20 octubre 2017

La historia es la percha 01: Pompeya para todos.

1. Introito.

Comenzamos aquí una nueva sección, un nuevo tag en este blog: “La historia es la percha”.  La idea es  hablar de hechos históricos que inspiran a todos esos tesoros de la cultura pop que tanto me suelen gustar: narrativas históricas, obras de arte basadas en hechos de la historia, juegos de mesa... En fin,  este blog es personal, y por tanto cabe todo lo que me apetezca escribir. Es mi juguete y con él hago lo que me place, sobran las explicaciones. Por otro lado la idea es un pretexto como cualquier otro para avivar el laberinto de tags  de esta bitácora.
La sección se llama “La historia es la percha”  porque no considero que este sea el sitio lógico, ni siquiera yo la persona idónea, para crear entradas específicas de historia: hay muchos blogs y muchos sites especializados, además de por supuesto  revistas divulgativas (entre las cuales destaco Desperta Ferro,  en sus diversas ediciones -Antigua y medievalHistoria modernaContemporánea, Arqueología e historia , monográficos…- o, en un rango de revista divulgativa más ligera, la veterana Historia y Vida o La Aventura de la historia). Así que en El Octavio Pasajero la historia es un pretexto. Se trata más bien de reflejar lo apasionante que es el pasado y sus circunstancias,  que al fin y al cabo la Historia ha sido  el objeto de mis estudios académicos,  y jugar con el modo en que la historia se refleja en la cultura pop contemporánea, estableciendo lazos entre el presente y el pasado.
Todo esto parece una cosa muy seria  así que vamos a arreglarlo, y a bajar a la arena hablando de jueguecitos de tablero.
Una de las cosas que más me atrae de los boardgames es su capacidad para arrastrarme, a partir del propio juego, hacia los hechos históricos que lo alumbran. Cuando vemos una película, leemos una novela histórica o un cómic del género, hay un inevitable resorte cultural,  el nefasto "basado en hechos reales"  que quiere hacernos creer que "algo estamos aprendiendo". Pero la ficción  en ocasiones puede ser traicionera. Por mucho que me guste y valore el género histórico la historia es la historia y el método real para conocerla está en los libros de historia. Libros divulgativos aptos para cualquier lector interesado (o las revistas antes señaladas, sin ir más lejos) o más digamos profesionales, pero nunca algo que no sea ensayístico debe ser tomado como un ensayo. Hasta las novelas más rigurosas como Yo Claudio o ficciones televisivas de renombre como Vikings, que pueden poseer un altísimo grado de apego a los hechos históricos, tienen que ser mínimamente puestas en dudas,  ya que en tanto que narraciones no solo obedecen al hecho histórico, sino también a los procesos dramáticos inherentes a toda narrativa.
Un juego de mesa escapa a esta premisa porque es mucho menos narrativo. Un juego de mesa  nos ofrece un marco, en ocasiones histórico, sobre el que  se han diseñado unas  mecánicas de juego (dados,  cartas,  movimientos sobre el tablero…) para, lógicamente, jugar. Y pese a la muy posible  fidelidad de los hechos,  por ejemplo en los juegos de guerra,  la libertad del jugador para desarrollar la narrativa sobre el tablero no nos  ofrece tanto la cuestionable seguridad de un conocimiento, como la curiosidad por ahondar en los hechos verídicos sobre los que simplemente hemos estado jugando.

2. Del juego a la Historia (la percha es la historia).

Bien, pues hace no demasiado tiempo me regalaron un juego de mesa llamado  La noche que cayó Pompeya, un juego de 2004 editado en España por primera vez en este 2017 de mano de la editorial Maldito Games y del que ya os he hablado aquí.
Ya desde la introducción de las propias y reglas del juego se nos ubica en los acontecimientos históricos, si bien de un modo totalmente superficial. Pero es de lo que estábamos hablando antes, la capacidad que tienen los juegos de mesa, desde un inevitable grado de abstracción, de mover la curiosidad por los hechos concretos y reales. En el caso concreto de este Pompeya, la abstracción es bastante elevada. Es un eurogame familiar, de colocación de ciudadanos y movimientos de fichas, bien pegado a un tema o marco histórico pero en absoluto escrupuloso. Así que me arremangué y me puse a buscar información. ¿Qué es Pompeya,  qué fue,  cómo fue y qué ha supuesto para la cultura contemporánea Pompeya?

