03 marzo 2016

No es lo mismo (debates televisivos de ayer y hoy)

El pasado sábado enchufé La Sexta Noche, ese programa en prime time de "debate" político. No era la primera vez que me engancho a verlo. Insufrible, artificioso, chillón, una panda de periodistas maleducados soltando sus soflamas (que traen ya cocinadas de casa, son apriorismos). El tema me interesaba, claro, porque era el mondongo político que se nos venía encima, la investidura. El espacio suele abordar temas candentes, y yo... pico. Y no hay manera, su vuelo es rasante y sus plumas se enfangan en el lodo de la mediocridad más absoluta. Show mut go on.
Debatían este sábado esos cinco o seis de siempre, que pululan por todos los canales, programas, franjas horarias. ¿Expertos? En ubicuidad, sin duda.
Entonces me dio por recuperar un La Clave en  You tube. Me puse además el primer programa que encontré, uno sobre las brujas, tema que me interesa un comino, claro. Sin embargo me lo tragué casi entero. Evidentemente debido no a mi interés por la brujería contemporánea, si no por el tono de respeto absoluto, el discurso con contenido y no con frases-eslogan de los participantes, y por supuesto por la categoría de los invitados (no era un circo de periodistas famosetes si no, como siempre con Balbín, expertos en ese tema, doctores en sociología, escritores con obra sobre la materia, hasta algún "brujo" auténtico, británico)
No sé si hoy sería posible ver un programa como aquel en una televisión. Sí, se pierde el buen arte de la dialéctica, al menos en los foros públicos y mass media.
No es lo mismo.