26 octubre 2015

"Requisitos para ser una persona normal", de Leticia Dolera

Recuerdo una reunión de esas, de desconocidos, a partir de un evento social cualquiera que no viene al caso, en que mis compañeros de mesa en el bar del local comenzaron a hablar de interesantes préstamos bancarios. Luego pasaron a coches, nuevos modelos y prestaciones en consumo de combustible. Después empezaron a chacharear sobre Iphones. Todo circunspseto, muy "de señor" –masculino singular. Luego me fui de allí mentalmente a pelear con Dormammu en la Dimensión Oscura, o para pensar en mis cosas, más o menos prosaicas, mientras asentía robótica y amablemente. Sentía, en fin, que aquella charla burguesita era una versión mature readers only de las conversaciones sobre el tiempo en un ascensor pese  que mis contertulios se estaban empalmando con toda aquella jerigonza. Y por supuesto, no me interesaba un carajo, ni la charla ni ellos. No diré que me sentí "raro" pero tampoco cómodo.
Requisitos para ser una persona normal trata sobre esto. Sobre estas personas (no sé si como yo en general, pero sí en momentos puntuales como el descrito) que no se ven insertados en el statu quo social de la gente "normal". En un tono de comedia amable ribeteado con profundidad dramática en determinadas relaciones familiares, la película de la debutante Leticia Dolera es un canto no al friki (como pensarán mis compañeros de aquella nefasta mesa) si no a la necesidad de reelaborarnos en este mundo en crisis. ¿Qué es la normalidad y dónde está la verdadera felicidad personal? Temas serios tratados con la ligereza de las chuches mediante el empleo de la comedia (comedia indie, para más señas) como, en fin, medio de transporte hacia las conclusiones a las que Dolera aspira que lleguemos.
Todo a través de una trama amable y simpatiquísima (donde insisto, cabe y tiene un peso específico la amargura), unas actuaciones modélicas con un Manuel Burque espectacular (y por cierto, a lo DeNiro, engordando quince quilos para la película) que no hace sombra a Silvia Munt o a Alexandra Jiménez. Ni a la propia directora, que también escribe y protagoniza. Toca reflexionar, otra vez, sobre porqué en televisión nuestros actores trabajan tan plano, tan pobre, cuando luego, en manos de una buena dirección, lo bordan.
Pero volvamos a la película. Se puede achacar a su recorrido argumental obviedad. Es cierto, todo nos suena, amablemente. Aunque como dije, bajo ese recorrido reconocible hay mensaje, discurso y personalidad. Lo mismo se puede decir de sus aspectos formales –que nos evocan a buenos modelos: Wes Anderson, Michel Gondry, Amélie– con esa fotografía que resulta superlativa en los primeros y primerísimos planos, con efectos de edición convertidos en elementos diegéticos de la acción (como las eficacísimas rotulaciones, un componente narrativo esencial en el relato) y con diálogos y situaciones chispeantes.
Cotidiana, amable pero con aguijón, cercana, Requisitos para ser una persona normal es cine de ese que merece la pena visionar y que posiblemente nunca verás aupado por los medios generalistas, por modesta y carente de potentes presupuestos para aparato publicitario.
Mira el trailer y te convencerás de que quieres verla aunque no invente nada: