12 marzo 2019

Mataré a Hitler (o no): Orquesta Negra.

Lo bonito de los juegos, bueno, una de las cosas bonitas, es que en ocasiones te transportan a la historia. Orquesta Negra: Hitler debe morir lo hace con una eficacia quirúrgica.
La cajota. Todas las imágenes, de la BGG
 El juego es un colaborativo (todos se apoyan para cumplir una meta, que en el caso es llevar a buen puerto un complot contra Hitler) y su mecánica consiste en ir haciéndonos con los materiales necesarios para nuestro complot mientras la historia de la Alemania nazi desfila en forma de cartas de eventos. Este pulso narrativo en forma de hechos (todos ellos históricos, claro) que suceden a lo largo de la partida marca una narrativa tensa que es la miga del juego. Evidentemente si pensábamos matar al fundador del nazismo en Berlín y un evento le lleva a Munich, te acaban de hacer un huevo de Pascua, y deberás moverte, recomponer planes, y mejorar tu situación.

Los eventos, todo cambia.
El juego funciona maravillosamente, pues nos hace tener que hacer equilibrios con cada momento histórico: así cuando se invade Polonia Hitler está fuerte, y asesinarle entonces será tarea casi destinada al fracaso, pero cuando los rusos dan candela a los ejércitos alemanes, la moral y fuerza del genocida se resiente y puede ser el momento óptimo para intentar meterle una bomba en su casa.
Por otro lado los acontecimientos tienen consecuencias en el tablero de juego. Nuestro tablero refleja centroeuropa, y según la época en la que esté discurriendo la partida, nos podremos mover por más o menos países (en consonancia con las conquistas históricas durante la II Guerra Mundial).

Y más factores entran en juego, como nuestro nivel de motivación personal así como el del nivel de sospecha que nuestros actos generan.
Un puzzle narrativo en forma de juego de mesa que, pese a parecer en papel una cosa muy densa, con una primera partida de tanteo verás que todo fluye con una narratividad que hace la partida algo orgánico y hasta lógico.
Gaming across middle Europe
Partida de tensiones constantes, situaciones cambiantes y giros insospechados (cuando Hitler recibe en una carta un chute de fuerza, aumentando su poder debido a un acontecimiento -insisto: acontecimiento que es histórico, todo en Orquesta Negra tiene una base en la Historia-, te entran ganas de entregarte a la Gestapo y tirar la toalla).  Y matar a Hitler no es fácil, obviamente, pero tampoco imposible. El juego por tanto no supone una fuente constante de frustración. Como decía aquel, 'Sí, se puede' (matar a Hitler).
Resumen: uno de mis juegos de cabecera.

11 marzo 2019

Toni Cantó la enseñanza.

Cantó on fire. «[en la educación concertada] se les enseñará de nuevo a pensar y no en qué pensar», dice el actor...

En realidad pienso que es al revés, la concertada es una educación doctrinaria por concepto, que busca precisamente encauzar al alumno según su doctrina educativa, social, ética... No lo digo como crítica negativa, ojo, sino en el sentido de que esa es 'la naturaleza del pacto': uno decide llevar a su hijo/a a un concertado por muy diversos motivos, y el concertado y el privado, le ofrece al padre un determinado ideario (puede ser religioso, puede ser una educación más experimental y "free", lo que sea).
En el pacto centro/cliente hay una parte de contrato que es el ideario del centro y entre ambas partes se cierra un acuerdo: el centro ofrece su ideario en la educación que propone, y al padre le gusta o cuanto menos lo acepta, y decide -libremente- que su hijo será educado según ese ideario. No pasa nada, hasta me parece bien como modelo electivo para los padres: es ofrecer opciones diversas. Donde no debe haber pacto ni dirigismo, donde debería existir una educación consensuada (y así no doctrinal, en la medida de lo posible) es en la pública. El ideario es consustancial a lo privado, pero lo público debe tener por ideario un interés general basado en un consenso social y general, de modo que en su seno el dirigismo sí que es criticable.
Por eso lo público es importante y por eso la frase de Cantó me parece que es un axioma falso (otra cosa será criticar que la pública estuviera enseñando "qué pensar", como acusa el de Siete Vidas, pero eso nada tiene que ver con la enseñanza concertada, son caminos distintos).

04 marzo 2019

SPIELBERGS This is not the end

¿Qué diferencia a Spielbergs de Yuck o de, más alejados en el tiempo, Urusey Yatsura? Poco. El trío noruego, como tantas otras bandas que les anteceden, son la enésima prolongación (nada artificial) del animal de tres patas que se apoya en Dinosaur Jr., Sebadoh y Superechunk. O en Sugar, Sonic Yout y R.E.M., o en The Jesus and Mary Chain, My Bloody Valentine y Pixies. O en...
¿En qué se parecen muchísimo Spielbergs a Urusey Yatsura o Yuck? En que su debut, como los de aquellos, tiene un puñado de canciones no buenas: de puta madre.
Ruido blanco.

Jóvenes entregando pepinazos melódicos infalibles, con una maraña de guitarras de sonido putrefacto que recuerdan a las de J. Mascis, con el toque emo de Sebadoh y la intensidad core de Supechunk, sobre todo los Superchunk de "On the mouth" (por tanto, en la ecuación entran las derivas sónicas de Sonic Youth, esas guitarras y ritmos que se pierden dentro de la licuadora y deshacen las estructuras obvias del pop).
Que "Bad Friend" podría ser una cara B de los últimos y vitamínicos Superchunk es obvio. Se parece demasiado, pero es que a ver, seamos claritos: ¡PARECERSE A UNOS BESTIAS PARDAS COMO LOS DE CHAPEL HILL NO ESTÁ AL ALCANCE DE CUALQUIERA! Como tampoco demasiadas bandas arrojan lava con la eficacia de "Five on it", tocada por el lo-fi de Lou Barlow y sus Sebadoh. Como tampoco es sencillo trufar con frenadas esporádicas, ambientales e hipnóticas como "Forevermore" al cierre y que no parezcan "sobras" o enlaces "llena surcos"; si no parte esencial del Lp.
Así que digamos lo ya otra vez. Somos posmodernos, hemos ido, vuelto, hemos ido de nuevo porque nos quedó allá el tabaco y hemos vuelto de nuevo. Si quiero música nueva me meto un Arca en el cuerpo. Pero Spielbergs no quieren hacer algo nuevo: quieren hacer aquello mejor que la mayoría.
De momento no les puedo negar ideas claras y resultados de nota altísima. Si el futuro desinfla la pompa que nos quiten lo bailado y los oídos pitando. Tienen El Nombre de la temporada, tienen la velocidad y la energía, y la musa descansa en sus melodías como el big ban en sus intrumentos.