31 julio 2016

La cultura, las lecturas obligatorias en el colegio, la apertura.

[Estos comentarios LARGOS hay que aprovecharlos y llevarlos al blog personal, compartirlos como reflexión autónoma, ¿no?]
Como padre, pienso: lo importante de ciertas asignaturas, en edades tempranas al menos, no es academizar su disciplina. Está claro de Hª del arte o de la literatura con una orientación bachillerato y más con destino a pruebas de acceso a universidad, tienen una función definida, pero ahí hablamos de un grado de estudios determinados, casi "elevados" y pragmáticos. A un niño de 13, 15 años, lo importante es inculcarle la pasión. De nada sirve obligar unos recorridos literarios cerrados a un niño y hacerle saberse cada título de cada capítulo de La Celestina (ejemplo de títulos breves donde los haya, por cierto) si dentro de tres años, pasado lo "obligado", no va a leer un libro más en la vida.
Por otro lado ¿Quién decide la "calidad" de un libro, una película, un artista? Os recuerdo que Zurbarán era tenido por mediocre, que fue "descubierto". Los clásicos existen, Shaqkespeare y Bernini son impepinables en los estudios de humanidades y según qué recorrido hagas en tus estudios, está claro que en determinado momento llegarás a ellos. Pero lo bonito, o mejor, lo importante, sería que un alumno de ciencias purísimas llegara a Homero gracias a haberse enganchado a los 14 al vicio de leer, aunque fuese gracias a la saga Crepúsculo.

Saga que no he leído y por tanto que no voy a criticar, aunque evidentemente es un tipo de literatura generacional que ha enganchado para "la causa" a cientos de miles de almas, así qué... ¿les dejamos leer Crepus, o se lo impedimos sobre la base de un "canon" de lo que es bueno o no, "Alto" o "Bajo" (fuck it)?¿Les metemos plan "por mis cojones" algo que no les habla de su mundo ni les interesa un rábano pero que "ES UN CLÁSICO QUE HAY QUE SABERSE"... y así no vuelven a leer un libro en su vida? Porque si se convierte en lector de verdad por su propia vía, incentivada desde el colegio pero respetando dicha voluntad, curiosidad, gusto generacional, pienso que finalmnete llegará a los clásicos. Y si no llega pero devora cien libros al mes, ni falta que hará que conozca la obra de Dante (aunque sería fantástico para ella/él conocerla, claro).
Por otro lado la pedantería global impide un acceso en la enseñanza obligatoria al campo vastísimo de la cultura narrativa más allá de esos "benditos clásicos": el cine, el teatro (digo teatro interpretado, no leído), la música del siglo XX (de Tin Pan Alley a los Strokes, del minimalismo al tecno) o el cómic, son todos campos culturales excitantes que pueden consolidar a un futurible adulto culturalmente activo con mucha más eficacia que una lectura obligada de Fuenteovejuna.

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