17 abril 2015

SIA, 1000 Forms of Fear


La música comercial, dado que hace mucho tiempo que se ha cerrado a la vía de la búsqueda y la experimentación (salvo milagrosas excepciones), ya solo tiene una vía para lograr la calidad. Es una muy tradicional: excelentes canciones interpretadas con más excelencia si cabe. Nada nuevo, Frank Sinatra es el ejemplo más claro de que esta fórmula, que en el s. XXI podríamos llamar conformista, permite alcanzar el cielo (y las ventas y la fama en radiofórmulas habitualmente mierdentas, también)
Sia es una autora que ha compuesto muchos éxitos para gentes como Rhianna o Beyonce. Y que en su disco del año pasado, 1000 Forms of Fear, parece decirnos que la crema de su cancionero esta vez se la guardó para ella misma. Y ella misma, con esa voz portentosa pero quebradiza, es la mejor intérprete para esas canciones mayúsculas.
Si sumamos una epatante voluntad de no aparecer en público, sustituyendo su imagen por la de la niña-bailarina Maddie Ziegler y optando por cantar de espaldas cuando acude a programas televisivos (o cubierto su rostro), tenemos la combinación perfecta: canciones+interpretación+(anti)imagen. Se suma un pasado totalmente destroyer (adicciones, enfermedades mentales) reflejadas en las letras y zasca, obtenemos una bomba de pop contemporáneo que no rompe un plato, no innova pero arroja verdaderas joyas como «Big Girls Cry», «Eye of the Needle», «Hostage» (que no comprendo cómo no la hacen single y nº 1 en todas las radiofórmulas) o por supuesto, la ya irrebatible «Chandelier». Que no todas las canciones brillen a esa altura no es impedimento para disfrutar de 1000 Forms od Fear, por supuesto.
¿Ves? Lo comercial mola. A veces. Pocas. En este caso.

Así actuó en directo para "ese programa vomitivo" en su versión USA (que también tenemos en tele 5, nuestra cadena de váter amiga):

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