11 mayo 2019

CAROLINA DURANTE (LP debut)

Si la mejor forma de obviar las dudas del hype o las tontuneces de que si pijos o la fiebre loquísima de las hordas de seguidores de OT, Amaias y Alfreds (y por tanto haters de los madrileños), es irnos a la música... vamos con la música del debut largo de Carolina Durante.

"Las canciones de Juanita" incluye un guiños a Él mató a un policía motorizado y Juanita y los Feos y una melodía que crece intensa y se filtra por los poros. "El año" evoca letras Planetarias ("nunca te fíes de mí porque no me fío ni yo mismo") acolchando estribillos entre bajos a lo New Order. "Cementerio (el último parque)" evoca a los mismisimos Parálisis Pernamente, maridando su letra de humor siniestrillo con aquel punk de aromas góticos, que aceleran a la Ramones (o a la Los Nikis, por ir a un símil ya gastado con ellos).“KLK” nos lleva también a los Parálisis sin disimulo, pero bañados en anfetas (velocísimo trallazo punk, casi, casi hardcore por momentos).  "Buenos consejos, peores personas" es exaltación al pogo con una guitarra ahí en medio que le besa con lengua a la que crecía en medio de "Nuevas sensaciones" (Los Planetas, 1995). "Joder no sé" es el reverso castellano de "Something I can't have", uno de los caramelos envenenados de The Jesus and Mary Chain. En "Nuevas formas de hacer el ridículo" no se corta medio pelo y le sube la bilirrubina a Mikel Izal, acusado en rrss de acoso sexual en mayo de 2018, himno cargado de bilis. “Falta sentimiento” nace medio tiempo desde la particular dicción de Diego Ibáñez, pero termina en tormenta eléctrica y otro estribillo de coreada masiva y pogo. "Cuando niño" en manos de La Buena Vida o Nosoträsh habría sido un himno pop noventero. También, ya puestos, de Miliki si sustituimos su rítmica y su instrumentación por algo más naniano naniano, muy en consonancia con la letra naive. "El perro de tu señorío" es otro tema (casi todos gozan de esta virtud) con una letra angustiada y generacional. Himno generacional nº... ¿cuantos llevan ya publicados Carolina Durante entre este LP solidísimo y sus EP previos? Carolina Durante son, en definitiva, una bombona de oxígeno para el rock nacional. Sus referentes son de hace 20 y 30 años, los recogen y los refrescan para nuevas generaciones "indies". En tiempos de glorioso reggaetón y suburbia trap estas guitarras venidas de otra era consiguen sonar frescas, insolentes e indolentes a partes iguales, las letras calan en una generación millenial, y Carolina Durante, con su descaro, su toque de pathos juvenil y su calidad musical han arrastrado a una nueva camada de chavales que nos miran a nosotros como la generación que sobrevivió al mítico Xixón Sound.

03 mayo 2019

La senda del cisne 3: GREED (1986) de SWANS

Tras el agujero negro de Cop toca empezar a aprender cómo se respira.
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Greed se abre mortuorio, con un piano de cola y la voz de Michael Gira explorando otras vías de expresión además de la apoclíptica. Sin renunciar a su papel de predicador del nihilismo.
Hay formas más dulces en el universo del Cisne y empiezan a vislumbrarse en Greed. Hay nuevas instrumentaciones como el mentado piano y algunos vientos, además de lo de siempre, la electricidad salida de dios sabe qué potro de tortura herrumbroso... Pero no pienses que hablamos de un disco dulce o respirable pese a sus pianos y trompetas: se avista un horizonte, pero todavía en estos surcos reina la asfixia, la prisión-pozo medieval, los sonidos herrumbrosos, el fundido en negro. Lo que pasa es que al menos no deviene todo entre alaridos dignos de Satanás y collages brutales con el punk, sino en medio de letanías dolientes. Y entra la voz de Jarboe, a medio camino entre la vamp definitiva y una fantasmogénesis pero con todo aportando dulzura al Señor Oscuro, de quien fue pareja largos años. A ver, es que en el contexto, tras Cop un mínimo de piedad nos provoca la sensación más dulce... supongo que esto es el síndrome de Estocolmo musical.
En algún universo de pavor extremo, a esto lo llaman blues. Y si tu concepto de rock experimental es el doble de turno de Guns 'N Roses mejor ni te acerques a Greed, no vas a aguantar ni dos temas, no te parecerán música.

