12 noviembre 2017

Century, la ruta de las especias.

Construcción de mazo, en pitinglish "deck building". Mecánica de ciertos juegos de mesa que consiste en la creación de mazos de cartas que te permiten hacer cosas (como ganar la partida). Partes con unas cartas y vas añadiendo otras, y/o cambiando cartas por otras que te convienen más. A ver cómo te explico. Imagina un juego (me lo invento) para restaurar un lienzo del siglo XVIII, en el que partes con dos propiedades representadas con dos cartas: un caballete y pinceles. Los pinceles son una carta, el caballete otro. Hay castas de disolventes, de adhesivos, de pigmentos y aglutinantes, y de barniz. En el juego para conseguir restaurar el cuadro no vas a hacer demasiado con tus dos cartas de caballete y pinceles, tendrás que conseguir todas las demás y hacerlas interactuar, ¿verdad? Pues así ya sabes qué es eso de deck building en el argot de lo sjuegos de mesa.
Century es un deck building sencillo, eficaz y que te pone la cabeza a echar humo por las orejas. Un juego de reglas sencillas y desarrollo intenso aunque puede jugar hasta un niño, Yo juego en familia y el asunto se está encaramando al top de nuestra ludotequita.
El tema es el comercio de especias, la ruta de las especias d elo soantiguos. El despliegue es sencillo: en una fila disponemos cartas de "mercader" que nos dan especias o nos permiten cambiar especias por otras. En otra fila, se disponen cartas de "mercado", que son las que puntúan y cuestan especias (esas que has ido recolectando con las cartas de "mercado", vamos). Esas cartas de "mercado" son el objetivo: hacernos con seis de esas cartas, mediante su trueque por especias. En otro lado de la mesa se disponen dichas especias: azafrán, cardamomo, canela y cúrcuma. Son cubos d emadera tintada. Hay también moneadas de plata y oro que se asocian a algunas cartas.
La ruta desplegada. Las imágenes de los detalles corresponden a este blog

Ya sabrás que aquí no explico reglas, solo sensaciones y unas pinceladas básicas, más descriptivas que otra cosa (esto es un blog personal, no "de boardgames"). Creo que lo que hace poderoso al juego es la combinación de unas mecánicas realmente atractivas aunque sencillísimas, que casi se explican sobre la marcha jugando sin más, y unos materiales realmente buenos: las cartas son chulas, posiblemente lo que mejor nos transporta a la ruta de las especies (porque por lo demás, el juego es un mecanismo o instrucciones, pegados a un tema... podría ser un mercado espacial de Star Wars sin problema); las monedas son metálicas, no de cartón, y las especias (cubitos de madera) tienen sus cuatro cuencos para contenerlas durante la partida.


Resulta una gozada jugar con estos componentes, ya que la partida cobra un extra táctil: el tacto de la madera, el de los cuencos de plástico, el del cartón satinado de las cartas, y el del metal de las monedas. Nos falta un camello cagando en la habitación para simular un auténtico mercado oriental medieval.
Y como extra el juego ya lo dice en la portada: continuará. En 2018 vendrá su segunda parte, y en 2019 una tercera. Todas independientes, jugables como juego aislado, pero juntas formarán un juegaco unitario. Veremos si funciona o resulta un desmadre.

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