10 noviembre 2018

La historia es la percha 03: el fin de la Gran Guerra, cien años

El 11 de noviembre de 1918 se juntaban en un tren, en el bosque de Compiègne, una representación de los Aliados con Alemania. Estaban acordando el armisticio que ponía fin a la Primera Guerra Muhdial, cuando ya otras potencias contendientes como Austria-Hungría o Bulgaria se habían rendido.

Cien años, pues, se cumple del fin de un apocalipsis inesperadamente longevo y destructivo. Las cifras, inevitablemente bailarinas, hablan de horquillas entre 10.000.000 y 31.000.000 de muertes. Y aunque tal horror fue ensombrecido por una amplificación inconcebible en la Segunda Guerra mundial, la huella de la Gran Guerra es, en ciertos aspectos, más profunda e importante que las consecuencias de la Segunda. No por nada el historiador Eric Hobsbawm definió "el corto siglo XX" como el período que abre el inicio de esta contienda en 1914 (y que cierra la caída del muro de Berlín). Y si puede entenderse como un principio de algo es porque, fatídicamente, supuso un final de otro algo. Un final para el pensamiento político, geoestratéico, social, económico, que los primeros años del siglo XX arrastraban del siglo XIX.
Europa, el ojo del cu... mundo en la era decimonónica, vivía desde las últimas derrotas napoleónicas una cierta estabilidad, sustentada en pactos, ententes y alianzas entre naciones y poderes afines, que por así decir se aguantaban presionando unos contra otros en un equilibrio. Frágil, pero ¿quién lo veía así en 1914? Hacía más de cincuenta años que toda guerra en Europa había sido más una escaramuza controlada que una masacre. Las nuevas naciones producto del nacionalismo se veían con todo por hacer en un futuro de "destino manifiesto" (expresión nacida en el contexto del expansionismo estadounidense que puede aplicarse a un sentido/creencia de gloria intrínseca, muy romántica/nacionalista del XIX). La segunda revolución industrial significaba progreso, e incluso la gran mayoría ultraexplotada en las fábricas y el sistema agrario podía intentar ver la luz al final del túnel gracias a los nuevos movimientos del creciente sindicalismo y, por supuesto, las nuevas teorías políticas de socialismos y marxismos.
Esta animación muestra en unos minutos Europa desde 1815 a 1900, un poco el marco y el potaje desencadenante de la IGM

Una columna vertebral continental entre lo viejo (el imperio Austrohúngaro...) y lo nuevo (la Alemania de Guillermo II, convencida de su poder continental frente al inalcanzable colonialismo mundial de Francia y, sobre todo, Gran Bretaña). España se come los mocos. El imperio turco es un zombi al que le queda poco, y el gran Oso Ruso (el zarismo de Nicolas II) mira con ojitos al "polvorín balcánico" para alcanzar por la vía recta un mar de aguas calientes (lo que , en fin, ni eran las del Báltico ni las del mar de Bering, ni mucho menos los mares meridionales que acercan el Polo Norte al continente).
Bueno, que esto no es una clase de historia, así que riámonos un poco, con un mapa-caricatura de la época. Con ustedes Europa en 1914:

¿Por qué la guerra?

Ante todo, porque todos se pensaban, incautos, que sería un paseillo más. Precedían guerras cortas (la franco prusiana de diez meses escasos, por ej.) y para Rusia una derrota humillante contra Japón el 1905. Así, mientras unos seguían con el chip de los paseos gloriosos, los chevalliers y los gentlemen a caballo y luciendo lustre y saber estar que el fotógrafo Roger Fenton había traído del frente de la guerra de Crimea de 1853...

Otros querían posicionarse como "el oso" que quería seguir siendo una hegemonía con control, papel y peso.
El Zar Nicolás intentando llevar las riendas de Europa.Caricatura alemana, 1910
Dado que los Balcanes eran una golosina y, ya lo dije, el "polvorín" de las guerritas constantes, cuando hubo cassus belli en la zona parecía que todos estaban esperándolo para precipitar las cosas.
El cassus fue el asesinato del heredero al trono del imperio Austro Húngaro, Franz Ferdinanz.



