14 septiembre 2017

Fallece Grant Hart. Sorry somehow.

En mi cabeza están Hüsker Dü en un bucle, ahora mismo... Grant Hart ha muerto, él era con Bob Mould el motor de ese autobús hardcore que pasó de ser desbocado a experimental y finalmente melódico (Greg Norton sería las bujías con su bajo).
Y Hart es con Hüsker como... como el big bang de toda la música que me más gusta. Supe de ellos con 16 años a través del Rockdelux, demasiado bisoño, yo, para atreverme entonces, 1986, con su hardcore. Pero lo suficientemente adulto como para retener que ellos eran los padres de un sonido, en muchos sentidos, que heredaban casi todas las "nuevas bandas" de mi juventud, cuando empecé a escuchar pocos años más tarde a The Jesus and Mary Chain, My Bloody Valentine, Pixies o a bandas oscurísimas y de tercera fila como Straitjacket Fits, Buffalo Tom o unos aún anónimos Lemonheads. O unos tales Nirvana, también.
Me "atreví" con los Dü cuando caí rendido ante Sugar, la banda de Bob Mould de los noventa. Me atreví con "Candy Apple Grey", luego "Warehouse", un día pude escuchar esa burrada que era y es su debut, y no lo compré (aún era "demasiado" para mí), y en Zaragoza, con los treinta cumplidos, me dije, "hasta aquí"; y me hice con "Zen Arcade". Años más tarde, "New Day Rising"... Lo que para muchos son The Stooges, Creedence Clearwarer o Led Zep lo es para mí H.Dü.
Cuando tenté las aventuras post Hüsker de Hart no me encandilaron, aunque su garganta abrasadora siempre, siempre me pareció superior, distintiva, ubicando al personaje muy por encima de tanto grupito a la moda generation X que bebía directamente de él.
Hart es una forma de entender la música, muy fuck you y muy fuck it all. Mi reverencia

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