3 La Historia.

Todo el mundo sabe que Pompeya es una ciudad de la antigua Roma. Y que fue enterrada por la violenta erupción del volcán Vesubio. Se encontraba (y se encuentra) en la región de Campania, cerca de la moderna Nápoles,  próxima al mar Tirreno, a través de cuyas aguas entraban en la ciudad numerosas mercancías con destino a la capital, Roma.
Fuente: National Geographic

Pero antes que romana, y hurgando en la historia lejana de la ciudad, Pompeya fue muchas otras cosas. Por ejemplo, hubo colonias griegas en esta región. Los oscos de la Italia central también ocuparían la zona hacia el siglo VII  antes de Cristo,  siendo también enclave etrusco. Para hablar con propiedad de una Pompeya romana tenemos que ubicarnos en el año 89 antes de Cristo. En esta fecha Sila la asedió, y la urbe se convirtió en colonia romana, con el nombre de Colonia Cornelio Veneria Pompeianorum. Además sus habitantes recibirían poco después la ciudadanía romana.
[Ya que estamos con Sila hay que dibujarle como el cónsul y dictador que rivalizará con un joven Julio César,  y como un tipo tenido en su tiempo por antipático, sanguinario y de inconmensurable apetito sexual. Además era pelirrojo, algo de mala fama en la antigua Roma... pero volvamos a nuestra ciudad]
 ¿Cómo era Pompeya?  pues mira, el tablero del juego de Maldito Games da pistas (adaptadas a las necesidades del juego, claro): una ciudad abrazada por una muralla de más de 3 kilómetros de perímetro y con 7 puertas de acceso,  que pese a una orografía nada propicia respeta en su plano la típica trama del urbanismo romano en calles- damero y con dos principales perpendiculares entre sí llamadas cardo y decumano.

Fuente: BoarGameGeek
En este plano se ubican edificios públicos grandiosos: un Foro que no intersecciona las vías principales (lo cual es curioso y poco común); un Anfiteatro; una basílica; templos; dos termas; domus (esto es, casas/villas privadas), tabernaes y lupanares. Las tabernae eran más que la tasca de tu pueblo, como nos podría hacer creer su nombre o el aprovechamiento del castellano de la palabra... eran "unidades minoristas", como dice la Cambridge Ancient History (y la wikipedia de la que extraigo el dato), en las que tenían lugar muchas actividades económicas y de servicios incluyendo el comercio y venta de fruta, pan, vino, aceite, pescado, carne, especias, o talleres de artesanos. Los lupanares ya no os los explico.
En este plano, ya real, de la ciudad, podéis perderos por calles, edificios y puertas de la muralla.
Fuente
En esta majestuosa ciudad comercial, bulliciosa, mercantil, llegaron a vivir aproximadamente entre 12.000 y 15.000 personas según se estima. Pero todo llega a su fin. A veces, brucamente… Alrededor del año 62 d.C. un fuerte terremoto dañó seriamente Pompeya y otras ciudades cercanas. Pero, hechos al entorno, lejos de abandonar el enclave los pompeyanos acometieron la  reconstrucción de Pompeya. No, no fue abandonada por peligrosa. Y al final pasó lo que pasó. Bum.
La fecha tradicional para la erupción aparece en un relato de Plinio el Joven, testigo presencial de la hecatombe. El 24 de agosto de 79, en pleno auge de la época Imperial (concretamente durante la dinastía flavia). Ese día una mortífera erupción del Vesubio acabó con Pompeya y otras localidades del entorno, como Herculano y Estabia.
Sin embargo donde dije digo... la verdad es que esta fecha puede deberse a un error de transcripción durante la Edad Media, y que en realidad deberíamos hablar de noviembre. Algunos expertos opinan que efectivamente la erupción tuvo lugar en otoño o invierno, dada la gran cantidad de frutos otoñales hallados entre las ruinas, y a que algunos cuerpos muestran túnicas y mantos gruesos, propios de un mes más frío que agosto.
Fuera cuando fuera, la realidad es que el Vesuvio se activó y se llevó por delante todo a su alrededor. Actualmente tenemos una visión bastante exacta de lo que ocurrió aquel día en Pompeya, gracias a las descripciones realizadas por Plinio el joven. La erupción debió ser algo así:

