10 octubre 2016

PIXIES , Head Carrier

Pixies llegaron en el momento bisagra de un cambio de década (finales de los ochenta) y de un pulso al panorama musical tomando las enseñanza de Hüsker Dü, Dinosaur Jr, e incluso los Sonic Youth más melódicos, para testar y ampliar las posibilidades de una música nacida en catacumbas underground pero con potencial melódico. Pixies entregaron en los ochenta volcanes en erupción sin perder pie con la tierra, enlazando melodías sixties de ensueño con un sentido de la agresividad extremo, "stooguiano", en canciones como balas llenas de un especial humor casi infantil, caprichoso y marciano. Si quitamos este deje surrealista en la música de Black Francis (voz, guitaras), David Lowering (percusión), Joey Santiago (guitarra) y Kim Deal (bajo y voces), todo su caudal en realidad era muy aprovechable para el maistream. Así se demostró con el fenómeno Nirvana y posteriormente con bandas menos masivas, pero con su momento de gloria como Weezer, o con calcos desvergonzados como "Song 2" de Blur, que hizo radiofórmula del "toque pixie" (por cierto ¿qué es un Pixie?)
En cinco años Pixies lanzaron cinco discos, todos memorables ("Sufer Rosa" y "Doolittle", sin duda ya clásicos de la historia del rock). Y se disolvieron antes de poder dar réplica a míster Kobain y llevarse la gloria mediática que por derecho les correspondía (porque además Pixies eran infinitamente mejores que Nirvana).
Kim Deal potenció su banda paralela The Breeders, Black Francis se hizo llamar Frank Black y se estableció con una carrera tan prolífica como irregular (con sus momentos de brillo), Joey Santiago colaboró con el vocalista y líder de Pixies pero también formo The Martinis con Lowering y en fin, la vida siguió por los derroteros de cada cual.
Luego la banda, en el siglo XXI, se reunió para girar, conciertos en los que fueron recibidos en olor de multitud, y después, entre 2013 y 14, sacaron tres maxis sin título ("EP1", "2" y "3") , que reunirían en un LP, "Indie Cindy ". Como retorno me pareció un fiasco, un montón de canciones deslabazadas que olían más a los caprichos de Black en solitario que al caparazón "pixiano". Además, la carismática bajista abandonaba la banda antes de que se metieran a grabar esos maxis. Todo parecía indicar que el retorno de la banda sería de los más tristes de la historia del rock, dada la distancia entre sus logros de juventud y los de aquel álbum.
Y en 2015 se anuncia nuevo disco: el grupo, con Paz Lenchantin como bajista fija (ex Zwan y ex A Perfect Circle), se encierran a crear y grapar un LP.
Pixies en Paz.

Y "Head Carrier", sorpresa, levanta el vuelo. Se podría decir que eso no era algo precisamente difícil tras "Indie Cindy ", pero el vuelo es elevado, seguro, y el aleteo muy reconocible. Y pone a Pixies en un lugar bien visible en el presente. En Rockdelux Black Francis declaraba en 1991, entrevistado a propósito de su recién estrenado "Bossanova": "hay dos lados en nuestra música, como en cualquiera. Uno rockero y otro soñador, y creo que nosotros tenemos el deber de explorar ambos. Nuestro próximo disco es duro [y efectivamente Trompe le monde lo fue, correoso y sulfúrico], pero el siguiente será totalmente surf (y hace un gesto de volar con las manos)." Es curioso que la escucha de "Head Carrier" me ha traído a la memoria aquellas declaraciones. Si hacemos caso omiso a "Indie Cindy ", este nuevo disco responde perfectamente a aquella declaración.
"Como decíamos ayer..." las canciones de los nuevos Pixies son relajadas, dulces aunque atravesadas por la guitarra aún afilada de Joey Santiago. Muy tarareables, y en pocas ocasiones despiertan al dragón ("Baal's back" desinfla "Rock Music" -de "Bossanova"- pero todavía araña; "Um Chagga lagga" es histérica y loca como "Manta Ray"). Se reconoce en estos doce cortes el sello: temas breves, directos, con una lírica extravagante trufada de citas bíblicas, con ángel melódico y pulso de hierro (Lowering sigue potente) y Paz suple la dulzura de Kim Deal hasta no echarla de menos. De hecho, canta maravillosamente bien una de las joyas del disco: "All I think about", con letra conciliadora dedicada a Kim y que en su riff y coros reposan ecos (no se puede hablar de autoplagio, creo que es todo más complejo) de "Where is my mind", posiblemente su primera canción de referencia (búscala en "Surfer Rosa").
Pixies fue la mejor banda de rock del mundo. Pero, ay, eso sucede en un determinado momento y las causas son internas (la propia excelencia) y externas (el momento en sí mismo, la originalidad frente a lo que rodea; y el impacto sobre el futuro, aquello de crea escuela). Todo esto se repetirá porque es imposible que se repita lo que ya ha sido, así que lo que hay que pedir a "la mejor banda de rock del mundo" es que su nueva aventura se mire con dignidad en su propio legado. "Indie Cindy " apartaba la mirada. "Head Carrier" guiña sin titubeos a "Surfer Rosa " (lo vimos ya), a los momentos dulces de su discografía clásica como "Here comes your man" (de "Doolittle") o "Dig for fire" (de "Bossanova"), y hasta al sonido voluptuoso de "Trompe le monde" en temas como "Oona".
Seamos cursis para terminar: Pixies han recuperado el duende.