22 diciembre 2018

IDLES, Joy as an act of resistance

Idles hacen post punk.
O sea, si no te gusta la música arisca como mordida de rottweiler rabioso, puedes dejar de leer esto porque Idles hasta cierran su segundo disco con un tema titulado así, "Rottweiler"..


Pero si piensas que vivimos unos tiempos jodidos, una deriva neocon en Europa, un naufragio social exasperante, igual puedes quedarte y seguir leyendo. Porque Idles son la respuesta de la calle, arisca, muy cabreada pero reflexiva, social, progresita y comprometida (dos conceptos que la derecha más rancia se empeña en ridiculizar o estigmatizar... algunos creemos que es el norte y la osa mayor de la vida). Su discurso lírico (lírica de machetazo, de puñetazo en la mesa) incide en el antibrexit, el compormiso con la emigración, un discurso feminista y una agria crítica social. En Idles eso de canturrear sus canciones con el "wacha sahka werilery nau" es más estúpido que nunca: para entender lo que supone su música tienes que buscar sus letras, y traducirlas y saber qué demonios está esputando el carismático Joe Talbot entre guitarrazos de papel de lija de grano grueso y ritmos de búfalos en estampida. Y pese a que el clima irrespirable inspira al disco, y hechos trágicos de la vida de Talbot (el trágico fallecimiento de su hija) marcan la ira desatada (no incontroladoa) de Joy as an act of resistance, el título no engaña, y la banda inyecta luz y celebración de la vida. No es un disco para deprimirse aunqeu nazca huindido en la peor vivencia personal posible, sino para tomar la calle con una gran sonrisa, de mantener el espíritu positivo pese a los reveses.

¿Referentes sonoros?  Black Lips, The Jesus Lizard, Shellac, Sleaford Mods, Metz, Protymartyr, y clásicos del post punk y popes del post core.
Y suma puntos que, aunque comenzar con "Colossus" es como arrancar desde la cumbre del Everest,  todos los temas que le siguen, desde el expresivo "I'm scum" hasta la versión de Solomon Burke "Cry to me" están a la misma altura, visceralidad y pegada (sí, pegada, porque Idles tienen un algo de música de taberna/pub y grupo de borrachos/as que a su manera logra una música enormemente pegadiza y hasta comercial).
Por último, con este su segundo trabajo estos hijos de la Gran Bretaña airados pero con mucho sentido del humor están consiguiendo ser la banda punk que trasciende los estrechos cenáculos del punk, el post punk, el postcore etc. No me extraña, pocas veces se encuentra uno con semejante maridaje de punch casi mainstream y visceralidad violenta core. Y de esa chingada tiene que salir algo que brilla, y el disco rock del año.

2 comentarios:

Tarquin Winot dijo...

Apuntados quedan. La verdad es que tenía el género abandonado desde Rancid, de modo que me queda mucho camino por delante, por lo que veo.

Octavio B. (señor punch) dijo...

Gracias por comentar. Sí, escúchalos en Spotify, merecen la pena aunqeu ojo, el modelo es más el post punk inglés que el hardcore americano. Nada que ver con Rancid.