Primero se producen varias explosiones en la cima del volcán.
En una segunda fase una columna eruptiva se eleva más de 30 kilómetros por encima del Vesubio. Plinio el joven lo describe así:
Pues extendiéndose de abajo arriba en forma de tronco, por decirlo así, de forma muy alargada, se dispersaba en algunas ramas, según creo, porque reavivada por un soplo reciente, al disminuir éste luego, se disipaba a todo lo ancho, abandonada o más bien vencida por su peso; unas veces tenía un color blanco brillante, otras sucio y con manchas, como si hubiera llevado hasta el cielo tierra o ceniza.
Se oscurecen los cielos como si se hiciera la noche,
Ya era de día en otros sitios y allí había una noche más negra y más espesa que todas las noches.
Y empieza a caer lapilli, un tipo de roca fina y ligera color ceniza. A continuación, los vientos llevaron sobre Pompeya una lluvia constante de piedra pómez.
Ya caía ceniza en las naves, cuanto más se acercaban, más caliente y más densa; ya hasta piedras pómez y negras,  quemadas y rotas por el fuego; 
Este tipo de piedra no es pesada, por lo que provocaría escasas muertes por impacto, pero su acumulación en los tejados terminó desplomándolos. El Vesubio expulsó este tipo de roca durante siete horas seguidas y en Pompeya se llegó a un espesor de esta capa de metro y medio. Los pompeyanos decidieron, equivocadamente, que sus casas eran lo más seguro, por lo que los que no se dieron a la fuga, se escondieron en ellas.
Después de 12 horas de actividad pliniana, donde el gas y el magma salían violentamente de la boca del volcán, la mezcla de gases y piroclastos ya no siguen elevándose, sino que caen por la ladera formando nubes ardientes y flujos (mezcla de gas volcánico a 350ºc., ceniza y roca incandescente). El choque térmico o la asfixia por inhalar la nube cargada de cenizas resulta mortal. Fallecen unas 2.000 personas.
Las horas previas debieron ser lo más parecido a un Hades que imaginar pudiera un Pompeyano. Sigue Plinio en el uso de la palabra:
desde el monte Vesubio por muchos lugares resplandecían llamaradas anchísimas y elevadas deflagraciones, cuyo resplandor y luminosidad se acentuaba por las tinieblas de la noche.
Hay que coger esta fuente primaria con pinzas, sin duda, pero matices al margen es evidente que la erupción supuso un acontecimiento infernal. Conocemos lo que hacen los volcanes en erupción. Incluso lo que hace el Vesubio... El Vesuvio es un volcán activo, su última erupción ha sido en 1944, y de ella , obvio, tenemos fotografías. Algunas dan la medida del asunto:

 4 La ciencia (arqueológica).

NO DEJES DE LEER. LA ARQUEO MOLA: tenemos insultos (refinados, pero insultos), el nacimiento de la arqueología científica, y al tatarabuelo del tatarabuelo de Felipe "El preparado", esto es, el Borbón que fue llamado "mejor alcalde de Madrid".
Pues sí, en 1738 el futuro Carlos III de España, entonces rey de Nápoles, encargó a un ingeniero militar español, don Roque Joaquín de Alcubierre, que iniciase las excavaciones en la zona. Se empezó por Herculano, una locura fina porque la ciudad había quedado sepultada bajo una capa de lava volcánica que llegaba a alcanzar los 26 metros de espesor. Pensad que esa altura nos da un edificio de unas diez plantas… Así, el monarca y sus asesores, gente indudablemente de gran astucia, decidieron cambiar de táctica. En 1748, se comenzó a excavar en la zona de la antigua Pompeya.
Nuestra ciudad había quedado cubierta por una capa bastante menos gruesa de cenizas volcánicas, el acceso a las ruinas fue desde el principio mucho más fácil y pronto empiezan a aparecer restos: se descubre la villa de Cicerón, la finca de Julia Félix, más tarde el teatro Grande, el templo de Isis... La expectación por los descubrimientos se extendió por toda Europa.
Es interesante aquí comentar que el trabajo de Alcubierre y su equipo fue criticado. El arqueólogo alemán Winckelmann, por ejemplo, escribía en 1762:
«La incompetencia de este hombre [Alcubierre], que ha tenido tanto contacto con la Antigüedad como las gambas con la Luna, ha provocado la pérdida de muchas cosas hermosas».  
Esto tiene un punto fascinante, estamos hablando de los orígenes de la arqueología como disciplina científica. Se empezó entonces a pensar el cómo debe hacerse, con rigor, una excavación arqueológica de tal magnitud. 
Francesco La Vega, un colaborador de Alcubierre, se hizo cargo de las excavaciones en 1780 y enseguida tomó una serie de medidas, como la atención por la conservación adecuada de lo ya desenterrado. En este sentido, La Vega hizo techar las construcciones para que las pinturas y otras antigüedades pudieran conservarse in situ.
Desde entonces las excavaciones se suceden, pero vamos a pasar por alto los pormenores de todo este asunto, que tiene bastante de espesura, y dejémonos caer en el siglo XIX. El XIX supone el gran campanazo pompeyano, o pompeyense o como se diga: en 1840 se inaugura una estación de ferrocarril que fue seguida por la apertura de los primeros hoteles y restaurantes (que ofrecían sus servicios a los viajeros, a precios al parecer bastante abusivos). Parece que la cosa marcha, pero aún hay más. El gran salto adelante en la exploración de Pompeya se produjo en 1863, cuando asumió la dirección de las excavaciones uno de los arqueólogos más afamados de la época, el italiano Giuseppe Fiorelli. Y Fiorelli lo peta.
Giuseppe Fiorelli supervisando trabajos en Pompeya. Fuente: 123RF

