16 junio 2015

El humorista del fondo, que se calle.

¿Cuáles son los límites del humor? Yo diría que la ley, la ley particular de cada país.
Un ejemplo: aquí nuestra apolillada constitución nos advierte que se garantiza el derecho al honor, en su artículo 18, y si Irene Villa se siente deshonrada por un chiste hacia su persona, está en su derecho de acudir a los tribunales. Ellos dictaminarán y de darse el caso exigirán las correspondientes actuaciones al "agresor", incluidas rectificaciones públicas, multas, y lo que sea legalmente menester.
A partir de esta cuestión creo que objetiva (afortunadamente vivimos en el imperio de la ley), tú tienes derecho a crear tus límites y yo los míos. Respetables ambos. A ti un chiste como este te puede resultar ofensivo, si eres muy piadoso y más cristiano:

A mí, no me ofende en absoluto.

Aunque igual a ti tampoco te ofende. Quizá te parece simpático aun siendo cristiano/a practicante y fervoroso.
¿Qué tal este otro a costa de los curas pederastas?

A mí, nada cristiano y menos fervoroso, no me ofende, creo que es justo que el humor se cague en esos desgraciados delincuentes con sotana (que no son todos los curas, por supuesto, solo unos casos concretos). Pero me parece totalmente respetable que ahora sí te sientas ofendido/a y antes no. Hay diferencias de tono e intención evidentes, un caso juega pícaramente con los signos sacros, otro denuncia a bocajarro hechos mundanos comprobados. En realidad debería ser más ofensivo chotearse del símbolo de la cristiandad que de debilidades humanas singulares, pero la crudeza, el efecto de la portada de Mongolia, lo convierte en un aguijón. Quino no quiere aguijonear si no simplemente juguetear con iconos. "No pretende incomodarme".
¿En serio no lo pretende? Sí, lo pretende en una determinada escala, como todo acto de humor ("Has visto a Mistetas? ¡No pero me gustaría verlas!"). Mongolia lo pretenden en otra escala. Y será el registro personal de creencias, lecturas, culturas de cada cual el que establecerá si uno u otro le ofende, si rebasa su propio límite. Sin embargo ni la más aplastante unanimidad sobre un chiste (los ceniceros y los nazis, por ejemplo, la tiene: también por mi parte) puede entenderse como parámetro superior a la ley, y no creo que "el ruido de la marabunta" deba jamás ser tomado como "lo que se debe hacer". Por eso, se dice, hay que legislar en frío, y estoy muy de acuerdo. En el doloroso y reciente caso del casi-ministro-de-cultura por Madrid G. Zapata, es sabido que su chiste sobre la mencionada Irene Villa fue respondido por la propia afectada con otra muestra de humor (por cierto, afinadísima, para mí). Creo que es la demostración palpable de que los límites no pueden nunca ser otros que los legales. Esto es: un calibre externo al emisor (el chistoso) y el receptor. Externo y sostenido no sobre opiniones, si no sobre leyes, reglamentos y jurisprudencias pre establecidas.
El caso Zapata es triste porque supone la victoria del desgobierno. Del linchamiento público. Un paso de retroceso social, en fin. Y la victoria de los linchadores conlleva una herida más, hacia la consideración social de lo que es el límite del humor. Esto me entristece mucho porque pone a la libertad al amparo del momento, y los políticos (el PP, un club de cazadores, el PSOE, unos zombis perdidos en una habitación sin saber orientarse) obstinados en usar ese "juicio de la marabunta" como su límite supra-ley nos ofrecen con su actitud un marco de convivencia terrible. Desde luego el rastreo de los twitts de Zapata (tan lejanos al presente, además), su resguardo bajo candado durante quién sabe cuanto tiempo, y su final aireo público justo al inicio del nuevo gobierno madrileño, ha sido bochornoso. Una puercada política de primer orden, aprovechando manifestaciones sin fortuna, pero totalmente descontextualizadas y realizadas cuando lo público no estaba en la cabeza de Zapata. Pero ese es otro tema. Han ganado, no le demos más vueltas. Y Aguirre ha demostrado que tras las cortinas, entre bambalinas, aún es el Poder en su partido. Y mañana irán a por otro. Pasado, a por otro, etcétera.
Hoy lo que es importante, pues la partida ya ha acabado y ya la han ganado los cazadores, es concienciarnos de una puta vez de la importancia del humor libre, sin censuras externas ni internas; de ostentar el derecho a reírnos hasta de nuestra madre; y de saber siempre, siempre, que por suerte para que ni en la vida ni en el uso del humor triunfe el desgobierno, existen leyes, un marco de convivencia para las sociedades.
Pero, ay, algunos quieren que el humorista del fondo se calle. Están a otra cosa. Tienen una baraja que repartirse, toda de oros.

12 comentarios:

David dijo...

