24 marzo 2015

PANDA BEAR MEETS THE GRIM REAPER


Noah Lennox, alias Panda Bear, parte contratante de la primera parte en Animal Collective, vuelve al ruedo en solitario (quinto disco bajo su alias a solas) con una inmersión alucinante y flipada a ese universo de sonidos que solo habita su cabeza (y quizá la de sus compañeros del colectivo animal). Bear nos zambulle en líquido sónico, texturas burbujeantes, mapas alienígenas y un sentimiento inagotado de fascinación y sorpresa. Las propuestas casi táctiles de la música de este estadounidense afincado en Lisboa siguen constituyendo uno de los paisanajes más excitantes que nos ofrece el pop del siglo XXI.
Bienvenidos al otro lado.

Panda Bear meets the grim reaper tiene una estructura cohesionada con forma de viaje: parte de un ramillete de temas casi pegadizos a base de círculos concéntricos de retrogusto psicodélico, y va licuándose a partir de su mitad en una fotografía borrosa de canciones más inaprensibles. En ambos hemisferios es un gigante. En su faceta más "comercial" entrega pepinazos como Mr. Noah, donde sigue rebuscando en los modos menos ortodoxos para cantar estribillos pop (en este sentido, en cuanto a exploraciones de las posibilidades de la voz humana en un contexto digamos digital, no puede estar más inspirado que en el sampleado de su propia voz con el que teje una red en Boys Latin).
Y tras estos monumentos de pop con futuro en los que sigue colándose el pasado (siempre Brian Wilson), da paso a la niebla carbónica sonora, en una recta final menos pegadiza, con varios temas liberados de estructuras claras, pero igualmente fascinantes.
Si además tenemos los samplers de Arabesque nº 1 de Debussy en Lonely Wanderer a El cascanueces de Chaikovski en Tropic of cancer para redondear la sorpresa, la jugada ha salido redonda y este disco es ya de los que se recordarán en diciembre o enero, en las dichosas listas.
Aención al clip:

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