09 enero 2016

Julius VIP

Me he quedado con cara de palo al enterarme.
A ver, Gran Hermano VIP, hablemos de GHVIP, esa sublimación del "estilo Tele 5", consistente en mentir al espectador ofreciéndole supuestos "reality bites" televisados desde platós anodinos, que en realidad obedecen siempre a un argumento, un guión cerrado que los contratados por la casa (esos supuestos periodistas y contertulios) se estudian antes de salir a aire. La dinámica omnívora de la cadena consiste en presentar al respetable (pero nada respetado) a personajes (no famosos, golondrinos de las 625 líneas, como mucho) mostrando falsas vergüenzas de su falsa vida privada, y teatralizando en directo falsos sentimientos extremos. GH, el original, es una máquina de salchichas, el artefacto necesario para la creación y promoción de nuevos golondrinos, carne fresca para la Gran Sanchicha. La versión VIP apuntala el entramado con el mismo esquema pero partiendo de elementos de la casa o afines a la casa ya conocidos por el espectador, que representan durante meses la misma función que se teatraliza en cualquier otro programa de Tele 5: ofensas, broncas, un poco de sexo aquí y allá...
Vía Antonio Rico he conocido a los actantes de la edición que se estrenó estos días. Ya sabía de El Pequeño Nicolás, claro, pero hay más, a muchos no los conozco, porque son productos de la "endogamia telecinquera": si no ves el canal, carecen de la más mínima trascendencia social.
Pero he aquí que, para mi desconcierto, encuentro a Julius como concursante. ¿Quién? Conocí a este cocinero en su programa de Canal Cocina, (canal que en ocasiones he tenido en abierto).Los 22 minutos de Julius era otro magazine de cocinillas caseras con la curiosidad de que no editan, o eso se pretende: enchufa un crono con 22 minutos y en ese tiempo exacto nos brinda un menú de dos platos.
Frente al común de los cocineros que transitan ese canal, generalmente agarrotados por el miedo escénico, Julius en su espacio se mostraba moderadamente resuelto.
Bueno, no vamos a lanzar cohetes, pero en el programa el hombre se muestra como lo que es: un cocinero profesional con cierta habilidad para trastear delante de las cámaras. El programa lleva años, hasta tiene su sección de cartas de los espectadores, que en ocasiones visitan plató... esas cosas que surgen de tener que hacer cosas nuevas, para enriquecer las nuevas temporadas.Es moderadamente famoso por su oficio y buen hacer, hasta el punto de haber editado algunos libros de esos que se venden mucho en navidades, con recetas del autor, que posa en portada. Que le va perita al Julius, vamos...
Así que ¿porqué meterse en el pozo del retrete televisivo de Tele 5? Antonio Rico dice "dinero" pero no me cuadra. Sí, a ver, me cuadra, 3000 ó 4000 del ala por día aguantando. Pero Julius no es una pescatinera escotada de las noches cuché madrileñas ni un chulopiscinas de arrabal venido a más por acostarse presuntamente con una tenista, si no un profesional de la cocina con una trayectoria sólida y en activo. Supongo en fin que el antiguo cocinero del equipo de Karlos Arguiñano entiende este lodazal como oportunidad de abrirse camino en cadenas generalistas.
Mal camino me parece, poco crédito te resta tras comer mierda delante de la gente: salvo que seas un genio del trash como Divine.
Julius, un consejo: vuelve a tus 22 minutos de gloria.