02 mayo 2019

Help, The Beatles, 1965

Help es no solo la banda sonora de una peli, la segunda protagonizada por los Beatles. Es para mí, sin duda, la cúspide de lo que podría llamar "los primeros Beatles"; los del pop chispeante de raíz rock, el de las armonías vocales, el de las melodías de oro puro.
Help destila toda su obra precedente en lo mejor que , con aquellas bases y normas, se puede hacer. Canciones como la titular, "Ticket to ride",  o claro, "Yesterday", ubican el grado de compenetración y maestría de Lennon y McCartney en un lugar del que solo cabía resetear, buscar más allá de sus límites. Porque no es superable si uno se ajusta al partrón de aquellos Beatles del R&B transformado en pop. También como intérpretes se superan, tanto en el rock crudo ("Dizzy miss lizzy") como en baladas tan dulces como "It's only love", ya a punto de adormecerse en psicodelia (estos Beatles ya eran consumidores habituales de marihuana... las lisérgicas rondaban a la vuelta d ela esquina). ¿Sobra el country tontorrón de Ringo Starr? Quizá, pero tampoco hace pupa, vamos...
Si los Beatles se hubieran separado aquí ya no sería fácil negar su importancia en el pop y la cultura del siglo XX. Bueno, pues no se separaron. De su futuro investigador dan cuenta cosas como los violines de "Yesterday" o la flauta del baladón "You've have to hide your love away".

20 abril 2019

Better Oblivion Community Center

Better Oblivion Community Center es el proyecto común de Phoebe Bridgers y Conor Oberst. Oberst ya había colaborado con la cantautora en un tema de su álbum de debut y se ve que hubo sintonía. A la luz de estas diez canciones como catedrales solo podemos alegrarnos. La unión de dos almas indie folk podría presuponer un más de lo mismo, pero el matiz está en los contrastes. Que suman y mucho. 
El contraste entre la voz de pajarillo dulce de Bridgers y la lija rasposa y trémula de Oberst, o el de sonidos acústicos y eléctricos. Y cómo entre esos elementos que a priori serían tirantes pese a un núcleo -común en el folk de aires alternativos y gusto por la fragilidad y cierto decacharre, a medio camino de Pavement y Elliott Smith-, Better Oblivion Community Center, el disco, se constituye como una célula de vida propia, orgánica, y adquiere todo el sentido de "lo que es necesario" gracias a un rosario de temas mayúsculos, perfectamente equilibrados entre la fragilidad y la robustez. El single "Dylan Thomas" marca la pauta pero no se queda en ser el tema estrella del disco, lo cual nos encanta y no parecía fácil porque escuchado en you tube (buen clip, por cierto), huele a momento cumbre de cualquier Lp. Que una canción de esa altura, tras un par de escuchas del álbum, sea más bien un engranaje más de la rueda pluscuamperfecta que conforma una decena de canciones, dice mucho. 
Dice del estado de gracia y la química del dúo. Y habla de uno de los discos del año.


17 abril 2019

Juego de tronos, capítulo 1º de la octava temporada.

Ayer he visto el primer capítulo de la última temporada de JUEGO DE TRONOS, el gran culebrón catódico.

La serie, que me he pimpado entrera estos tres últimos meses, en global me ha parecido una superproducción de hechuras ciclópeas, un urdido meticuloso de tramas y subtramas que van, vienen y se desvanecen sin demasiadas consecuencias (cf. el Gran Septo de Baelor), actores en ocasiones más que notables (hablemos del impepinable Peter Dinklage, y en el capítulo que nos atañe, de Lena Headey, que está fabulosa remarcando sutilezas a base de gestos mínimos y sin explicarse... la verborrea fue la gran losa de GoT, como lo es de todo culebrón). Una serie crecida en la épica, la tensión entre personajes y que no pocas veces ha estado lastrada por ritmos morosos a cascoporro, como alargamientos de pene de lo más innecesarios en el gran cuerpo que es la serie.
Si admites los límites del juego, esto es que GoT no deja de ser un divertimento con graciosos ecos de las sociedades de nuestro pasado (del islam medieval a las sociedades vikingas, del imperio carolingio a la guerra de las dos rosas...) y un enorme folletín, me parece todo bien. No es The Wire ni Twin P (perdonad, me atraganto de solo intentar estableces comparaciones) pero sí un relato que poco a poco gana músculo como narración, se reboza en épica y te planta en la octava y última temporada con ganas y rendido a sus reglas. Entre las que están especular. Especulemos.
¿Os habéis fiado en los enormes paralelismos de este T8x01 con el capítulo inaugural de la serie? Comienza en Invernalia con un niño trepando para poder ver la llegada de una importante comitiva. Y se cierra con el encuentro (reencuentro) del Matarreyes y Brandon Stark (sin más consecuencias de momento). Por lo demás, ubicación de peones en el tablero. Pero estos paralelismos me hacen preguntar si en una ficción tan argumentalmente trabajada, eso no significará algo. ¿Pista del Futuro?¿Recuerdas cómo acababa la primera temporada de Juego de Tronos?
Apostemos, divirtámonos con la ficción.

