18 mayo 2018

Shoegaze 13: el género mixturado (I)

A partir de la disolución del shoegaze, tanto en una óptica experimental (se lo lleva por delante el post rock) como en sus posibilidades comerciales (pese a que algunas bandas ofrecían un shoegaze melódicamente chispeante y apto para la radiofórmula inglesa, incluso como respuesta a la "era grunge", el Brit pop no dejó sitio para nada más), tenía que quedar un barbecho en el que como siempre en música, las modas y los ciclos, se volvería a cultivar.
El siglo XXI trajo el nu-gaze, esto es, una oleada de cachorros que repescan el género. No hay demasiada luz en esta hornada: los inicios de M83 son igual de ampulosos que su reconversión stadium-vintage, y bandas como Serena-Maneesh o A Place to Bury Strangers pueden ser adrenalínicas, pero no aportan gran cosa más allá del ejercicio de estilo.
Todo lo contrario que Jesu, el proyecto de Justin Broadrick tras abandonar el combo de metal experimental Godflesh.

Justin Broadrick, black emperor del post-shoegaze
Jesu, el disco de 2004, cruza los ritmos graníticos del postmetal con los pantanos sonoros del shoegaze en obras que son trenzados espesos, asfixiantes pero serenos. La voz narcótica desarrolla melodías a cámara lenta mientras las guitarras distorsionadas se expanden como lava oscura. Con Jesu el ruido adquiere matices de opacidad, de camposanto y de atmósfera irrespirable. Su debut homónimo ha sido la mejor muestra de que el shoegaze puede servir para avanzar en el lenguaje musical, no solo como trasnochado ejercicio de estilo "noventero". Y que el tratamiento shoegaze de las guitarras puede reflejar estados de ánimo abatido y angustia. Un disco pesado en el mejor de los sentidos, un bosque enmarañado de sonidos hirientes más cercanos al angst de Swans o el metal extremo de Neurosis que a los floripondios sonoros de Lush, para entendernos.
Y además, tenemos un plus: Broadrick ha resucitado a Godfleh hace poco, y su último disco retoma este discurso de guitarras líquidas y hervidas en un proyecto de metal industrial. Llegaremos a él, sin duda, pero es otra historia.

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