La importancia de Fiorelli reside en el riguroso método arqueológico que puso en práctica. Dividió Pompeya en regiones, que a su vez subdividió en subregiones... Vamos, que puso ORDEN. Pero Fiorelli causó sensación sobre todo con su idea de crear moldes de las víctimas de la erupción. Ya sabes que una de las cosas más acongojantes y sórdidas que puedes ver en Pompeya son los moldes de cadáveres de ciudadanos romanos de Pompeya. Somos unos morbosos, vale… pero allí están y son una fuente histórica de primer orden ¿Y cómo lo hizo Fiorelli? El método fue sencillo: se inyectó yeso en los huecos que habían dejado los cuerpos de las víctimas al descomponerse bajo la capa de cenizas volcánicas.
Los moldes 
Y además Fiorelli decidió autorizar el acceso a las excavaciones a todo el mundo, previo pago de una entrada (hasta entonces sólo los personajes de alcurnia tenían derecho a conocer Pompeya). Algo muy conocido por todos estaba naciendo… ¿Os acordáis del anuncio aquel, de "Dónde está Curro"? Curro ni flores, pero su abuelo o su bisabuelo en Pompeya, casi seguro.
De aquí al siglo XX tenemos un saltito: medios de comunicación de masas funcionando como una moto y fagocitando el legado histórico, Pompeya como instrumento de propaganda para los distintos gobiernos italianos, y finalmente, concepto mass-media, como he comentado al principio, de modo que vamos a encontrarnos a Pompeya y sus circunstancias hasta en la sopa.

5 El arte y otras hierbas de la cultura pop.

Bajo el paraguas de lo Pop, de popular, todo es lo mismo. Un óleo decimonónico y un juego de mesa, para el caso, me valen. Apropiaciones de la historia. Pero antes... el arte propiamente pompeyano. Ya lo hemos dicho, en la ciudad se han descubierto auténticas maravillas: el primer anfiteatro pétreo conocido, templos, villas... Si visitas la ciudad (yo lo hice, hace mucho) vas a deleitarte en plan Stendall, síndrome incluido, ante los detallados murales de la Villa de los Misterios,  o las pinturas en la Casa de los Vettii entre otras. Pero en Pompeya ha sobrevivido también magníficas muestras de escultura: cosas tan maravillosas como el Hércules borracho en la Casa de los ciervos, o el famoso Fauno en la Casa del Fauno.
Casa del Fauno, excavada en 1830, es la más grande de Pompeya. En su atrio hay una fuente, adornada por la estatua de bronce de un fauno que bautiza a la casa. Fuente, National Geographic
Y desde luego, como además de morbosetes somos unos pícaros, lo que más nos llama la atención es la decoración de los prostíbulos, con escenas explícitas para adultos. Se supone que eran esenciales para el viajero extranjero, que con ese bonito catálogo de guarreridas pompeyanas y al gesto de un índice señalando, la meretriz comprendía que ya eso si tal.
Una de mis pinturas favoritas del entorno putero es un fresco en cuya imagen (explícita) está escrito "lente impelle" (empuja despacio). El tiempo transforma lo que hoy podría considerarse porno para dummies o muy posible víctima de censura en Facebook, en objeto de arte e historia. Que puede contemplarse en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, de hecho.
Despacito...
¡RECAPITULEMOS! Tenemos una ciudad preciosa, con arte a cascoporro, con una historia trágica, y que es súbitamente “redescubierta”. Blanco y en botellín de leche: tenía que surgir arte contemporáneo sobre Pompeya.
Por no volverme loco me he restringido a un paseo virtual por el Museo del Prado. Y eureka, claro... ahí tenemos obras como Vista de Pompeya con el Vesubio al fondo de Bernardino Montañés, de 1893. O Baño pompeyano (un óleo de 1880 firmado por Manuel Ramírez Ibáñez) y Escena pompeyana, de Lawrence Alma-Tadema, un pintor oriundo de los Países Bajos que debe ser muy conocido en su pueblo, Dronryp, pero que para mí era un perfecto desconocido y supuso toda una sorpresa. Lo digo porque su cuadro, también llamado La siesta, me parece alucinantemente bonito.