15 abril 2019

La senda del cisne 2: COP (1984) de SWANS

Ayer empezábamos una panorámica a la discografía de Swans que decido continuar porque, pronto (quizá este mismo año), Michael Gira retorna con sus cisnes en un nuevo ciclo, nueva banda, ¿nuevo sonido?
Swans son un concepto de infierno sónico postindustrial. A partir de ahí en su larguísima carrera ha cabido de todo meintras no se pierda ese Norte. Siempre extremos, han tensado los límites del post metal (antes de que la etiqueta ni se soñase), han extremado el noise, la no-wave, el rock, el folk y el post rock en una cirugía sin anestesia no exenta de crueldad. Pero Mr. Gira en su voluptuosa práctica de la cirugía plástica sonora ha entregado muchos Swans.
Los de Cop toman su precedente, el debut de la banda, como trampolín para ir más allá.
He leído en ocasiones que este disco es el más duro de la historia del rock y epítome de la música extrema. Quizá.

Atronador, comatoso, desangrándose, gritando, arañando, cayendo al suelo, filtrándose la vida por los poros de cada desesperado y desesperante sonido, Cop es una orgía ilegal (esto es, con prácticas ilegales, rellene la imaginación de cada cual con la mayor aberración que se le pase por la cabeza) que, para evitar ser escuchada en los alrededores, se sepulta con atronador sonido ex tre mo.
Tiene 34 años y esto es inaguantable. Con Cop Swans no han hecho un disco, Swans se han follado vivo al heavy, al hardcore, el rock industrial, el post punk y a cualquier música violenta centrada en las guitarras para el resto de la vida de este planeta. Si una sola palabra empleada en este artículo te ofende o te agrede, debes comprender que todo lo vertido aquí es un campo de margaritas comparado con locuras como "Why hide", "Your Property" o "Cop", la titular.
Una masacre sin puerta de salida. Una obra maestra de lo absolutamente extremo.

Beatles For Sale (1964)

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The Beatles en el tsunami. Cine, beatlemanía a lo bestia, y claro, la cadena que no quiere parar. Beatles for sale muestra una cara algo más taciturna al resplandor fílmico de A hard day's night, con buenas piezas, madurez en su estilo (quién se resiste a las famosas melodías de "I'll follow the sun" o "Eight Days A Week") y algunas de sus canciones "ocultas", que suponen joyas de melodía y acentos románticos (melosos o vigorosos, pop o rock). Temas que aún pueden ser una sorpresa para el común de los mortales: la apetura "No reply" bascula entre la delicia melódica, la miel de mil flores de sus baladas y el vigor de su adn rockero. También hay cierta sensación de estancamiento en su estilo.
Cabe hacerse alguna pregunta con For Sale. ¿Están cansados los Beatles?¿Porqué volver a las versiones (Carl Perkins, Chuck Berry...)? Quizá tomaban impulso para su segundo film y su banda sonora.

14 abril 2019

PAPÚA, jugar a explorar

Papúa, de Diego Ibañez y Javier García para Devir, es un artefacto armado a conciencia para ofrecer un producto vendible en esas ferias internacionales de juegos que cada vez son más Meca del comercio de los boardgames. Cuidado en extremo, la apertura de caja resulta enormemente atractiva: un tablero apaisado como una alfombra que llama la atención, cartas, mucha madera para marcadores con formas variadas y bonitas serigrafías, unos paneles de cartón para esconder "tu cosecha", más cartón para las monedas y alimentos, más cartas, diez dados tuneados, marcando su pequeña diferencia...
Papúa. Mise-en-scène

Ilustrado por Pedro Soto, el juego a la vista se deja querer.
¿Se deja querer también como juego? ¿Nos gusta como tal, además de entrar por los ojos? En principio es atractivo su estudiado equilibrio en el empleo de mecánicas diversas: gestionar dados, colocación de trabajadores, decisiones constantes... es verdad que al final todo se reduce a otro euro con más cosicas y decisiones. Si en Aventureros al tren consigues tus puntos prácticamente de un único modo, en Papúa los adquieres por varias vías.
Así podemos decir que sí, Papúa viene a ser un paso o dos más para un tipo de juego familiar ya conocido, de los de sumar puntos mediante la consecución de unos logros, con el método que las reglas especifiquen: adquirir cartas, hacerse con monedas, conseguir puntos en un contador de victorias en tu expedición...
Y así hablamos del tema, la expedición. Esto es un euro (juego europeo tipo Carcassonne etc.) y por tanto el tema está ahí para adornar, para vender, hacer atractivas una serie de mecánicas (ya di pistas: colocar trabajadores por diversos puntos del mapa que activas con una tirada de dados, de modo que un lugar te permite reclutar expedicionarios, otro acumular comida, otro...). Y el tema, otra vez bien por la producción de Devir, es bonito: los jugadores toman el rol de aquellos científicos expedicionarios del colonialismo/imperialismo decimonónico. En concreto, hacemos las veces de expediciones por Papúa (dos puntos de victoria si esto ya lo habías deducido). Que da igual, el juego podía vestirse de una serie compañías extractivas de recursos interplanetarios del futuro tomando posiciones en Raticulín, con un tablero lleno de tecnología waca, y funcionaría igual. Pero ese es el grado de apuesta editorial: ¿como productores tiramos por otra revisión de Alien el octavo pasajero en tablero, por un juego de entorno feudal, o nos buscamos algo menos trillado? Otro acierto.
A media partida, de todo un poco por Papúa adelante [Fotos de la BGG]
De modo que bueno, creo que la jugada es buena (nunca mejor dicho) y Papúa puede tener una vida en el mercado internacional. Y atraer al jugador de "eurogames" del mismo modo que lo hace "Caverna" o "Castillos de Borgoña" (juegos que desconozco, pero que son ya clásicos) desde un tema curioso, unas mecánicas bien ensambladas, un nivel asequible pero con cierto grado de exigencia que lo aleja de la simplicidad de Catán, y eso sí, un objetivo quizá algo plano: otra vez conseguir puntos con cartas, cartones y fichas de madera.

