24 junio 2018

BEACH HOUSE "7"

Reconozco que siendo Beach House una banda que me conquistó con Teen Dream y Bloom, su última producción, dos discos largos publicados a la vez en 2015, no me atrapó. Quizá por haber somatizado sobradamente su sonido, su impacto y personalidad, ya no tenía "hambre de Beach House".
Bien, pues con 7 he vuelto al redil cual hijo pródigo vuelve a casa del padre.

7 es un disco diferente pero reconocible, como la nueva carta de temporada de un tres estrellas. Se reconoce la mano del chef, pero los productos han cambiado. Para empezar, intuyo que la elección  de Sonic "Boom" para producir su nuevo artefacto ha sido importante, y a juzgar por los resultados, un acierto. El disco crece entre humaredas más amnióticas de lo que nos tenían acostumbrados. La voz, sobrenatural, feérica, de  Victoria Legrand, canta ahora con discreción, entre el arrullo y el canturreo de la persona recién levantada. Dream pop mutando a dreamed pop.
Y en general, sin perderse esa exquisitez que los hizo y hace tan especiales, 7 (sí, séptimo largo del combo) es una obra poliédrica y con recovecos sorprendentes, del arranque de batería brioso en "Dark Spring" (¿guiño al arranque de Loveless de My Bloody Valentine?) a las cenefas elecrtónicas de "Lemon Grow" (muy del palo del ex Spacement 3 que produce 7, por cierto), pasando por el shoegaze a baja temperatura con ecos a la Velvet de "Last Ride", uno tiene demasiadas pruebas a lo largo de este hermoso disco de que, sí, merece la pena pasar una temporada en la casa de la playa. Cada canción es un atardecer de verano.

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