06 septiembre 2018

CATÁN

Ni Monopoli hoy le hace sombra.
Catán es El Juego de mesa contemporáneo, el título que inició una nueva era. Yo no lo tenía hasta hace poco (de hecho el que tengo es una edición que es "versión Juego de Tronos", lo cual no afecta al juego básico, que se puede practicar perfectamente sin implementar las nuevas reglas... así que hoy hablaré del Catán clásico sin colorantes) pero nunca es tarde si la dicha es buena.
Bueno, no es este lugar par hacer historia, o análisis profundos, pero diré que este juego que inauuró el modelo "eurogame" ha triunfado básicamente por su singularidad, y por su mecánica donde no se elimina a jugadores durante la partida sino que se juega para construir una pequeña red de ciudades y vías de tránsito mediante cartas de madera, piedra, etc. Y hay que negociar. Te doy tres cartas de lana (que no necesito para mis fines ahora) por dos de madera (que me interesa para construir algo y que no tengo).
Tenemos un tablero que es una isla (una isla creada con losetillas de diferentes valores y utilidades, de modo que cada partida puede ser ligeramente diferente a la anterior), partimos como colonos con los mínimos, y nos toca expandirnos, crecer como pueblos y ciudades, conquistar la isla, en definitiva, adquiriendo con ello puntos de victoria. Es tan sencillo que casi levanta suspicacias.
Una isla, sus recursos naturales, y unos colonos; sencillamente brillante.

Pero su sencillez no implica simplicidad, sino una mecánica depurada e ideal para adentrarte en los juegos de mesa, y para engancharte pese a que jugadores expertos puedan señalarlo como una rampa desde la que descubrir juegos más densos. Porque Catán funciona, como un Cuco Suizo. Es entretenido, interactivo, hay un factor de táctica y al tiempo de suerte con la figura de un ladrón que elimina la posibilidad de explotar los recursos naturales de una zona d ela isla... En fin, Catán es un juego ya clásico por su engrasado pluscuamperfecto, su sencillez no reñida con un fondo táctico, su tensión creciente y esa facultad de jugar rivalizando pero necesariamente colaborando con tus rivales.
Así que sí, nos unimos al tópico y si quieres introducirte en los juegos de mesa, hazte con un Catán. No te arrepentirás.

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