A hard day's night, The Beatles (1964)

Precedido en el mercado USA por Introducing... The Beatles, el primer álbum norteamericano de The Beatles, A hard day's night es historia del siglo XX (desde su potada).

La beatlemanía ya era un hecho con el crecimiento espumoso de sus canciones de 1963, así que 1964 se diseñó para ser el año Beatle sin discusión. Momento para mencionar al aparato indudablemente inspirado y genial que rodeaba al cuarteto, por cierto: productor, imágen, todo lo que ellos hacían estaba cambiando la sociología teen, y eso no se debe solo al evidente talento musical  encanto mediático del cuarteto. Lo que los de Liverpool necesitaban era una película, y dotarla de una banda sonora original.
No estamos aquí para hablar de pelis pero digamos que la imagen proyectada fue brillante: juvenil, con desparpajo y surrealista, con guiños a los hermanos Marx y elaborando la imagen de ídolos de una generación que catapultó su fama al grado de leyenda.
La pirueta se benefició además de un Lp sin versiones (por primera vez, todo lo aportado era composición de Lennon, McCarney o Harrisson -un tema-).Y el número de obras maestras por primera vez sobrecoge: "A hard day's night", "Can't buy me love", "If I fell...", "Tell me why"... puñetas, habría que citar la cara A entera, en la que no se desvían ni un milímetro del centro de la diana con cada canción que lanzan al universo. La cara B tampoco presenta fisuras, colmando la primera obra de diez de los Beatles (en su contexto y preparando la pista de despegue a lo que vendrá en un par de años).
Este disco cambió el mundo.
Lo alucinante es que los fab for en siete años más volverían a cambiarlo unas cuantas veces con discos infinitamente mejores. Colossus four.

13 abril 2019

With the Beatles, 1963

Y a los meses de su debut vienen The Beatles a desbancar del nº 1 a The Beatles. Por primera vez, no será la última.

A ver, esto es un mejunje de versiones y algunas canciones propias que vale, pero que no presagian a la banda más grande de la historia del pop y todo eso. Músculos de rock en versiones con nervio, temas propios en modo "aprendizaje" aún, y ya. Que tener músculo no es poco, pero creo que la "fase A" de los de Liverpool, más allá de mitomanías (y de fobias), se queda en rampa de lanzamiento. Reivindiquemos no obstante pepinazos como "It won't be long" o la versión canallita de "Money"

12 abril 2019

Please please me, THE BEATLES

1001 discos... vamos con Ellos.
Estallan los fab four en 1963 con una colección de jingles coquetos, de raíz rock, gotas de country incluso, y en fin, un homenaje a sus ídolos con un cancionero variado y aún rudo. Y una querencia por las armonías especial. Pero sin volvernos locos. Destacan temas, sí, pero en fin, nadie nace genio, eso se hace, con callo, talento y sinergias. Las que tenían los Beatles para lanzar pepinazos como "Twist and shouth", tema vampirizado a Top Notes que merece toda su fama. Pre punk en la era post rock (and roll). La era pre Beatle. Estaban a punto de tragarse el mundo. Dadle un par de años...

12 marzo 2019

Mataré a Hitler (o no): Orquesta Negra.

Lo bonito de los juegos, bueno, una de las cosas bonitas, es que en ocasiones te transportan a la historia. Orquesta Negra: Hitler debe morir lo hace con una eficacia quirúrgica.
La cajota. Todas las imágenes, de la BGG
 El juego es un colaborativo (todos se apoyan para cumplir una meta, que en el caso es llevar a buen puerto un complot contra Hitler) y su mecánica consiste en ir haciéndonos con los materiales necesarios para nuestro complot mientras la historia de la Alemania nazi desfila en forma de cartas de eventos. Este pulso narrativo en forma de hechos (todos ellos históricos, claro) que suceden a lo largo de la partida marca una narrativa tensa que es la miga del juego. Evidentemente si pensábamos matar al fundador del nazismo en Berlín y un evento le lleva a Munich, te acaban de hacer un huevo de Pascua, y deberás moverte, recomponer planes, y mejorar tu situación.

Los eventos, todo cambia.
El juego funciona maravillosamente, pues nos hace tener que hacer equilibrios con cada momento histórico: así cuando se invade Polonia Hitler está fuerte, y asesinarle entonces será tarea casi destinada al fracaso, pero cuando los rusos dan candela a los ejércitos alemanes, la moral y fuerza del genocida se resiente y puede ser el momento óptimo para intentar meterle una bomba en su casa.
Por otro lado los acontecimientos tienen consecuencias en el tablero de juego. Nuestro tablero refleja centroeuropa, y según la época en la que esté discurriendo la partida, nos podremos mover por más o menos países (en consonancia con las conquistas históricas durante la II Guerra Mundial).

Y más factores entran en juego, como nuestro nivel de motivación personal así como el del nivel de sospecha que nuestros actos generan.
Un puzzle narrativo en forma de juego de mesa que, pese a parecer en papel una cosa muy densa, con una primera partida de tanteo verás que todo fluye con una narratividad que hace la partida algo orgánico y hasta lógico.
Gaming across middle Europe
Partida de tensiones constantes, situaciones cambiantes y giros insospechados (cuando Hitler recibe en una carta un chute de fuerza, aumentando su poder debido a un acontecimiento -insisto: acontecimiento que es histórico, todo en Orquesta Negra tiene una base en la Historia-, te entran ganas de entregarte a la Gestapo y tirar la toalla).  Y matar a Hitler no es fácil, obviamente, pero tampoco imposible. El juego por tanto no supone una fuente constante de frustración. Como decía aquel, 'Sí, se puede' (matar a Hitler).
Resumen: uno de mis juegos de cabecera.

11 marzo 2019

Toni Cantó la enseñanza.

Cantó on fire. «[en la educación concertada] se les enseñará de nuevo a pensar y no en qué pensar», dice el actor...

En realidad pienso que es al revés, la concertada es una educación doctrinaria por concepto, que busca precisamente encauzar al alumno según su doctrina educativa, social, ética... No lo digo como crítica negativa, ojo, sino en el sentido de que esa es 'la naturaleza del pacto': uno decide llevar a su hijo/a a un concertado por muy diversos motivos, y el concertado y el privado, le ofrece al padre un determinado ideario (puede ser religioso, puede ser una educación más experimental y "free", lo que sea).
En el pacto centro/cliente hay una parte de contrato que es el ideario del centro y entre ambas partes se cierra un acuerdo: el centro ofrece su ideario en la educación que propone, y al padre le gusta o cuanto menos lo acepta, y decide -libremente- que su hijo será educado según ese ideario. No pasa nada, hasta me parece bien como modelo electivo para los padres: es ofrecer opciones diversas. Donde no debe haber pacto ni dirigismo, donde debería existir una educación consensuada (y así no doctrinal, en la medida de lo posible) es en la pública. El ideario es consustancial a lo privado, pero lo público debe tener por ideario un interés general basado en un consenso social y general, de modo que en su seno el dirigismo sí que es criticable.
Por eso lo público es importante y por eso la frase de Cantó me parece que es un axioma falso (otra cosa será criticar que la pública estuviera enseñando "qué pensar", como acusa el de Siete Vidas, pero eso nada tiene que ver con la enseñanza concertada, son caminos distintos).

04 marzo 2019

SPIELBERGS This is not the end

¿Qué diferencia a Spielbergs de Yuck o de, más alejados en el tiempo, Urusey Yatsura? Poco. El trío noruego, como tantas otras bandas que les anteceden, son la enésima prolongación (nada artificial) del animal de tres patas que se apoya en Dinosaur Jr., Sebadoh y Superechunk. O en Sugar, Sonic Yout y R.E.M., o en The Jesus and Mary Chain, My Bloody Valentine y Pixies. O en...
¿En qué se parecen muchísimo Spielbergs a Urusey Yatsura o Yuck? En que su debut, como los de aquellos, tiene un puñado de canciones no buenas: de puta madre.
Ruido blanco.

Jóvenes entregando pepinazos melódicos infalibles, con una maraña de guitarras de sonido putrefacto que recuerdan a las de J. Mascis, con el toque emo de Sebadoh y la intensidad core de Supechunk, sobre todo los Superchunk de "On the mouth" (por tanto, en la ecuación entran las derivas sónicas de Sonic Youth, esas guitarras y ritmos que se pierden dentro de la licuadora y deshacen las estructuras obvias del pop).
Que "Bad Friend" podría ser una cara B de los últimos y vitamínicos Superchunk es obvio. Se parece demasiado, pero es que a ver, seamos claritos: ¡PARECERSE A UNOS BESTIAS PARDAS COMO LOS DE CHAPEL HILL NO ESTÁ AL ALCANCE DE CUALQUIERA! Como tampoco demasiadas bandas arrojan lava con la eficacia de "Five on it", tocada por el lo-fi de Lou Barlow y sus Sebadoh. Como tampoco es sencillo trufar con frenadas esporádicas, ambientales e hipnóticas como "Forevermore" al cierre y que no parezcan "sobras" o enlaces "llena surcos"; si no parte esencial del Lp.
Así que digamos lo ya otra vez. Somos posmodernos, hemos ido, vuelto, hemos ido de nuevo porque nos quedó allá el tabaco y hemos vuelto de nuevo. Si quiero música nueva me meto un Arca en el cuerpo. Pero Spielbergs no quieren hacer algo nuevo: quieren hacer aquello mejor que la mayoría.
De momento no les puedo negar ideas claras y resultados de nota altísima. Si el futuro desinfla la pompa que nos quiten lo bailado y los oídos pitando. Tienen El Nombre de la temporada, tienen la velocidad y la energía, y la musa descansa en sus melodías como el big ban en sus intrumentos.

21 febrero 2019

Memoir'44

Memoir'44 bien puede ser el "caballo de Troya" para entrar en los juegos de guerra. Si las recreaciones de confrontaciones históricas suelen definirse (muy matizable ya en el siglo XXI) como juegos de mesa difíciles, este ya clásico de 2004 recrea diversas batallas de la II GM con un sistema de lo más sencillo. Basta decir que el juego está pensado a partir de ocho tiernos años de edad, y la verdad, está bien planteado así (aunque con tutela de adulto).

Memoir'44 no difiere mucho de Hold the line (ver reseña acá) pero es más sencillo aún que aquel. Ambos juegos son vistosos gracias a sus figuras de plástico de la soldadesca (y en este caso, de tanques, alambradas y otros objetos), y parten de "tableros hexagonales mudos" que cubres con losetas de terreno específico, armando los escenarios que las propias instrucciones te dan a elegir: tal batalla se desarrolla en las orillas de un río, así que disponemos las losetas del río sobre los hexágonos que se nos indican. ¿Había tres colinas y dos pueblos en esa batalla? losetas. Y disponemos los ejércitos tal y como las instrucciones nos indican.
Partida preparada. Foto del blog Análisis al cubo
Como veis, el tablero está dividido en tres áreas por dos líneas rojas discontinuas. Y como veis también, el juego trabaja con una mano de cartas. De tu mano eliges una carta, y esta activa determinada orden. Esa orden puede afectar a un área concreta (como la 2ª carta empezando a numerarlas por la izquierda) o a las tres áreas (como la 1ª de las cartas de la imagen), o son acciones especiales como la carta n.º 3. La gracia del juego pues está en que la acción la decides tú pero te la "dicta" la carta. Esto es tan fácil, por tanto, como leer y obedecer (je, como en el ejército de verdad).
Imagen de la BGG
A mayores, se batalla con un sencillísimo sistema de dados, se suprimen cosillas propias de juegos ya más avanzados como el chequeo de moral que, en otros wargames, puede variar las cualidades de los batallones en cada combate, y eso sí, mantiene la idea de que diferentes terrenos provocan modificaciones. Algo tan obvio como que no va a disparar a un pelotón enemigo si delante de ellos tienes un bosque... ¡no los ves! Y por descontado las características de la artillería son diferentes a las de infantería, para acercar el juego a una sensación de verismo.
Ok, pues con este sistema basado en uso de cartas Memoir'44 gana en agilidad, en sencillez (realmente hasta podemos decir que es un juego muy básico: elige qué mueves y tira dados a ver qué pasa) pero a la vez, te hace sentir en medio de la batalla, y cuando arriesgas en un careo y este te sale redondo y, un poner, eliminas de un plumazo a un grupo de fortísimos tanques con tu pelotón de soldados de a pie, no vas a poder evitar un gesto de alegría y triunfo.
El autor de Memoir'44 se llama Richard Borg, y ha aplicado este sistema de juego a muchos otros wargames: primera guerra mundial, Inperio Romano (se dice que es el más complejo de sus juegos, siendo accesible), guerra civil de EEUU, y hasta un mundo fantástico (Battlelore, rollo Señor de los Anillos). Todos muy parecidos: cartas, tablero dividido en áreas y poca complejidad para que hasta un niño pueda jugarlo. Del mismo Memoir, dado su éxito, ha creado numerosísimas expansiones (nuevos escenarios, más ejércitos, posibilidad de jugar a más de dos jugadores -es su número natural en el básico aunque apañen un sistema de dos a cuatro jugones-)

