03 septiembre 2015

Imágenes en prensa.

Una reciente foto está sacudiendo al mundo. Es una crudísima instantánea del cuerpo inerte de un niño de cinco años, fallecido en las costas griegas. En Europa, en nuestros súperordenadores mac, desde nuestros hogares con aire acondicionado, empezamos a preguntarnos la ética periodística del empleo de dicha foto.
Es cierto que la prensa suele utilizar el material gráfico de modos sensacionalistas, pero en ocasiones una imagen, aunque sea cruda o directamente atroz, puede ser necesaria. Porque este niño es la voz de otros que serán y otros que han sido. Y los visibiliza, y su fallecimiento no debería ser en balde. Cuesta mirar según qué fotos, por supuesto, y más si eres padre o madre, pero en ocasiones es una imagen, por terrible que sea, la que despierta algo que hay que despertar. Mucho más leve, recordamos cómo esta instantánea desencadenó, casi ella sola y frente a las mentiras del Partido Popular, la marea del Nunca Mais ante un Prestige roto y supurante ("hilitos de plastilina", sostenía entonces Rajoy).


Hay que tener cuidado con el tema del empleo de imágenes, es una verdad obvia y que comparto, pero si realmente vivimos "la mayor crisis de refugiados desde la segunda guerra mundial, que se desarrolla desde hace meses y que en las últimas semanas se ha recrudecido" (como asegura hoy un artículo en eldiario), entonces padecemos un momento de crisis que excede cualquiera recordado por ninguna persona en occidente (al menos por una no anciana). Y enfrentarnos a la muerte de la inocencia en estado bruto es necesario, parece, para que Europa haga algo categórico de una santa vez, o cuanto menos que los ciudadanos europeos lo exijamos con la contundencia que la situación merece.

No hay comentarios: