21 octubre 2015

Otra era

Cantaba Javiera Mena:
Y hay algo en tu planteamiento
una visión pionera
sacada del futuro
de un viaje en el tiempo
Es algo de otra era
sacado de otra era 
Pues así veo las cosas y más desde el Salvados del pasado domingo (aquí, "mejores momentos", pero yo recomiendo buscar el programa entero si no lo has visto).
El careo Pablo Iglesias/Albert Rivera en el programa de Jordi Évole ne ha reafirmado en mi visión del presente. Presente bisagra.


Un debate sin excesivos pactos previos, en un entorno ajeno a la pompa kennediana que impera en la televisión desde los años del amante de Marilyn, con un formato distendido de discusión natural y civilizada aunque en ocasiones naturalmente tensa, y con un Évole mediador pero también en ocasiones incisivo, sabiendo parar el tren en marcha para rebobinar e incidir en los contenidos de determinadas declaraciones de ambos contertulios.

Pero sobre todo revela datos, cinco millones y pico de espectadores (el 25% de los televidentes estaban viendo Salvados la noche del domingo) que trituran con su presencia ante las pantallas y su interés activo (TT y todas esas cosas de las redes sociales) aquellos tiempos en que ciertos políticos de la casta —palabra que en el programa empleó por primera vez un Rivera muy entonado, despierto y caballito ganador— llamaban a uno Coletas y a otro Naranjito, a unos "partidillo radical" y con otros catalanizaban su nombre evidenciando un origen para potenciar el discurso del miedo y el odio.
Ayer hubo un debate y quien lo ganó fue la bisagra, que en su lento giro sigue marcando claramente que vivimos o podemos vivir tiempos de cambio. Cambio lento, quizá estas elecciones no supongan una revolución social y aún mantengan un pulso poderoso "Los de siempre", pero cambio inexorable.
Cambio que pasa por un marchitamiento del bipartidismo, un auge de estos nuevos partidos, y una incógnita ante el papel que jugarán los partidos digamos menores en cuanto a votos (con una IU importante pero con un papel muy difícil y hasta incierto en este momento).
Yo apuesto por un diciembre para la historia, y aunque tengo claras preferencias (soy de izquierdas y me resisto a que ese concepto se de por "desfasado")  tanto Podemos como Ciudadanos suponen una nueva política para este país, desde espectros políticos diferentes (sobre todo en los apartados económicos y en las relaciones laborales trabajador/contratante) que dan un nuevo margen de opción al votante. Una nueva política desapegada de la transición, del franquismo (por supuesto) y del pasado más cercano que muestra un óxido irrecuperable, anclado.
Champán para brindar antes de Navidad.