Digo Francisco Fernando.
Resultado de imagen de franz ferdinand austria
Y al ser asesinado en Sarajevo,  el imperio Austro, acusando de complot en la sombra a Servia, hizo lo que se solía hacer: invadir (Servia, se entiende para el caso). No olvidemos que la zona seguía siendo una golosina, también para Austria-Hungría, por su sentido eslavista y por, como siempre, el acceso al Mediterráneo a través del Mar Egeo.


Pero este movimiento invasivo fue como cuando preparamos un corredor con fichas de dominó y tiramos la primera: empezó el mambo y todo, irremediablemente, se precipita. Rusia se posicionó en defensa de Serbia, y por las benditas alianzas, tratados y ententes, fueron entrando más actores hasta que se montó una guerra de proporciones incalculables (o incanluladas) en que los grandes estaban involucrados: Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia, Rusia, el Imperio Otomano, los países balcánicos en su inmensa mayoría, Japón... hasta, tarde y por su interés propio, los lejanos Estados Unidos terminaron enfangándose)

Mundo alegre en guerra

Y todos (salvo los USA, que es otro tema) se lanzaron a la guerra con alborozo, heroísmo de cine de los Lumiére, pensamiento bélico napoleónico (piensa en los disparatados uniformes de pantalón rojo-putón de los galos, lo más parecido a un chaleco reflectante en una guerra contemporánea) y una inopia, en fin, tan trágica como aterradora por resultados.
Soldados franceses entonan La Marsellesa antes de partir hacia el frente (París, agosto de 1914)
Foto tomada de Biografías y Vidas

Stephan Zweigh escribía describiendo a los alegres mozos que entraban en los trenes que los llevaban al frente como soldados:
¿Qué sabían ellos de guerra después de medio siglo de paz?. La guerra era una leyenda heroica y romántica vista desde la perspectiva de los libros de historia y los cuadros de los museos [...] Por eso iban cantando a los trenes que los llevaban al matadero.
No se puede describir mejor.

Así que lo que celebramos un siglo más tarde es el final de una derrota como especie dominante sobre el planeta. Un ridículo sin gracia porque fue un viaje de los uniformes de soldadito de plomo a un infierno en la tierra.
Fiesta de los maniquíes

O un infierno en el barro, mejor dicho: el de la guerra de trincheras; el de la muerte inhumana por la guerra química (y los rostros desfigurados supervivientes); el de batallas como jamás había visto el ojo humano (Marne, Verdún, el Somme...), el de un conflicto prolongado más allá de lo que la razón podía entender, superando el engranaje bélico a cualquier posible impasse de sensatez, como esas tristes treguas navideñas en que alemanes y británicos compartían la tierra de nadie entre trincheras para echar un fútbol, compartir villancicos, y luego a seguir acribillándose.
Fiesta de la carnicería (Foto tomada de Biografías y Vidas)

Creo que efectivamente todo aquel horror trajo el "siglo XX corto", porque sencillamente destronó el "siglo XIX largo" por la vía traumática. Produjo un nuevo mapa mundial con un nuevo papel para los Estados Unidos, con Turquía desintegrada tras ser un imperio secular, con un triunfo de la revolución bolchevique sobre el zarismo, con una nueva Europa, con la incorporación de la mujer a la sociedad laboral.
Europa antes/después de la Gran Guerra
Y con una nueva ralea social: el soldado repudiado, retornado sin heroísmo, sin gloria, solo con taras físicas y mentales. Y por supuesto, fue una guerra con un cierre vengativo e irresponsable que encendió una nueva mecha, el fascismo en Europa.
Benito Mussolini crea los Fasci Italiani di Combattimento el 23 de marzo de 1919

La Gran Guerra en los mass media.