¿lo de casi-ministros-de-cultura era un chiste?
Un linchamiento público no ha sido. Eso sí que hubiera sido la hostia. Manuela Carmena cual Atticus Finch defendiendo el Ayto ante la "masa enfurecida"
- ¡No, amigos. Tenemos que esperar a que venga el juez! Nadie puede colgar a Guillermo. No sabemos si él derramó las cenizas sobre el coche o no!
Y ahora en serio (bueno, no)... ¿un paso de retroceso social? Pero..
¿estábamos avanzando hacia algún lado? Jopé. Nunca me entero, porque mi situación no cambia (jaja).
Bueno, vale. Ahora en serio de verdad. Buena entrada, aunque no haya tenido gracia porque el tema era muy serio.
Conste que pienso parecido. Estas cosas no hay que tomárselas a broma porque son muy serias.
Creo que para mí habría bastado con que Zapata hubiera ido vestido con el pijama a rayas y la estrella amarilla durante toda su legislatura como correctivo. Y ya está. Hubiera sido más divertido, ¿no?. Bueno, igual alguien podía sentirse ofendido por ello. Y es que siempre es mejor ofenderse por lo abstracto que por lo concreto.
Un saludito.

Octavio B. (señor punch) dijo...

1 lo de casi.ministro era ironía nada más, no llega a chiste ;)
2 Por suerte no se puede hablar de licnchamiento general en el caso de Zapata, epro sí se ha acercado, le han llovido de todos los "medios del establishment", de ABC a EL País. Lamentable.de todos modos yo cuando veo que fusilan a alguien por unas frases sin aportar el contexto (así fue en un principio) creo qeu la idea va por la de lincharle, efectivamente. Pero lo dicho, no general, siempre hay galos resistentes.
3 "¿estábamos avanzando hacia algún lado?" jajaja, touché.
4, no, no tiene ninguna gracia lo que está pasando,estoy de acuerdo

David dijo...

Con "El País" estás siendo injusto. No iban contra Zapata. En su editorial (creo que fue el de ayer) solo pretendían hacer un remake de una vieja peli de Peckinpah en versión impresa. A mí hasta me gustó más que la peli. Fue más violento y visceral. ¡Quiero la cabeza de Guillermo Zapata!

Jero Piñeiro dijo...

A mí hay una dimensión de todo esto que me preocupa mucho, y es que unas declaraciones (obviamente) humorísticas vertidas por una persona de nula relevancia política y sacadas (obviamente) de contexto puedan convertirse en un arma contra su proyecto político cuando años después esta misma persona cobre relevancia pública. Porque por esa regla de tres nadie que haya cultivado el humor negro en el pasado está libre de ser boicoteado si mañana decide iniciar una carrera política. O lo que es lo mismo: si un día Millán Salcedo (que en los 80 hacía sketches televisivos sobre la violencia de género), Vuillemin (que se ha reído a lo bestia del Holocausto) o Álex de la Iglesia (que en "Perdita Durango" se cachondeaba del abuso a menores), decidiesen presentarse en las listas de un partido y su partido obtuviese los votos necesarios para gobernar, la oposición podría traer a colación aquellos "terribles desmanes morales" del pasado y presionarles para que tuviesen que dimitir... aunque Vuillemin es francés y no tengo muy claro que en el país vecino pudiese ocurrir algo como lo que le ha pasado estos días a Zapata.

No se trata ya de que desde una tribuna pública, ostentando un cargo electo, uno diga una barbaridad (aún en broma) y tenga que asumir responsabilidades, sino que más vale no haber meado jamás un poco fuera del tiesto (dentro de los límites legales), porque los "defensores de la corrección política" (entrecomillo, por supuesto) tirarán de hemeroteca/caché de Google para sacar a la luz hasta el palomino de tus calzoncillos si con ello consiguen montar un circo mediático que sirva a sus intereses.

Octavio B. (señor punch) dijo...

Claro Jero, ese es el tema preocupante del juego político que se ha establecido (y con tan buenos resultados, por desgracia). Y la dimensión temporal es otro extra que no he comentado pero evidente. A Vuillemin lo he citado yo charlando de estos temas por RRSS, también.

David dijo...

Yo no lo veo tan así. Bueno, vale, por descontado que al "contrario" siempre le van a buscar las "cosquillas" por cualquier lado.
Pero el problema está en que Zapata no era un humorista como Vuillemin, o un director como Alex de la Iglesia. Es decir...Si Millán Salcedo, Vuillemin o Alex se presentasen, la gente ya sabría quienes son. En esos casos, es más "fácil" contextualizar para el "público". Y me da (puedo equivocarme) que hasta algunos de los medios que ahora han sacado cuchillos y hachas tratarían de distinguir obra creativa de actividad política (otros seguirían igual). "Son chistes; era una peli, es decir, ficción; es una novela, etc"... El problema al que alude Jero, que ha tenido Zapata, y que estamos viendo con otros miembros de Podemos, es que no se sabía quiénes eran. Y tampoco se va a saber por unos comentarios políticamente incorrectos por tweet, pero es la falacia que se pretende proyectar. "Escriben esto, son así". Y ahora alguien dirá "si no son así, que no escribieran eso". Y esto sería el cuento de nunca acabar, así que yo lo dejo aquí.
Un saludo a los dos.

