29 noviembre 2015

La campaña

Saurón delega en su simpática jinete oscura.
Alberto Garzón aún no se ha prestado al circo.
Los demás ya nos han dado momentos de realpolitik de puta madre el el circo de las hormigas y espacios similares. El voto útil.

23 noviembre 2015

Once años.

22 de noviembre de 2004.
22 de noviembre de 2015
Once años, la leche.

Sin ser nunca jamás un blog de referencia, sin abandonar mi idea original de ser mi ventana personal, plural y dislocada, inarticulada, libre, para soltar mis ideas al mundo. "En el espacio nadie puede oír mis rebuznos", entre la coña (que nunca falte) y los visos de realidad me apropié de este eslogan, consciente de que cuando sueltas lastre se ven las tonterías, las costuras del globo, pero también todo lo bueno que llevas dentro, que algo habrá. Este blog ha sido mi  casa y la de algunos gatos curiosos más que se pasaron/pasan (no diré cuatro, no soy de falsas modestias, y hay entradas con bastantes visitas).
Tanteando cosas, expandiendo "tags" hasta el delirio (recetas, yo dando recetas como si fuera un comidista de esos, ja),en este blog he crecido en algún modo. Es inevitable, llevo escribiendo en él  ininterruplidamente desde hace once años, por el camino he sido padre, me he labrado un moderado reconocimiento en el tema de los cómics y he llegado a escribir en diarios profesionales por encargo de cosas que me espantan y jamás tendrán cabida en esta bitácora.

Los blogs ya han pasado de moda. Si no son temáticos (como mi otra casita, Serie de Viñetas, o más monotemático aún, sobre un solo cómic), si son puramente personales... ¿para qué, si tenemos Facebook? Quizá porque Face es mucho menos "juguete", menos divertido que la gestión de un blog. Y sobre todo, es menos mío que un blog. Este, de hecho hasta ha cambiado una vez de nombre, la recoña marinera.

Hay algo muy particular aquí. Es la diferencia entre nadar en un río o tener una pequeña piscinita. Esta es mucho más tuya que aquel. Y en aquel, además, te arrastra la corriente.
Y no nos vamos, seguimos por aquí, subiendo post.
Jódetete, red social, no lo dejo.

21 noviembre 2015

La Voz Indie Kids

Furious Monkey House es una banda pontevedresa que está llamando mucho la atención. Generan un indie rock sin demasiados puntos originales pero macerado en buenas influencias: a bote pronto citaría Pavement, Breeders o los Pixies más melódicos, a Weezer y a alguna banda nacional "noventas" que dudo ellos conozcan pero que también recuerda a su música por compartir influencias, como El Inquilino Comunista.
Los ha descubierto una promotora (la misma que lleva a Xoel López y Vetusta Morla) y se los ha llevado a grabar a los estudiOs Abbey Road de Londres (sí, los de los Beatles). Tienen un disco y un vídeo oficial. Y giran.
No suena demasiado relevante, pero la particularidad es la que ves en esta foto de la banda:

Sí: "FMH" son una kids band, un grupo infantil (con un adulto infiltrado tras una careta, que toca el bajo y supongo que dirige el cotarro), niños de primaria. Concretamente  sus edades oscilan entre los nueve años y los doce.
Así que en estos tiempos en los que la tele nos bonbardea con niños-monstruo cantantes destinados a desdichas y presiones excesivas en aras del espectáculo catódico (ya sabes, La Voz Kids y todas esas mierdas), encontrarnos a un grupo de chavales que se lo montan bien, con cierta naturalidad (comenzaron como un proyecto lúdico-didáctico en un aula de música) y que en vez de tirar del influjo nefasto de Operación Triunfo o de clasicotadas casposas y apolilladas, escupen con garbo un inide pop juguetón, melódico, agresivo incluso en sus sonidos distorsionados y saltarines.
Tienen canciones, y si el adulto tras la máscara es mínimamente inteligente sabrá mantener el experimento en el terreno de lo lúdico (donde no sobran discos como el de debut, ni bolos, por supuesto, como los que ya están haciendo -y logrando el "entradas agotadas"-).
No nos engañemos, esto no es algo que debamos tomar más allá de la anécdota, por muy celebrada que sea. Un experimento infantil que, casi por primera vez, no parece un monstruo de Frankenstein como aquellos grupos para-y-de críos tan populares en los ochenta, ni un desesperado intento de pelotazo en un programa de la tele. Es algo muy simpático, con canciones chispeantes que se escuchan muy bien y que está sonando mucho por Galicia últimamente.
Así contemplado, no puede despertar más que simpatía.
Bienvenidos al vergel del Mono Furioso y sus Niños Perdidos.

