17 noviembre 2018

FUCKED UP Dose your dreams


Ojo que tenemos disco largo, muy largo, y laberíntico, intrincado y difícil. ¿Un pico para la historia del hardcore? Veamos si las trombas sónicas de Fucked Up han superado el reto de superarse a sí mismas.
Arranca un piano y coros angélicos en “None of Your Business Man" a los que se va sobreponiendo un adorno de órgano que preludia la tormenta. Pronto la intro deriva en el tópico hardcore de los canadienses. La avalancha se repite en los siguientes temas, feroces, veloces y brutales, con un ejército de guitarras eléctricas, los alaridos de Damian Abraham y el gusto por la melodía asomando la patita por los huecos que le dejan. Marcas de estilo Fucked Up. Pero otra marca de estilo es su gusto por hacer la vertical, salirse del molde con ambición. Y de ello no solo vienen sobrados sino que, diría, es el motivo principal y más intenso en este doble disco conceptual que continúa la historia que nos describía David Comes to Life en 2011.
"Normal People", que fue single, rompe la baraja. Hay cambios de vocalistas, ritmos casi pop, coros juguetones y todo se aleja del hardcore con el mismo espíritu lúdico que inundó a Alice Donut en 1995 con Pure Acid Park. "Talking Pictures" abre con una guitarra lamida que guiña el ojo al “Glider” de My Bloody Valentine, a los que vuelve a homenajear en "How to Die Happy", con voces amnióticas de Alice Hansen.
Estas derivas están ya tan lejos del hardcore que no puede obviarse lo obvio: Fucked Up han ensanchado los márgenes del género sin renunciar a él, como en su día Hüsker Dü con Zen Arcade en 1984,  Fugazi con Red Medicine en 1995 y At the Drive-In con Relationship of Command en 2000. Entre otros popes de la apertura de ventanas. QUe el mencionado disco de 2011 ya fue un puntazo en este sentido, pero han ido más allá
¿El infinito y más allá? Owen Palett, que aportó violines en varios temas del disco, definió Dose your Dreams como el Screamadelica de la banda y escuchando el tema titular no se puede negarle la mayor. "Two I's Closed" se planta en medio de Pet Sounds sin sonrojo con un ramillete de psicodelia pastoral, "The One I Want Will Come for Me" hace reverencias a los últimos Hüsker Dü y "Came Down Wrong" no necesita la genuflexión, se trae directamente a J. Mascis para abrir la tormenta de Dinosaur Jr. "Joy Stops Time" cierra con una odisea de casi ocho minutos que se abraza a la épica expansiva de los primeros Arcade Fire, colegas y vecinos canadienses que se llevaron años ha a estos animales de teloneros.
Bueno, ¿tanto cambio de dirección no será un exceso, en un disco doble con 18 temas y de más de ochenta minutos de duración? Lo es. Pero esto es parte del mojo… en el fondo el exceso es parte de la gracia del hardcore como género (y este disco lo es, pese a la constante deriva estilística). Además, la mayor parte de estos temas suponen en la era del mp3 y la música circunstancial, de cascos por la calle y pildorazos en kit-kat, un concentrado de melodía brillante, extremismo sonoro y sorpresas en chorro de cuatro minutos.
Una fucked obra grande para el género y para la carrera de estos seis exploradores sin necesidad de brújulas o cuerdas para desandar el laberinto. Porque el laberinto es la meta.


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