronteras, si no son las leyes, porque si no, meterse con las minifaldas mal; con Dios, mal; con el Rey, mal; con el Presidente, mal; con los pueblos, mal; con tu cantante favorito, mal; con el ministro de educación, mal; con la prensa, mal; con Cuéntame, mal; con el tráfico, mal; con la seda, mal; con el sistema métrico decimal, mal.
Será el fin del humor, y del ánimo crítico. Será la dictadura del pensamiento.
Charlie, vuelve pronto.