24 septiembre 2015

Aún aprendiendo

Goya.
En La hora caníbal #009 (fue magnífico todo él, puedes escucharlo aquí) se habló hacia su recta final de una cuestión sin duda interesante. El programa fue una charla distendida entre Borja Crespo (responsable del programa) y tres invitados de lujo: Daniel Ausente, Jordi Sánchez Navarro y Raúl Minchinela. Y el asunto de marras fue el momento presente en relación al aprendizaje como hecho social.
Comentaba Jordi Sánchez y había consenso, que vivimos hoy un tiempo nuevo en la relación entre el ser humano y el aprender. En este sentido se exponía una idea: hasta no hace mucho cuando llegabas a los 25, 30 años, completabas tu ciclo formativo, entrabas en el ciclo laboral y con ello en la edad adulta plena, en la que sencillamente dejabas de aprender. Podría decirse que aprendías para acceder (vía laboral) a un "nuevo estado". Lo has conseguido, fin de la necesidad de aprendizaje. En términos generales, y el aprendizaje de darse sucedía en ciertos sectores laborales (se mencionaba al médico o al profesor, que siempre se actualiza). Sin embargo internet ha roto esta baraja. La red es un fichero virtual inagotable que nos hace acceder a campos de conocimiento nuevos constantemente. Por primera vez en la historia, así, el adulto siente que el conocimiento es inabarcable, y además, accesible. Se habló también de cómo hasta ayer ese lugar de consciencia estaba restringido (de nuevo, a ciertas profesiones, como el bibliotecario, que sabe, porque trabaja precisamente en un archivo público, que siempre nos quedará algo pro aprender).
Matizo incluso que el aprendizaje del cardiólogo y del profesor es "otra cosa", porque no deja de ser técnico, específico, laboral, en fin. "Útil". Y de hecho se da en muchas profesiones. Pero internet ha convertido la capacidad de aprender en una nueva opción o modelo vital. Uno que por novísimo no ha modificado estructuras de momento, pero que, si tenemos mucha suerte, podría hacerlo. Hace tiempo (permitidme que no pierda tiempo buscando para enlazar el dato) leí o escuché que una nueva generación de jóvenes adultos, los "treinta y tantos" que se decía en los noventa, hoy desestiman mucho más que esa generación hace una década la pertinencia de comprar vivienda, hacerse propietarios, "tener". Y no me preguntes porqué, pero veo ligazón. Bueno, pregúntamelo: veo ligazón en el hecho de que esa generación, la primera que ya formada laboralmente, y en un rango de edad adulto, es la primera que accede al inabarcable banco de datos que es internet.
Esta red ha convertido conferencias en podcast y documentales específicos en you tubes en objetos móviles y que pueden servir para el ocio, y además, ese archivo virtual puede abonar cualquier curiosidad en cualquier campo. ¿Pesca de río? ¿astronomía? ¿pan casero?¿cine de serie-Z? ¿la arquitectura contemporánea? ¿los cómics?... cualquier campo que te interese podsée en internet miles de datos a tu disposición, para hacer que florezca en ese campo una selva de conocimiento mucho mayor aún de la que ya creías poseer.
Cultura accesible e inabarcable.
Hace unos pocos años te hacías Señor y Señora, sí, y se acababan ciertos temas de charla social que se sustituirán por otros (hijos, la hipoteca más interesante, el coche , tu terraza qué envidia, ese plazo fijo, ropa, la dieta.... cuestiones del "poseer", y del peso de los años, básicamente... no de cultura y conocimiento, que se han abandonado porque ya somos adultos). Hoy la madurez no supone necesariamente un corte con tus antiguas motivaciones. Porque eres consciente de que si te gustaba la literatura realista con 26 primaveras, puedes seguir ahondando en el tema: no hay barreras ni límites, está a un clik, y luego puedes compartirlo, además, no solo el el mundo real, si no en esa misma red (en su faceta social).
Algo tan fascinante podría, en fin, delimitar también nuevos estratos sociales en los que la cultura, y el modo de acercarnos a ella, la disposición mayor o menor, nos iguala más allá de lo material (en un primer mundo que pese a toda la crisis, sigue jugando en una liga de privilegio, por supuesto). De momento capitalismo manda y lo hará por muchas décadas, pero ¿imaginas una sociedad donde el patrón no sea la propiedad, si no la cultura?

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