28 febrero 2016

Descubriendo Grimes

Cuando lees asiduamente prensa musical (en papel, en línea) te entran en el coco veinte mil nombres, imágenes promocionales de bandas/solistas y ráfagas de música tanteada en Spotify, que no escuchada. No asimilas y a veces todo te suena (caras, títulos, nombres...) y no terminas de conocer nada. Con el peligro de que se te escapen joyas. Por eso me gusta pararme en principios de año con las listas de "lo mejor de", y con los cd que regala Rockdelux. Porque es el momento de poner orden al agua de la presa y dejar que se filtre el plancton.
CONCLUSIÓN. Estoy con Grimes en bucle.

25 febrero 2016

No protestes, por Dios (RitaMaestre Gate)

Tremendo caso, el de una mujer juzgada por manifestarse democráticamente (con formas que no me son nada afectas, maneras que no comparto) en defensa de la aconfesionalidad de un ente público como es la Complutense de Madrid.
Al respecto he hablado en Facebok, pero como no tood el munod tiene perfil de redes sociales, lo subo a mi blog, y así le insuflo algo de vidilla, que hacía tiempo que no lo actualizaba.
Los católicos suelen argumentar en este caso escapando por la tangente (he leído varias veces el coñazo de a ver si lo hacía en un amezquita, por ejemplo, y por supuesto, lo de que es muy ofensivo). Lo siento pero tengo que decirlo como lo pienso: argumentos torticeros que se van por los cerros de Úbeda, entre la "intelligentsia" religiosa. Aquí NO se juzga su religión, si no la pertinencia de un lugar "sagrado" y de un culto específico en un centro público en un estado constitucionalmente aconfesional.
Dejad de mencionar mezquitas y ofensas, porque el tema es otro.
Y como creo que aún no se ha cortapegado, voy a hacerlo yo: Constitución Española, título primero (Derechos y deberes fundamentales)
"Artículo 16.3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones."

¿Dónde están "las demás confesiones" en una capilla cristiana en un lugar público -la Complutense- y por tanto dependiente directamente de poderes públicos, obligados constitucionalmente a ser aconfesionales y a respetar a todas las religiones?
La insistencia proteccionista del católico de a pie con este tema solo refleja un ahínco por perpetuar un poder temporal al que había estado muy acostumbrado. El respeto a todas las fes y a la aconfesionalidad del Estado no debe entenderse como ataque a una religión, si no como defensa de todas ellas en nuestro estado. No tiene nada que ver con ser religioso o no, es un tema legal.

06 febrero 2016

Blacksar, DAVID BOWIE

Tenía miedo de contaminación. Es inevitable, no escuchas un disco de un mito viviente con los mismos oídos si acaba de fallecer que si es, sencillamente, "el nuevo de".
Así que voy a hablar de arquitecura: materiales, texturas, espacios ocupados y espacios encerrados. Verticalidad, ingeniería, cristal y hormigón.
La arquitectura de Blackstar es un arte al alcance de muy pocos. Bowie, que es ese señor que al menos ha creado unas treinta obras maestras entre LPes y singles, que lleva en activo desde que los Beatles estaban en activo, que ha cambiado pieles sonoras como quien compra libros nuevos y que ha capitaneado el devenir de la cultura contemporánea como ningún artista ha podido hacer, se ha marcado una obra de campanas. Un edificio cuya construcción pocos podrían abordar. Se dice que pensar en las pirámides es en primer grado asombrarnos de la capacidad arquitectónica de sus creadores. Con Blackstar pasa algo parecido. Bowie, que desde su fallecimiento hace apenas un mes está creciendo más si cabe, como demiurgo de la creatividad de segunda mitad del s XX, ha entregado un trabajo de cálculos casi arcanos, una sabiduría en el uso de melodías, texturas, instrumentos, sonidos, estructuras compositivas... que apabulla y no se abarca ni se comprende del todo, porque pertenece a un hombre incomparable.
Pienso que Blackstar es la obra de un genio que volvía a estar en estado de gracia, un disco que evidentemente es ya el más importante del año. ¿De la década?¿Cuántas veces nos deja un Bowie a los dos días de sacar nuevo disco? Y así caemos en la necrofilia, cierto, lo que quería evitar, pero es que Blacksar no se entiende sin el hecho de la mortalidad de Bowie. Y de la autoconsciencia de quien sabe que está en la recta final.
Por eso Blackstar es más tenebroso que toda la discografía de Scott Walker junta (es lo único que encuentro equiparable a este disco-epitafio), es triste como toda despedida, y provoca al escucharlo sensación de vértigo del que se mece ante un acantilado en medio de un temporal. Acojona, nos hace sentir enormemente pequeños e inmensamente tristes con siete temas sin desperdicio, laberintos de arte musical sombrío y nada, nada fáciles. Dame algo que iguale esto.
Pues tómalo: el clip de "Lazarus":