12 mayo 2016

Capitán América: Civil War.

Civil War, el cómic, fue un subproducto más de la Marvel, aunque aupado sobre una idea interesante. La dicotomía entre justicia y verdad: negro sobre blanco, codificada la primera; abstracta y superior la segunda. El cómic se desangra número a número en naderías y obligaciones editoriales, y no beneficiaba nada un dibujo (de Steve McNiven) que ha envejecido muchísimo. La película solo toma esa premisa del avispado guionista Mark Millar, esto es, lo que tenía potencial en la saga, para llevarla a una depuración y arrojar una película con confeti, como siempre, pero también con sustancia.
Al meollo: olvidemos el tebeo. Esta vez la película absorbe el concepto, ningunea al cómic grapado y se convierte en “la buena” Guerra Civil.
Es la buena, muy buena, porque no usa una premisa solo como punto de arrancada, si no que esa idea sostiene toda la cinta, es su leitmotiv. Y es buena además porque si bien la historia puede seguirse sin perderte, cuando no has visto todas las películas previas y  las teleseries Marvel, como es mi caso, es evidente que ha depurado y asentado definitivamente el concepto de Universo Marvel que los cómics hace tiempo han atrofiado por crecimiento desmedido. Posiblemente esta cinta (mucho más que el segundo Vengadores, muy circunstancial y carente de peso dramático en la “saga”) sea la primera cinta que aglutina en un nudo todo lo que se ha venido desarrollando en series laterales y aparentemente “menores” como Shield o Sharon Carter (intuyo, porque ya digo, no las he visto). Supongo que todo el proyecto "Marvel cinematic catachúmpale" lleva tiempo cocinando el tema del poder y la responsabilidad, en medio de piruetas y acción. Daredevil (que sí he visto parcialmente) no habla de otra cosa, por ejemplo.
Y ese concepto, la naturaleza del poder y su sujeción al deber y a qué deber, es el meollo de Capitán América: Civil War.
A mayores, peleas brutales (secas como aquellas que dibujaba Frank Miller en los ochenta) rodadas cámara en mano: fin de las filigranas estilosas de Whedon. Esto es una guerra, ¿y cómo se ruedan las guerras? Guiño, codazo. Así, cámara en mano.
De argumento más denso que las de los Vengadores (en este caso el "mayores de doce años" tiene sentido por ahí), Capitán América: Civil War es densa como el fango porque viene sobrecargada de pathos, porque Capitán América defendiendo una postura y Iron man la otra no son “bueno/malo” “correcto/equivocado”, y esa tensión no se desinfla en las dos horas largas de proyección. Y de guinda nos da un Spiderman realmente eficaz, con más guiños al trabajo de Steve Ditko que los que recuerdo en todas las demás películas del lanzarredes juntas (diría que los había más a Romita, de hecho).
Queda en el futuro ver a un villano, Thanos, lograr el poder de una divinidad (Infinity Gauntlet). ¿Será ese futuro un festival de fuegos de artificio o asistiremos, con cara de palo, a una última disgresión sobre la retorcida naturaleza del poder, versión poder absoluto? Quién sabe. De momento Marvel/Disney en cine está consiguiendo coordinar un producto global de entretenimiento (con sus sombras, como la muy floja Vengadores: era de Ultrón) que restituye la función del cine de barraca de feria: entretener dignamente. Yupi.

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