09 mayo 2015

CARRIE & LOWELL, de Sufjan Stevens

Nuevo disco de Sufjan Stevens, el ángel del neo folk. Y tras su anterior ópera electro, un The Age of Adz que pese a su desmesura me sigue pareciendo un trabajo sobresaliente, el cantautor norteamericano se desnuda emocional y sonoramente para brindar una carta de amor a su madre, fallecida hace unos años, y a su padrastro.
Carrie & Lowell es una miniatura poliédrica, una joya deslumbrante pero pequeñita. Casi humilde. Es un trabajo de dolor, perdón, amor y sanación sostenido en primerísima persona del singular (algo extraño en Stevens, más dado a la gran metáfora a través de discos-concepto girando sobre temas diversos, no su ego). Es un disco de belleza extrema, de sonoridades mínimas y exquisitas, donde cada arreglo, cada voz doblada, cada intrusión tímida de electrónica sobre un esqueleto de voz y acompañamiento, engrandecen al disco.
Para comprender la enorme trascendencia personal de este Lp de purificación cuya portada es un retrato de la madre y el padrastro del cantante hay que conocer un poco las vicisitudes de esa relación paterno filial, donde la madre hoy llorada abandonó a su hijo en numerosas ocasiones, víctima de la esquizofrenia y la adicción a drogas, y donde el padrastro tiene también un papel principal (de hecho hoy es el gestor del sello discográfico de Stevens, Asthmathic Kitty). Planetando preguntas e incluso reproches, y derramando comprensión y amor, Sufjan Stevens ha conseguido entregar otro trabajo capital en una carrera que parecía haber llegado hace tiempo a esas cumbres (Illinois lo es). Pero Carrie & Lowell vuelve a serlo. El pico del Everest emocional de su carrera. Una obra, además, en la que todas las canciones son prodigiosas, a la altura de ese escalofrío que provocaba "John Wayne Gacy, Jr" (creo que es la mejor canción de la década pasada) pero conducido aquí a un disco-concepto. Destacar una es insultar a las demás: todas las canciones de este disco son capaces de emocionar a oyente.
Si hay un cielo (y Stevens, cristiano convencido, debe creerlo así) Carry ya puede llorar lágrimas de plata: su hijo le ha brindado un beso de despedida que no puede ser más hermoso. Y a la humanidad que aún sobrevive sobre el planeta, nos entrega uno de los discos más emocionantes y exquisitos de lo que llevamos de año.
¿Debo apartar mis ojos ahora?
Todo lo que veo, de alguna manera vuelve a ti 
¿Debería romper mi corazón ahora?
Todo lo que siento, de alguna manera vuelve a ti.
Quiero salvarte de tu dolor.

"The only thing"