Es un juego de disfrute adulto, pero que puedes jugar en familia con tu hijo o sobrino. Otra cosa es que un/a infante/a sepa gestionar emociones en un juego tan competitivo y "realista" (esto no es un ajedrez, son batallas concretas en espacios concretos, la derrota es más "real" aún). Pero dominar esa gestión también me parece una parte muy interesante y didáctica de este tipo de juegos, que son perfectos para aprender a disfrutar la competición, su narrativa, no depender del resultado, y por descontado, la historia va calando poco a poco y de un modo natural y divertido. Mi hijo antes no sabía qué era el desembarco de Normandía. Hoy sí.
Foto de la BGG


11 febrero 2019

Nostromo 4, el podcast pasajero

Se me ocurrió una chorrada y me apeteció retomar el podcast. Uno breve, media hora y pico, para navegar alrededor de una única canción. ¡Y sin embargo suenan siete canciones, como es posible!
Bueno, para descubrirlo, lo escuchas Y añado... ¿Qué canción inaugura lo que podría ser un formato a partir de ahora? Ah, la imagen es una pista.
Excucha el cuatro Nostromo pinchando AQUÍ.
[La intro es de Swans -No words, no thoughts-, los fondos sonoros, de Main -Dry stone feed-]

08 febrero 2019

LISABÖ “Eta edertasunaren lorratzetan biluztu ginen”

Eta edertasunaren lorratzetan biluztu ginen comienza con el sonido de un campo de batalla arrasado, “Errautsaren bezpera” ("La víspera de la ceniza”) no alcanza los dos minutos, y es un momento de tensión sin estruendo, de música experimental cercana a los Sonic Youth de EVOL. Presagio calmo de  “Nomaden zirkulu tematia” (“El terco círculo de los nómadas”) que ya sí desata la característica tormenta oceánica en el yunque y martillo del oyente. Inmisericorde, clava su bandera en el Everest que solo ellos saben conquistar disco a disco. ¿Qué banda internacional logra en cinco minutos semejante fragor e intensidad? No exageremos: Swans pueden. Y otros autores en contextos muy opuestos a este incendio salvaje (pienso en el último Sufjan Stevens, sanador). El posthardcore internacional está cojo sin la presencia de Osinaga y compinches, jinetes negros portadores del anillo de poder sónico que deja a muchos compañeros de generación en pañales.
¿Para qué hablar de esta nueva obra maestra canción a canción? Esto es otra vez un tsunami que guitarras en espirales cruentas, de gargantas desesperadas, de remansos aterradores por lo que puedan preceder, de percusiones infinitas (dos baterías, ya sabes, dos golpeando el mismo ritmo a la vez, esto es un terremoto) y de versos elípticos y hermosos (ojo, ¿cuántas bandas conoces en las que uno de sus miembros ni canta ni toca ni baila en escenario, solo se dedica al apartado lírico de la banda? yo a Lisabö).
Mejor lo dejo estar ¿para qué esforzarme con adjetivos y frases engoladas para intentar convenceros de nada? La realidad es que no hay nada igual a Lisabö y por eso del mismo modo que han pasado siete años desde su anterior obra maestra ya pueden pasar diez años sin un nuevo Lisabö. Eta edertasunaren lorratzetan biluztu ginen es el disco rock del 2018 y esa hipotética continuación de 2028 lo será en 2028. Porque ni Dios y todas sus catedrales le hacen sombra a Lisabö en su terreno (no lo llamemos zona de confort, no cabe el confort en eta música). ANIMALIA!


20 enero 2019

boygenius, "boygenius"

Los supergrupos suelen ser como mucho, curiosidades circunstanciales (ej, la suma de fuerzas para reinterpretar a los Beatles en Backbeat), y generalmente se quedan en colegueo de relumbreras con el jugo de su talento ya exprimido hace mucho tiempo.
boygenius es otra cosa: la reunión de tres nombres de cabecera del nuevo indie folk rock femenino (Lucy Dacus, Julien Baker y Phoebe Bridgers), las tres con un pasado, más o menos breve, que las aleja de nueva promesa pero las cimenta en un potencial y una carrera por delante de muchos años, a priori. Reunión en la cumbre de tres talentos. Mayores.
Y una sensación de, como se dice ahora, sororidad brutal, amistad sin codazos para salir más y mejor en la foto. Han creado juntas un maxi con seis temas, dos por artista, que llevaron al estudio: uno bien cocido y otro en pañales para trabajar como grupo.

El resultado es uno de los discos del año 18, con cumbres emo del calibre de "Me & my Dog"  (una de las canciones del año), con un dominio del "crescendo tranquilo" apabullante, con una sintaxis perfecta que combina minimalismo y detallismo sin que parezca que se esté haciendo nada, y mira qué joya han tallado. Un maxi con un empaste de voces de los que vemos pocos  y que da una vida, relecturas (re-escuchas, vamos) y hondura a estos seis temas que ya quisieran muchos largos.
Las letras, por otro lado, sueltan hachazos de sentimiento crudo e imágenes mentales del calibre de “I wanna be emaciated / I wanna hear one song without thinking of you / I wish I was on a spaceship / just me and my dog and an impossible view. I dream about it and I wake up falling” -en la citada "Me & my Dog".
boygenius, supergrupo de tres grandes unidas en su mejor momento. ¿Veredicto? blanco y en botella de leche.