12 noviembre 2015

Playlists de la canción del día

(La imagen sale de aquí, vía google images.)
Día a día, con sus descansos más o menos voluntarios, he ido goteando canciones. Sin orden ni idea previa para montar ninguna lista cohesionada, sencillamente un juego para redes sociales y sobre todo para mí mismo: a medida que crecía, La chanson d'aujourd'hui me funcionaba a mí mismo como playlist de fondo, para los quehaceres que piden un poquito de música.
Pues día a día he alcanzado el centenar de temas. Hay de todo, literalmente: soul, pop, música clásica, hardcore, electrónica, samba, flamenco-fusión, noise, chanson francesa, bandas sonoras de cine, metal (una y nada ortodoxo, pero metal), neocountry, post-rock, dub, salsa...
Un batiburrillo.
100 "canciones de hoy", todas vuestras. La lista seguirá creciendo, en mis redes sociales. Que las disfrutéis:

08 noviembre 2015

LA VIDA DE ADÈLE, de Abdellatif Kechiche


No he leído El azul es un color cálido, de Julie Maroh, cómic en el que se basa La vida de Adèle, pero lo que me interesa de este film excede los registros de "basado en un cómic" (hecho que siempre mueve mi curiosidad, por descontado) y pasa por la promesa de una interpretación de campanas.
La película de Abdellatif Kechiche resulta al final, descompensada. Pero gloriosamente descompensada, de un modo que no suele suceder. La cinta, de tres horas completamente absorbentes, no flojea jamás: tiene una cadencia poética magnífica, una intensidad que no decae nunca, desarrolla una historia de descubrimiento sexual (lésbico, pero de profundos sentimientos universales que alejan a la cinta del mero panfleto queer -no pasaría nada si lo fuese, pero simple y  llanamente La vida de Adèle es más amplia que la reivindicación de "minorías sexuales que no son heterosexuales, heteronormadas o de género binario"-) y está rodada con una delicadeza y una inteligencia sutil caras de ver.
¿Porqué digo, entones, que está descompensada? Pues porque si con todos estos mimbres la cinta ya es cojonuda, las interpretaciones de Léa Sydoux y Adèle Exarchopoulos hay que ponerlas en un pedestal, un hito, y no creo exagerar.
La mirada.
Sobre todo me ha conquistadola fragilidad abrumadora de Exarchopoulos, que con 19 años interpreta un papel dificilísimo sobre el despertar sexual lésbico en una niña de insti. Las inseguridades, la reafirmación, el amor, el sexo (muy explícito y siempre elegante), las dudas, el abandono, los anhelos, las victorias y las derrotas. No se puede interpretar mejos, com más convicción. Pero Adèle no está sola.
El dúo de Adèle como jovencita en tránsito y afirmación, y Lèa en el papel de una estudiante de Bellas Artes lesbiana ya integrada en el movimiento les, plenamente feliz en su naturaleza, asumida y ejercida, provoca un dúo interpretativo que, me parece, ha quedado ya para la historia del cine. En el caso de la protagonista, porque además es mágico, la actriz (casi) principiante, que se entrega y nos da la sensación de ofrecernos más verdad de la que una interpretación suele ofrecer al espectador.
Arrasaron en Cannes y no es para menos.
(Por cierto, la he visto ayer, en La2, sin anuncios, en modo versión original con subtítulos: en ocasiones la pública sí que funciona