26 marzo 2018

SHOEGAZE 5. Ride

Si hay que señalar una santísima trinidad del shoegaze, uno de sus tres vértices serían Ride.

Nowhere, su disco de debut de 1990, es posiblemente uno de los más "famosos" del género (entrecomillo porque aquí todo es de culto, claro, no hay unos Oasis del shoegazer). Aunque, y sé que me podrían llover por parte de los seguidores del subgénero, a mí no me parece la pera, la verdad.
Si en su día lo quemé bastante, reconozco que "se me desinfló" en cuanto entró en escena, un año más tarde, la obra magna del género (hype... de chichinabo, pero dejemos aparcado el tema por si alguien está muy despistado y o sabe a qué Lp de 1991 me refiero) y empecé a verle más costuras que otra cosa.
Es verdad que el fragor de la banda en temas como la inicial "Seagull" se disfruta, y que hay apuntes de talento por aquí y por allá, pero reconozco que escuchar hoy Nowhere me resulta poco estimulante: sus melodías se anclan en los posos más desfasados del sonido Madchester (siempre me lo ha parecido, ya en su día cuando salió el disco), su arsenal de distorsiones me resulta más plano de lo que debería sonarme una obra magna, referente, y la pose vocal de levitación (o de colocón perpetuo) me cansa antes que elevarme a supuestas nubes (de azufre y todo eso que nos hace imaginar un ejército de pedales de distorsión echando chispas).
Es cierto que las simas son feroces, y que cuelan algún tema bellamente ensoñador, pero creo que a la postre este disco (y su muy celebrada continuación, Going blank again) me resultan grises. Es posible que su relativa facilidad melódica y sus embestidas obvias, de toro ante capote, sean pasto para ser la banda más fácil de entender dentro del género (sin la espesura de Isn't anything, sin el detallismo neoclásico de Pale Saints) y pienso que por ello son "popes" del shoegaze. Porque su ramalazo sixties, su psicodelia y su ruido en tromba son relativamente fáciles (dentro de que cuando aceleran hacen más ruido que un boing aterrizando) y paradigmáticos de la definición del género.

Eso sí, les debo escuchar su retorno de 2017, igual la actualización de su sonido me depara sorpresas, porque lo que no es discutible es su capacidad para crear paisajes ardientes.
Ah, y la portada de este Nowhere es la mejor definición del shoegaze que he visto nunca: limpia, monumental, bella, serena y... destructiva.

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