05 diciembre 2017

Again Lost (perdidiños de novo)

Perdidos comenzó en 2004, dos años antes de que naciera mi hijo, y acabó en 2010, cuando "punchito" contaba 3 ó 4 años.
La semana pasada hemos empezado a ver la serie, pero con un nuevo espectador. Le está gustando y yo prefiero ver Perdidos con él (al fin y al cabo, un cuento de secretos y misterios sin más) que aguantar otras cosas que en la tele abundan (como hormiguitas gilipollas).
Bueno, pues claro, aquella emoción se ha convertido, trece años más tarde, en otra cosa. Es imposible, en 2017, no verle las costuras a Lost. Sus actores que parecen estar anunciando champú todo el rato, sus argumentos que a base de liarla van a convertirse en un cúmulo de sin sentidos (ejemplo, durante varios capítulos una cuestión fundamental es un individuo que, con una herida del copón, se debate, sufriendo mucho, entre la vida y la muerte... y finalmente muere... si has visto toda la serie, no sigo)
Pero también evidencia sus logros y las causas de que se convirtiese en un bombazo mundial: hechuras de superproducción que resisten bien los capítulos más allá del piloto de luxe de toda la vida, el usar un decorado natural como verdadero protagonista, los enredados nudos de tensiones de todo tipo (sexual, interracial, generacional...), personajes carismáticos (Locke, sobre todo, al menos durante una o dos temporadas), la fibra de JJ Adams, y sí, que su engaño constante es la constatación de que no engañan: esto es una enorme parida, siéntate y disfrútala a saco.
Por lo demás, visitar estos episodios (he visto cuatro nada más, me queda para rato) me permite caer en detalles como estos dos guiños frikis (uno debido a que el cómic lo guioniza un guionista de la propia serie, je)
Wargames (¿Axis & Allies?) y cómics en castellano (el personaje latino lee la edición de Norma editorial de Y, El Ültimo Hombre)

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