30 junio 2017

Strtike, ya ves tú qué bobada

Dentro de los juegos de mesa he descubierto que también se puede uno encontrar (además de con juegos complejos, esdrújulos y de partidas más largas que la proyección de Ghandi) juegos muy sencillos. Muy es MUY. Las reglas de La Oca como tesis doctorales por agravio comparativo, vamos. Juegos chorras pero que resultan juegos muy muy divertidos por su refinada mecánica.
Escribo en plural, que ocupa más caracteres, pero el caso es singular. Hablo de Strike, una chorrada como un piano de cola más divertida de lo que se puede reflejar en una entrada de blog.
Hay que jugar al juego para comprender que efectivamente, es cierto. Simple y divertido. Mucho, ambos extremos. Podría bautizarlo "efecto piedra papel tijera" si con ese juego de manos te rieses tanto como lo haces aquí.
Strike consiste en lanzar dados de uno en uno, hasta lograr que salgan caras repetidas. Los "unos" (que aquí son crucecillas) son eliminados. Los dados se arrojan a un anfiteatrillo de plástico con una base mullida que favorece el bote y rebote. Puedes intentar chocar dados. Si un dado se sale de la "arena" del mini coliseo, también es eliminado. Si no consigues caras repetidas, puedes tentar tu suerte y seguir tirando, o plantarte ante el riesgo de perder todos tus dados (y por tanto, la partida).
Se acabó, solo hay una regla más: si un jugador vacía la arena del anfiteatro llevándose dados repes o eliminando dados (imagínate, una tirada y todo cruces), el siguiente está obligado a arrojar toooodos sus dados y rezar par aeu salga alguna repetición que recuperar. Creedme, es divertido, una timba dura entre cinco y quince minutos (dependerá del número de jugadores, de dos a cinco) y se repiten partidas compulsivamente.
No es sofisticado, casi te lo puedes hacer en casa (aunque lograr el coliseo, la inclinación de sus paredes que hace fácil que los dados, al ser lanzados, se salgan y por tanto queden eliminados... bueno, será trabajoso conseguir algo así con un tazón de cereales) y sí, es una chorrada, pero divertida. Eso sí, el juego es de importación, yo lo regalé (fin de curso) vía la gran tienda de internet que todos conocéis, o se puede buscar también aquí.
El vídeo, bueno, como no encontré nada lo suficientemente breve, lo he apañado yo mismo 😊

28 junio 2017

Slowdive, de Slowdive

Tras 22 años de silencio una de las bandas más importantes del shoegazing 90's retorna. Lo hace con un disco homónimo que da pudor decirlo, pero podría ser que destrone su seminal Souvlaki del podio de mejor disco de la banda (banda referencia fundamental del género). ¿Se me están perdiendo? Shoegazing, mirazapatos por aquello de que en directo tenían que manejar una montaña de pedales de distorsión (asíq eu tocaban "mirándose los pies"), bandas que suben a las nubes a lomos de guitarras de gases más ligeros que el oxígeno, pero altamente inflamables. Ruido y melodía en suave fornicio sónico para llegar al éxtasis de la conciencia alterada sin químicas ni raíces arcanas.
 Rachel Goswell, Neil Halstead, un poco cabezas visibles del quinteto, han retomado el camino de esa música entre Cocteau Twins y The Jesus and Mary Chain, ignorando los desplazamientos hacia los lados de Pygmalion (1995) y volviendo a los bucles celestiales de guitarras distorsionadas, al folk con aires a Byrds en las melodías y dejes vocales de Halstead, a las voces seráficas en la garganta cristalina de Rachel Goswell. Alternas en "Slomo", un portal dorado a un disco que pide muchas y atentas escuchas por su producción exquisita y por sus detalles de hipnosis y éxtasis: las guitarras en bucle de "Star roving", los pianos minimalistas de "Falling Ashes", el crescendo dulce de "Sugar for the pill", la intensidad abrasadora de "Everyone knows"...
Desde M B V no había escuchado nada tan alucinante dentro del género, pero es normal, ellos (My Bloody Valentine, Slowdive) son en buena medida los creadores de ese sonido celestial y tormentoso al tiempo. No debería extrañarnos que tuvieran la llave mágica que abre las puertas a todos los soles. Slowdive, el disco, las abre de par en par. Quemaos.

15 junio 2017

Los Guardianes de la Galaxia Vol. 2

Destensemos y echémonos unas risas. En internet parece que hay que estar cabreados constantemente, unidos los unos a los otros milagrosamente, podría decirse que hemos creado un conductor universal para la descarga (electrificante) de la contractura física y mental permanente.
Va, vamos al cine, vamos a ver Los guardianes de la Galaxia vol. 2. Segunda parte de la franquicia de franquicia de franquicias, o algo así, derivada de un universo en cuatricomía y hojas grapadas, este segundo volumen podría ser un más de lo mismo (no es poco, la "uno" me parece de lo más disfrutable del Marvel Cinematic Universe) pero resulta que desde su primera escena -una pelea nivel Vengadores Reuníos vista en segundo plano mientras un Baby Groot bailotea abstraído, inocente-, algo te lo va diciendo: más de lo mismo no, mejor que la anterior.
No te preocupes, no hay spoilers aquí. ¿Qué más da el argumento? Esto es una chisporroteante Space Opera pop, de colores chillones, de personajes con los que el guión se permite profundizar un poco (poquito, estamos en modo evasión a tope encendido), de efectos especiales colosales que no difuminan una buena dirección (hay varias escenas que me han parecido chulísimas, entre lo épico y lo minimal), y oye, con un sentido del humor que me ha sacado lágrimas: citas a David Hasselfoff y a Mary Poppins, humor grueso picantón con mención a partes bajas y pezones sensibles, y mucho espíritu Marvel macarrita, de grupo bien avenido pero que anda a la gresca interna todo el santo día.
Lo dicho, no te enfades, vete al cine a echar unas risas.