El eco en la cultura del siglo XX de esta Gran Guerra es enorme. Posiblemente, como decía al arranque, ensombrecido por el que provocó la Segunda (más de todo: sangrienta, longeva...), La Primera Guerra Mundial no obstante ha llamado la atención desde todo tipo de disciplina.
Para empezar, divulguemos. Y un modo interesante es la serie documental Apocalipsis, la Primera guerra Mundial, cinco capítulos realizados a partir de más de 500 horas de archivos cinematográficos, la mayoría inéditos y con imágenes coloreadas. Si en principio el tema colorines de post producción me provoca rechazo, la verdad es que la docuserie consigue un eficaz nivel de inmersión, el realismo vintage que aporta la capa del coloreado infográfico no resta sino que suma carnalidad a los hechos. Además, la serie posee un discurso narrativo muy bien armado, no solo por solidez sino por su capacidad de enganchar al espectador. Esto, hay que decirlo, no todos los documentales de historia lo consiguen, obcecados bien en dar demasiados datos (con lo que el espectador se aburre y desconecta) bien lastrados por una cutrez (cuando abundan los planos fijos a catedráticos hablando desde su despacho o con un fondo neutro, mal negocio) o porque su discurso rebasa lo divulgativo para convertirse en populismo chorras, sensacionalismo con la historia de leit motiv (mala praxis para la divulgación). Apocalipsis, pienso, no cae en ninguna de estas faltas y resulta un producto muy atractivo.
Trailer de la serie:


Si queremos documentarnos, como siempre, la literatura ensayística sigue siendo el mejor proceder.. Hay muchísima bibliografía, obviamente, sobre el tema. No soy ningún experto así que simplemente acreditaré algo que es sabido. De entre todos los libros publicados sobre el tema (hubo al respecto una marea en 2014 para "celebrar" el centenario del inicio de la confrontación) uno de los más sonados fue  1914-1918, la historia de la Primera Guerra Mundial, del historiador británico David Stevenson. Los hijos del a Gran Bretaña tienen fama a la hora de hacer divulgación histórica con gancho y sin perder fundamento, y el ruido levantado por este manual cuando se publicó en español puede ser una buena pista. 880 páginas avaladas por la editorial Debate. Además, un libro que comienza preguntándonos "¿Por qué recordamos aún el 11 de noviembre?" viene peripintado a este post 😉
Y no olvidemos los podcast. Están de moda, los podcasts. Cada vez aparecen más espacios "noradiofónicos" colgados en Ivoox, especializados en Historia. Es muy entretenido el monográfico dedicado a "nuestro" conflicto por La Escóbula de la Brújula (dos horas de mesa redonda alrededor de la Gran Guerra, dos horas, sí, y muy amenas), o, más denso y centrado en la alta divulgasción, "La Primera Guerra Mundial y sus consecuencias" del programa La lintera ne Diógenes (una hora de entrevista al historiador Francisco Morente)

Como siempre, si dos horas de tertulia, las cinco de documental o, más aún, las casi 900 páginas de un manual no son tu meta en esta vida pero quieres adentrarte en el tema de la Gran Guerra, tenemos el arte. El cine es el arte del siglo XX, y claro, se ocupó de la IGM.
Senderos de Gloria, de Kubrick, es la película antibélica por antonomasia y un retrato feroz del conflicto que nos ocupa. Además de una obra maestra del cine, claro. No busques más, ni busques otra. Esta es la película. Hay más, incluso alguna reciente, y hay otras que podemos calificar de magistrales, por descontado... pero hacedme caso. No busquéis más si no conoces esta. Y si la conocéis, volved a verla. Y ya entonces os podéis pasear por otros títulos.