Alma-Tadena es un pintor neoclásico con, diría, herbores románticos que, más allá de chascarrillos, sí era valorado, concretamente entre la alta sociedad londinense, que le encargó numerosas obras. Me ha gustado mucho la combinación de una composición tan clásica, "muy David", con el fondo neutro, y ese aire algo ensoñador producto quizá de la inspiración en la estatuaria clásica. Hay algo marmóreo en las figuras representadas que hacen la obra extrañamente moderna, a mi entender
Y por ejemplos podría agotar el espacio del post y la paciencia del lector. Hay más obras en el Prado y no quiero pensar en otros museos del mundo (tengo que citar una acuarela de uno de mis pintores favoritos, William Turner: Erupción Del Vesubio de 1817-20). 

Y Pompeya se instala en la cultura popular. En mi búsqueda solo se me han resistido los videojuegos, quizá porque es terreno totalmente desconocido en este blog (os invito a señalarme un game con la ciudad de protagonista, en los comentarios) pero por lo demás, esto ha sido un bufé, hay para todos los gustos. Para quien quiera insistir en el asunto pop más allá de mi selección, he encontrado un post de Luis Antonio de Villena sobre arte que recrea el fin de Pompeya, que os invito a leer. El artículo se llama “Pompeya y su fin recreados en arte” y habla de cine, pintura y por supuesto literatura.

Aquí también tenemos libros, claro, aquí van algunos ejemplos:
  • Los últimos días de Pompeya  no va a faltar... es una novela escrita por Edward Bulwer Lytton en 1834, el clásico pompeyano por excelencia. Pero quizá convenga buscar referencias más actuales…
  • Pompeya de Robert Harris, un autor de best sellers cuya recreación de nuestro tema del día tiene el aliciente siempre jugoso de que iba a ser llevada al cine por Roman Polanski. No pudo ser, por lo que se ve, y eso que nos perdemos, porque Polanski siempre es Polanski.
  • Y Vacaciones en Pompeya de Mary Pope Osborne es la parcela de novela infantil en el lote literario, para regalar a hijos y sobrinos.
Pero podemos huir de la novela histórica como de la peste y buscar libros divulgativos o teóricos sobre el asunto… Pompeya: historia y leyenda de una ciudad romana de Mary Beard puede ser una buena manera de ahondar en el tema. Como lo es localizar un buen documental. Seguimos con Beard y su Mary Beard: forense en Pompeya. Beard es una notable divulgadora, además de catedrática de Clásicas en Cambridge, su libro y su documental son un buen modo de acercarnos al tema que nos ocupa desde una firma que sugiere rigor y conocimiento sin renunciar a un ánimo popular, divulgativo.
Ya que hablamos de documentales (que no son otra cosa que cine), podemos citar más películas. El cine es el ejemplo perfecto de mi inicial razonamiento. Poco veraz, Hollywood se acerca sin prejuicios a los hechos históricos para crear historias épicas, románticas, trágicas. Yo conozco unas pocas de estas películas:
  • Gli ultimi giorni di Pompeii, cinta muda dirigida por Luigi Maggi en 1908;
  • The Last Days of Pompeii de 1935; 
  • La versión del 59 del mismo nombre, de Mario Bonnard y Sergio Leone, quien se estrena aquí como director reemplazando al veterano Bonnard;
  • Y un blockbuster actual: Pompeya, de Paul W.S. Anderson.
De ellas he visto tres, una es cortita, esta:

Por otro lado tenemos la cinta de Bonnard/Leone. Es un péplum como dios manda protagonizado por el gran (grandote) Steve Reeves, para toda una generación de españoles, Esteve Reébes (o Ribes, va por pueblos), un icono del cine de romanos y dioses clásicos made in Italia, todo músculo, aceite y algo (poco) de dotes interpretativas.
Resultado de imagen de steve reeves last days of pompeii
La de Paul W.S. Anderson, autor de los Resident Evil o Aliens vs Predator se apoya en actores fashion como Kit Harington, el John Nieve de Juego de Tronos. Según comentó en la promoción de la película, fueron consultados historiadores y científicos, escaneadas las ruinas de Pompeya in situ, las vestimentas se basaron en mosaicos y pinturas romanas, para el anfiteatro se tuvieron en cuenta ilustraciones realizadas durante las excavaciones del siglo XIX, las villas fueron recreadas a partir de otras villas pompeyanas... vamos, una importante labor de documentación que tiene su reflejo en la película, sobre todo en la escenografía.
Por lo demás, una cinta bastante malota y cargada de gambas históricas. Que conste que esto último para mí nunca es problema: insisto, si quieres saber de historia, libros de historia, pero es que esta película es un plomazo considerable que no aporta nada de nada. Salvo, insisto, la escenografía, muy potente y en cierto grado parece que fiel (aunque Pompeya ya no era puerto cuando estalló el Vesubio, por cierto, frente a lo que nos dice la cinta)
Bueno Octavio, llevamos media hora y no hablas de cómics. Lo tuyo son los cómics… ¡habla de comis de una **** vez!
Pues sí, ¿cómo no hablar de ellos? El reto es que, bueno, hay que encontrarlos. Cómics sobre Pompeya. Pues no he localizado mucho, pero no te vayas, que hay chicha en lo que sí he encontrado.
Despachemos rápido Les derniers jours de Pompéi. Guide archéologique des fouilles et bande dessinée de Francesco Paolo Maulucci (Editions Carcavallo,1990) porque huele de lejos aunque en propiedad no puedo decir nada de esta obra ya que no he encontrado apenas más que una portada.

Y Seamos francos con otro cómic encontrado, las Selecciones Ilustradas:  Los últimos días de Pompeya, no valen ni para envolver el pan. Es un ejercicio de cómic casposo made in su tiempo y circunstancias, ejecutado con mucho amor, no lo dudo, pero poca chispa y menos talento. Se puede leer aquí.
¿No hay nada a lo que agarrarnos? ¿Ningún cómic interesante sobre Pompeya?
Algo parece que hay, sí…


Pompeii, de Frank Santoro es un cómic que NO he leído. Y que no está editado en castellano (se puede encontrar en inglés editado por Picturebox en 2012).
Tiene buenas críticas en The Comics Journal, donde Nicole Rudick dice sobre su acabado gráfico que “su reducción de figuras al tono y la línea y la forma, recuerda los frescos romanos ilusionistas y los dibujos de Giacometti y Émile Bernard, pero dotados del dinamismo de la tira cómica”.
Argumentalmente luce una historia en apariencia compleja,  de orden sentimental en el marco del fin de Pompeya. Graficamente las muestras que pueden encontrarse dan pistas de un estilo ligero, de boceto rápido que seguramente obedezca a un profundo estudio/reflexión del tono y la forma. Tiene MUY buena pinta, en resumen, y sus pistas me hablan bien de este cómic  y me hacen sentir curiosidad por la obra de Santoro. No puedo recomendarlo, evidentemente, pero sí recomiendo ojear las pistas en línea porque tiene boletos para ser un buen trabajo, sensible, bien documentado (espero) y sobre todo, alejado del didactismo.

Y cerramos como arrancamos. Jugando. Parece mentira pero hay más juegos de mesa sobre el tema:


6 Y coda finale.

¿Has llegado hasta aquí? Enhorabuena, pase premium al blog durante un mes por la resistencia. Como comprenderás, este post ha sido arduo de confeccionar, largo de escribir y documentar con imágenes, y uno no sabe qué cadencia tendrá La historia en percha o si repetirá esta extensión en el futuro. Pero espero que el viaje os haya resultado divertido. A mí hacerlo me ha satisfecho, personalmente, y creo que este tag perdurará.
Ahora a descansar. Con una cancionaza y un disco de Nova Mob titulada... The last days of Pompeii😉

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