02 enero 2019

SPIRITS OF THE FOREST

Dice el editor: "Una vez cada cien años, unas curiosas criaturas cruzan el velo que separa su mundo del nuestro. Descienden atraídos por la abundancia de un bosque místico. Allí se dedican a coleccionar pequeños tesoros". 
Bueno. Spirits of the forest, aunque adornado con un argumento y engalanado con un acabado visual curioso, no deja de ser un juego de construcción de mazos. Esto es, como dice la wikipedia, un juego de naipes cuyo sistema de juego se basa en que el jugador debe crear de un conjunto de cartas óptimo para alcanzar las condiciones de victoria.
Se dispone descubierta en la mesa toda la baraja (la componen 48 losetas de cartón rígico) y cada jugador por turnos podrá robar cartas desde dos laterales del rectángulo de cartas desplegados, buscando completar diversos palos (símbolos de esos "pequeños tesoros" que hacen las veces de sotas, palos, reyes o caballos pero que aquí llamamos "telarañas", "rocío" etc. etc.). Cuidando también atesorar otros símbolos secundarios que tienen algunas cartas. Todos ellos darán puntos de victoria que se recuentan cuando todas las cartas hayan sido robadas.
Foto dela Boardgamegeek, como todas (o del editor en España, TGC Factory

La gracia estratégica está en la limitación (solo podemos robar de esas dos lindes, esos dos laterales, que vamos "comiendo" hurto a hurto), pero también y sobre todo a la capacidad de reservar cartas, cualquier carta aún dispuesta sobre la mesa (no obviamente las ya robadas por un jugador). Para ello cada jugador dispone de tres "diamantes" que colocaremos (uno solo) en nuestro turno.
El turno pues tiene dos fases: robar cartas y, si se quiere, reservar otra con uno de tus diamantes. Reserva que puede ser eliminada por otro jugador sacrificando uno de sus propios diamantes.
Hay alguna reglilla más, pero anecdótica, y con esta descripción ya sabes bastante bien en qué consiste este pequeño juego de cartas. Pequeño por portable y que por tanto puedes llevar a las fiestas de guardar para pasar en familia un buen rato. Es, en fin, un juego muy sencillo, bonito en su despliegue, mínimamente estratégico porque debes contar con las manos que tus adversarios van consiguiendo, apra establecer la estrategia de tu propia recolección y así ganar (de eso se trata, ¿no? de ¡¡GANARRRR!!!). Un juego que hasta cuatro jugadores podrán jugar en partidas de poco más o menos quince minutos. La caja advierte que la edad recomendada es 14 años o más, pienso que con doce ya es factible jugar.

01 enero 2019

THISQUIETARMY, The Body And The Earth

Eric Quach lleva una década en el submundo de la vanguadia sonora. Yo lo acabo de descubrir con una conmemoraricón/regrabación de su album de debut, Unconquered, y resulta que también acaba de sacar nuevo disco, este The body and the earth del que vengo a deshacerme en desproporcionados elogios. La gran diferencia con su obra previa es que ha abandonado el aislacionismo personal (Thisquietarmy es, o era un "one solo man proyect") y ha buscado el apoyo sonoro de Charly Buss (bajo, trompeta) y Marc-Olivier Germain (sintetizadores, baterías), en pos de una carnalidad no diré nueva en su discografía (porque la copiosa producción de Quach, más de treinta referencias en diez años de carrera, me es casi desconocida) pero sí más tierra que aire, más fuego que gas. En este sentido las trombas de percusión que capitanean "Cometh", el tema de apertura, no engañan: la música de esta sinfonía de drones, ruido y épica es poderosa, concreta como cemento armado, nos azora como a marineros de una chalana en medio de una tempestad oceánica... para volver, con el siguiente tema ("Sixh Mass") a una falsa calma que preludia nuevas embestidas sónicas. Y así hasta el cierre. Cuatro temas sin tregua.
Thisquietarmy no inventa nada, trabaja los crescendos épicos de Godspeed You! Black Emperor, la psicodelia sin brújula de Acid Mothers Temple y el metal drónico del doom más experimental, todo con una capa de shoegaze fina filipina (o sea, una capa de ruido blanco del copón). Y dentro de la mezcla destaca la impronta expresiva: música lírica, emocionante y emocional que, precisamente desde esa emoción, aporta alma a la experimentación con el drone.
Vamos, que esto no es  un abismo de repeticiones cerebrales digno de Sonic Boom, sino música para sentir euforia, arrebato. Quizá música que te envuelve y se impone por su magnificencia despiadadamente noise. Pero que en todo caso arrebata y es cualquier cosa menos experimentación con gaseosas sonoras. Más Mogwai que aislacionismo, digamos.