19 mayo 2015

¡Mad Max!

Yo no he visto ni una película de Mad Max porque... no sé, porque los dedos censores y mediáticos de la cultura más adocenada nos decían entonces, cuando la primera, la segunda y la tercera, que una gañanada de acción y violencia "no es cultura".
Pero E.S. Porter ya rodaba en 1905 asaltos a trenes que eran todo acción y cero sutilezas. Pim Pam Pum, e hizo nacer el cine mientras que el "film d'art" se obstinaba en matarlo ahogando sus posibilidades expresivas, su lenguaje dinámico y NUEVO (eso sí, sobre obras de Shakespeare).
Así que debo reconocer que la marea de críticas a "Mad Max, furia en la carretera" primero me sorprendió y a los dos segundos, lo que me cuesta desembarazarme de prejuicios adquiridos en mi pre adolescencia, empezó a apetecerme mucho. No he visto ningún Mad Max, repito. Sin enjuiciar esas películas, ojo, peo sin haberles dedicado la menor atención, sin más, tenidas por un subgénero que simplemente no me interesaba y punto. La nueva aún no he ido a verla y no sé cuándo la veré, pero seguro, seguro que lo hago. Cómo no cuando todo lo que leo de la peli dice cosas como:
Salí del cine de ver 'Mad Max: Furia en la carretera' rodeado de gestos atónitos, pupilas dilatadas, mandíbulas desencajadas y euforia mal disimulada.(Xataka)
un 'western-punk' de un rigor y amor por el detalle incontestables que devuelve al cine de acción la fiebre de lo real. (Luis Martínez, El Mundo)
Un espectáculo de una pureza difícilmente igualable (Sergi Sánchez, La Razón)
cuando acaba te hierve la sangre, dejándote la sensación de que has visto GRAN CINE, en una modélica reformulación del cine del pasado (Pillipp Engel, Fotogramas)
 'Mad Max: Furia en la carretera' es poesía en movimiento, pero, también, un gesto reivindicativo y feroz que reclama una identidad desafiante (y, sí, también poética y visionaria) para el blockbuster de acción (Jordi Costa, Fotogramas)
serie B venida a más y orgullosa de ello, repleta de locura, de macarradas, de excesos pesadillescos y de detalles. (Yago García, Cinemanía)
 A Carlos Boyero no le ha gustado.