13 abril 2015

SLEATER KINNEY, No cities to love

Tras casi diez años de inactividad vuelve el trío femenino más poderoso de los noventa y dosmiles (ahora cuarteto en directo). Nada de naftalina nostálgica: en el mundo de Sleater Kinney los rertornos son para sacar discazo. El directo defiende, pues, un trabajo nuevo, que se aleja de los barroquismos de su tremendo predecesor para volver a los caminos estrechos del rock pata negra con pedigrí post punk.
No cities to love es una pedrada lanzada con la puntería de Guillermo Tell, airada, sociopolítica y musicalmente tensísima. Puro rock del que no hace concesiones, no se arrima demasiado a subgéneros (parte del post punk por sus vericuetos en la forma, por sus ritmos cortados y cortantes, pero no es post punk como no es core pese a los intensos subidones "fugazianos") y borda un ejercicio de música contemporánea, cero naftalina.
Diez temas de voces tensas, baterías como martillos hidráulicos y guitarras afiladas sin excesos de pedaleras o volúmenes. Todo se lleva hasta el punto crítico perfecto, alejados del peligro del "arda Troya" y atando estructuras, tensiones, melodías, ritmos y actitud furibunda en el punto justo para que sea antes una doma furiosa que no una estampida anárquica.
No sé si me explico, quédate con que este va a ser el disco de rock del año.