16 septiembre 2017

Mogwai: Every Country’s Sun

Me gustan Mowai porque me gustan las máquinas de sonidos, de ambientes y texturas, y en esa liga juegan los de Glasgow. Cuando debutaron casi vinieron para ocupar el trono sounmaker de Kevin Shields (My Bloody Valentine) allá en los noventa. Pero disco a disco su propuesta ha perdido, inevitablemente y quizá por ser francamente prolíficos y trabajadores, sorpresa y frescura. Así que ahora solo queda, ya que la forma y la fórmula nos la conocemos, ver si la inspiración les ha acompañado.
Every Country’s Sun no ofrece sorpresas. Son once perlas de atmósferas entre el vapor y la lava, con crescendos de vértigo, con coqueteos electro, donde el dominio de los ambientes y el tempo sigue siendo espectacular. Nada que no puedas decir que hicieron más y mejor hace 15 años, vale. Nada que sus imitadores consigan superar, eso también.
Así que bueno, Mogwai no son ya una de esas bandas que jalona listas de fin de año, ni creo que les importe un pijote. A ellos con poder girar, sacar discos y hacer bandas sonoras de vez en vez, parece que les vale. Y a mí me valdrá si, como decía, a su viaje ombliguista le acompaña la inspiración. Every Country’s Sun comienza con "Coolverine", que sí, es inspirada. Endemoniadamente inspirada, con su crescendo delicado, tenso pero plácido. Es inspirado también el pepinazo casi pop "Party in the dark" con una melodía clara y pegadiza (algo bastante inusual en Mogwai, por cierto) y es muy inspirada la banda en las cabalgada hacia el desboque de "Don't belive the fire" o "Crossing the road material", que calificaría de saltarina si no fuera porque en algún momento indeterminado de su minutaje el salto no fuese al vacío, caída al precipicio de sus volcánicas guitarras de toda la vida (de hecho en este disco Mogwai vuelen a la distorsión más desatada, como no recuerdo quizá desde Mr. Beast). Buena hostia a mano abierta es "Old Poisons" que recupera su gusto por el nu metal, y muy interesantes las pinceladas originales de "Battered at a scramble", que se mira en el krautrock alemán más space de unos Amon Düül II.
Así pues, si eres de los que siguen a Mogwai de toda la vida no le des más vueltas. No van a salvar al rock (eso lo hicieron ya con Young Team en 1997) pero sí que entregan un buen larga duración, que  los muestra en forma, fibrosos e intensos. Everything's Alright Forever.

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