Senderos De Gloria [Blu-ray]
Por otra parte la literatura siempre estará ahí: desde el clásico El buen soldado Svejk de Jaroslav Hasek (1922) al más moderno 14, publicado en 2013, novela de Jean Echenoz (que no he leído pero apetece bastante), pasando por mucha obra sobradamente conocida (Johnny cogió su fusil de Dalton Trumbo, Adiós a las armas de Ernest Hemingway...).
En cuanto al cómic, hay bastante pero si un nombre propio asociamos a la Gran Guerra ese es el del francés Jacques Tardi.
Tardi tiene un buen caudal de obras ambientadas en la Primera Guerra Mundial. Es especialmente interesante ¡Puta guerra!, con su epílogo a modo de recensión sobre el conflicto, y creado a pachas con el especialista en la IGM Jean-Pierre Verney (firmante del citado epílogo). la 1ª edición incorporaba un DVD documental. La intención del cómic, como de panorámica del conflicto a través del testigo particular, resulta tan atractiva como excepcionalmente documentada. Se extrae oro de esta novela gráfica. A través de una narración en primera persona, el cómic es un relato descarnado de los cuatro años de guerra, formalmente valiente y con un sentido del color expresivo remarcable. Destaca su lenguaje directo y crudo (desde el propio título, evidentemente) que nos mete en el pellejo del horror, tanto como el meticuloso dibujo de Tardi.
La pintura es otro mundo. Siempre podríamos hablar de autores, pintores, que hayan retratado el conflicto, pero para el caso... bueno, hablamos de la causa de una reconversión radical de las artes, un nuevo espíritu de zozobra que lleva al surrealismo, al expresionismo, al dadaismo e incluso, con un espíritu de reconstrucción poco fiable, al futurismo. Pocas veces una sola guerra revolvió tanto la historia del arte. Pero claro, nunca antes había habido nada igual a la Gran Guerra.
¿Un nombre y solo uno? George Grosz. Berlinés, participó en el Ejército Imperial Alemán (aunque finalmente fue licenciado por problemas de salud). Tras la experiencia, su pintura comenzó a expresar los horrores de la guerra, con verdaderas salvajadas gráficas como su Metrópolis (1916-17). En ese lienzo de 100 x 102 cm. pintó la infinita profundidad del horror y la angustia social de la pérdida del rumbo, la fragilidad del presente, la incógnita del futuro. Lo refleja en una urbe monstruosa, infernal y atávica. Sin un uniforme, trinchera o arma, revela la devastación emocional que supuso la guerra en Europa como pocas obras.

Y como siempre, hay juegos de mesa y de ordenador y consola que nos acercan al conflicto. No puedo recomendar juegos de consola o PC porque no me muevo en ese mundo, aunque es obvio que los hay y enormemente estilizados. En cuanto a los tableros y dados y fichitas... superando la frivolidad, hay que entender que si el juego está bien documentado es un modo tan eficaz como una película de acercarnos a la Historia. No voy a entrar en la ética de jugar la guerra (una estupidez como cuestión), pero para desarticular cualquier atisbo de duda, citemos un juego de cartas que solo conozco por lecturas y comentarios, pero que me parece encantador: Los inseparables. En este juego cooperativo que trata sobre la supervivencia en las trincheras de los soldados galos, todos los jugadores deben sobrevivir juntos, para lo cual deberán apoyarse unos a otros, tomar decisiones, afrontar riesgos, y confiar en el resto de compañeros. Se centra pues en el factor humano antes que en tácticas y batallas.

Para los muy comiqueros, su ilustrador es Tignous, asesinado en el trágico atentado a la editorial Charlie Hebdo.
Más puramente "juegos de guerra" destacaría por su fama un descatalogado Senderos de Gloria de Ted Raicer (que a ver si lo reeditan d euna vez) y un wargame para iniciarse, con figuritas de plástico y tableros con losetas para recrear diferentes batallas de la Primera Guerra mundial: La gran guerra (Maldito Games), obra de Richard Borg.
Senderos de Gloria  es un juego de estrategia que recrea los cuatro años de guerra en el mapa europeo. Intuyo que no hablamos de un juego para novatos en esto de desplegar tableros, pero seguramente (su fama le precede como uno de los mejores wargames de los últimos lustros) el esfuerzo merezca la pena y el paisaje de esos cuatro años quede fabulosamente dibujado en sus (largas, hasta 5 horas) partidas.
Senderos desplegados (foto de la BGG)
Por su parte La gran guerra supone una vuelta de tuerca a un sistema de juego aligerado por su autor para introducir a cualquiera en el mundo de los juegos de temática bélica. Los tiene de la segunda guerra mundial, de Roma, Napoleón... y este es su último diseño (creo). Sencillo, rápido (en una hora está ventilada una partida), e indicado a partir de los 14 años.
La Gran Guerra, escenificando las batallas. Senderos desplegados (foto de Michigan Toy Soldier Co.)

Y candado al tema. Ayer se cumplía un siglo del fin. Podemos aprender qué sucedió entonces, porqué, y para qué. Qué pena que no lo hubieran hecho a partir del 12 de noviembre de 1918... Qué pena que en unos años tengamos que estar "celebrando" el fracaso de todo esto con el inicio de la Segunda. Nos vemos entonces en nuestros blog-implantes en el córtex, o lo que se lleve en 2039.

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