30 noviembre 2018

KITCHEN RUSH

En argot de prensa se habla de la percha, que viene siendo el gancho para tu noticia o texto. la cuestión es que un lanzamiento de un producto, por ejemplo, no es en sí mismo noticia (es publi). Pero si se acompaña de una idea singular, sí puede serlo. Un factor de novedad o actualidad. Esto funciona así porque, mira, en la vida funcionamos así muchas veces. El ejemplo Kitchen Rush es perfecto. Un producto al que nunca me hubiera acercado por sus caracteres intrínsecas pero que por contexto sí me ha provocado curiosidad. Estamos en una época en que la cocina, el trabajo de un restaurante, es un mundo de moda gracias a la sobre-explotación televisiva de cualquier asunto al respecto: dese la elaboración de platos "estrella" hasta la gestión de un catering loco, pasando por un arregla-negocios centrado en restaurantes... es un tema de moda que hace de percha al posible comprador. Cae en un momento bueno.

Lo adquirí para mi hijo, francamente (aunque ojo, es un jugo indicado a partir de lo s12 años y un niño m´s pequeño salvo que es´te hecho a juegos de mesa, no va a poder jugar, no sabrá), pero venía con buena recomendación directa. Parecía que el juego funcionaba. Una vez probadas varias partidas, yo pienso que sí, que funciona.
Kitchen Rush (editado por MasQueOca, creado por David Turczi y Vangelis Bagiartakis) despliega en la mesa un tablero que es un restaurante: su sala de comensales, su cocina, sus oficinas y sus despensas. Al mismo tiempo se juegan varios tipos de cartas (comandas, por ejemplo), tableritos personales para cada jugador y muchas fichitas de madera que representan alimentos y especias. Jugamos con peones que son relojes de arena y  a la vez se precisa de un cronómetro (no incluido, vale el del móvil). Luego os cuento porqué ambas cosas.

Ya el mondongo que esparces por la mesa llama la atención cuando no impone. pero que nadie se engañe, estamos ante un juego con cuatro reglas muy sencillas (y algunas normas extra) para unas partidas adictivas y muy difíciles de ganar. Por cierto, es colaborativo, como aquel ¡Rescate! que tantas alegrías en familia ha dado en la nave del Octavio Pasajero.
La mecánica es la siguiente: los jugadores tendrán una meta (por ejemplo, completar y servir diez platos a clientes del restaurante, bien cocinados) y cuentan con cuatro rondas cronometradas. En cuatro minutos (aquí interviene nuestro cronómetro personal, sea el móvil o uno de cocina) anotaremos en la sala los platos que quieren los clientes, y en las cocinas nos haremos con la vajilla (limpia, por favor), la llenarnos con los ingredientes de la receta, y por supuesto los cocinaremos al fuego para, finalmente, servir el plato solicitado al cliente. Cuatro minutos. ¿Y lo de que los cocineros sean, en vez de peones o fichas, relojes de arena? Cada jugador tiene dos relojes, que son en realidad los peones. Y cuando pones uno a hacer una acción (lavar platos, cocer, comprar lácteos...) lo haces volteando ese reloj de arena. ¿Que quieres coger especias para tu plato? Vas con un reloj-peón al despensero y lo volteas. Y no puedes hacer con ese cocinero nada más hasta que la arena cae del todo. Si cuentas que todo esto se enmarca en los cuatro minutos que dura la ronda, tienes muy bien dibujado el estrés típico/tópico del oficio. O eso nos transmite a los jugadores.
Partida en un festival de juegos, con atrezo (quiero el muñeco cocinero) (foto: pag. del Kickstarter del juego)
Kitchen Rush es así rápido, muy dinámico, gracioso pero también tenso, colaborativo (aquí ganamos todos o nos cierran el restaurante a todos), con muchos más fallos de los que te imaginas (yo ya he metido alimentos a platos que no requería, lo cual te jode el plato, obviamente) y sobre todo muy divertido. No deslumbra por sus materiales pero son aceptables, la imaginería gráfica es acertada con su toque "cartoon", y las reglas explican muy bien el juego, abundando en ejemplos.
Digamos como colofón que una partida llama a otra, o a un par más. El juego se ventila en un plis, te reta, divierte, es inmersivo y te pica. Porque ganar es muy difícil, como difícil debe ser mantener un restaurante a flote día tras día.
Echamos otra más... (foto: pag. del Kickstarter del juego)

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