Octavio B. (señor punch) dijo...

No era humorista ni el humor en la comunicación es patrimonio e los humoristas, David. Y eso es lo que veo chungo, que se está jugando con un arma comunicativa general y universal. Todos usamos el humor, la ironía, y más desde que triunfan las redes sociales. También los "perfiles" anónimos. Yo mismo seguro que he tuiteado alguna cafrada, pero no creo que deba ser pasto de ningún juicio para un cargo ("dijo X, no puede hacer Y"), si no es de tipo legal. A eso me refiero yo.
En algunos casos centrando en Zapata, aparece ser que ni estaba haciendo humor si no transcribiendo -conocidos- chistes en una chala sobre el humor, a raíz del caso Vigalondo.

David dijo...

Yo no he dicho que el humor fuera patrimonio de los humoristas, solo que la popularidad-trayectoria-profesión, llámalo como quieras, de las personas citadas permite a los medios esgrimir lo del contexto, cosa que en el caso de Zapta, y en el tuyo con tus cafradas si llegara el caso, o en el mío por las mías, se podrían permitir obviarlo tranquilamente. Y vamos a dejarlo claro de una vez. A mí lo del contexto al final me da lo mismo. Como si no hubieran sido chistes para explicar los límites del humor y le hubiera dado por hacerlos porque le gusta el humor negro. ¿Qué problema hay? ¿Qué le gusta ese humor y ahora queda mal? ¿Queda mal porque ahora es un cargo público? ¿Que igual son chistes privados y no deberían ser públicos? Lo que ha habido es un mal uso de un medio. Pensar que te van a leer tus cuatro amigos que te siguen y te conocen.
Pero es que además ¡¡ son chistes de hace cuatro años!! y no quiero pensar que un chiste le define a alguien, porque entonces no quiero ni pensar lo que pensarían de mí si llegaran a leer o escuchar el tipo de chistes que a veces he empleado yo.

Jero Piñeiro dijo...

David: apoyaría tu argumento si no fuera porque hace bien poco al cantante de Def Con Dos le han orquestado un sarao similar por unos tuits (más o menos desafortunados, según opine cada uno). Y aunque yo no sea seguidor del grupo, sí sé de la mala baba que gastan en sus letras y entiendo los tuits, soltados a bocajarro en la red, como parte de esa misma línea satírica, crítica con el sistema y políticamente incorrecta. Parte de una trayectoria artística coherente, vaya. César Strawberry es una figura cultural con una trayectoria perfectamente reconocible, pero esto no ha impedido que se lo detenga por tres o cuatro frases de humor muy negro. La libertad de expresión en España está ahora mismo en entredicho, y lo más triste es que gran parte de la ciudadanía entiende que hay cosas que no se pueden decir no ya desde la posición de un cargo electo, sino que NADIE puede decir. Peor aún: ni en broma. El caso de Zapata no es algo aislado y, de hecho, ni siquiera me parece el más grave de los últimos que hemos tenido.

David dijo...

Sí, Jero, pero en el caso de César lo que he leído en algunos medios no iba en la misma línea que en lo de Zapata. De hecho, ya explicaban su trayectoria, aludían a letras en las que criticaban la violencia machista. Vamos, que lo han detenido a él y a otros, pero a él, precisamente por ser quién es, ya han "matizado" el tema al menos en prensa (cosa que me parece lógica y genial, aclaro). Con Zapata fueron directamente a por él...

Octavio B. (señor punch) dijo...

Sobre el uso del humor a mí me ha dado por pensar en que yo con veinte solía ser muy irónico, haciendo un humor verbal, en mi entorno, donde adoptaba la postura de aquello que critiacaba: el homófobo, el machista,el fachilla etc... y alguna vez la cagué, claro: la ironía es una línea que algunos no saben ver, y en la red, muchísimo menos.
Lo del contexto o no, en "el caso Z" es, además, de traca, es lo que dices tú, David, pillas algo de hace cuatro años y lo conviertes en el contexto (único: solo vale lo que esas frases) de la persona de hoy. Sobre que lo del contexto al final da lo mismo, pues claro. Pero si estás acusando a un político con unas frases determinadas, no contextuializarlas, aprovecharlas en lo que te interesa, eso es grave también.
En fin, todo muy chusco, y desearía que el tiempo lo rebaje a otra mala arte de quienes usan muchas y muy malas artes.
La realidad es que la victoria madrileña, las de las mareas aquí y tantas otras (no me olvido de Barcelona porque amo a Colau -¡ADIÓS, ESTOY HACIENDO UNA COÑA!-) me parecen un hecho de trascendencia y esperanza incontestables. Y en noviembre pienso comprar un gran reserva para beberlo si todo va por el buen camino.

Octavio B. (señor punch) dijo...

Ah, y lo de Strawberry, otra buena... malos tiempos para, en fin, abrir la boca si no es para tomar el cáliz, o algo así.