07 diciembre 2015

ALGIERS



Ah, qué maravilla. Yo es que en serio, no entiendo esto del rock quedándome en el pretérito pluscuamperfecto modo subjuntivo. El pasado está ahí, hay que abrebarlo como vacas deshidratadas para adquirir la base, pero la excitación del presente y la apuesta por la emoción de lo nuevo yo desde luego no la voy a obtener en lo que ya ha sido. La extraigo que lo que está siendo.
Y Algiers está ahora ocurriendo, salen en las webs de referencia y en las revistas más fiables y bien, por lo que leí (y por su web, al loro con ella y su reivindicación de la resistencia como ética político-artística) tenía la sensación de que este trío podía ser algo gordo.
Leches, pero no tanto. ¡Menuda bomba de relojería musical este debut homónimo!
Es difícil de describir aunque apela a sonidos y estilos totalmente clásicos. Si has abrevado en la historia de la música popular (como vaca deshidratada) sabrás reconocerlos: mucho gospel, muchos post punk, rock siniestro... leo que lo han llamado "dystopian soul", en alguna parte. ¿Mezcla explosiva?¿corta-pega imposible? escucha esto y luego me dirás:



La verdad es que por encima de todo destacan unas canciones brutales, sí, que redimen a la formación de ser tan solo un pastiche de cosas que no pegan. Todo cuadra porque el aglutinante (la sustancia) cohesiona como una resina epoxídica. El botón de muestra es esa "Blood" donde se oye el látigo sobre el trabajador sureño, la rabia en el puño apretado del oprimido, la esperanza, también. Riot-gospel, guitarras afiladas como navajas, percusiones rituales, oscuridad y un vocalista que deja al respetable con cara de huevo. No es el único temazo del disco, una obra de tensión brutal, controlada pero con ganas de hacer mucha pupa.
Intensidad y toda la tradición empastada en un debut que es puro futuro.
Lee y créetelo: Algiers son una ma ra vi lla.

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