20 abril 2019

Better Oblivion Community Center

Better Oblivion Community Center es el proyecto común de Phoebe Bridgers y Conor Oberst. Oberst ya había colaborado con la cantautora en un tema de su álbum de debut y se ve que hubo sintonía. A la luz de estas diez canciones como catedrales solo podemos alegrarnos. La unión de dos almas indie folk podría presuponer un más de lo mismo, pero el matiz está en los contrastes. Que suman y mucho. 
El contraste entre la voz de pajarillo dulce de Bridgers y la lija rasposa y trémula de Oberst, o el de sonidos acústicos y eléctricos. Y cómo entre esos elementos que a priori serían tirantes pese a un núcleo -común en el folk de aires alternativos y gusto por la fragilidad y cierto decacharre, a medio camino de Pavement y Elliott Smith-, Better Oblivion Community Center, el disco, se constituye como una célula de vida propia, orgánica, y adquiere todo el sentido de "lo que es necesario" gracias a un rosario de temas mayúsculos, perfectamente equilibrados entre la fragilidad y la robustez. El single "Dylan Thomas" marca la pauta pero no se queda en ser el tema estrella del disco, lo cual nos encanta y no parecía fácil porque escuchado en you tube (buen clip, por cierto), huele a momento cumbre de cualquier Lp. Que una canción de esa altura, tras un par de escuchas del álbum, sea más bien un engranaje más de la rueda pluscuamperfecta que conforma una decena de canciones, dice mucho. 
Dice del estado de gracia y la química del dúo. Y habla de uno de los discos del año.


17 abril 2019

Juego de tronos, capítulo 1º de la octava temporada.

Ayer he visto el primer capítulo de la última temporada de JUEGO DE TRONOS, el gran culebrón catódico.

La serie, que me he pimpado entrera estos tres últimos meses, en global me ha parecido una superproducción de hechuras ciclópeas, un urdido meticuloso de tramas y subtramas que van, vienen y se desvanecen sin demasiadas consecuencias (cf. el Gran Septo de Baelor), actores en ocasiones más que notables (hablemos del impepinable Peter Dinklage, y en el capítulo que nos atañe, de Lena Headey, que está fabulosa remarcando sutilezas a base de gestos mínimos y sin explicarse... la verborrea fue la gran losa de GoT, como lo es de todo culebrón). Una serie crecida en la épica, la tensión entre personajes y que no pocas veces ha estado lastrada por ritmos morosos a cascoporro, como alargamientos de pene de lo más innecesarios en el gran cuerpo que es la serie.
Si admites los límites del juego, esto es que GoT no deja de ser un divertimento con graciosos ecos de las sociedades de nuestro pasado (del islam medieval a las sociedades vikingas, del imperio carolingio a la guerra de las dos rosas...) y un enorme folletín, me parece todo bien. No es The Wire ni Twin P (perdonad, me atraganto de solo intentar estableces comparaciones) pero sí un relato que poco a poco gana músculo como narración, se reboza en épica y te planta en la octava y última temporada con ganas y rendido a sus reglas. Entre las que están especular. Especulemos.
¿Os habéis fiado en los enormes paralelismos de este T8x01 con el capítulo inaugural de la serie? Comienza en Invernalia con un niño trepando para poder ver la llegada de una importante comitiva. Y se cierra con el encuentro (reencuentro) del Matarreyes y Brandon Stark (sin más consecuencias de momento). Por lo demás, ubicación de peones en el tablero. Pero estos paralelismos me hacen preguntar si en una ficción tan argumentalmente trabajada, eso no significará algo. ¿Pista del Futuro?¿Recuerdas cómo acababa la primera temporada de Juego de Tronos?
Apostemos, divirtámonos con la ficción.

15 abril 2019

La senda del cisne 2: COP (1984) de SWANS

Ayer empezábamos una panorámica a la discografía de Swans que decido continuar porque, pronto (quizá este mismo año), Michael Gira retorna con sus cisnes en un nuevo ciclo, nueva banda, ¿nuevo sonido?
Swans son un concepto de infierno sónico postindustrial. A partir de ahí en su larguísima carrera ha cabido de todo meintras no se pierda ese Norte. Siempre extremos, han tensado los límites del post metal (antes de que la etiqueta ni se soñase), han extremado el noise, la no-wave, el rock, el folk y el post rock en una cirugía sin anestesia no exenta de crueldad. Pero Mr. Gira en su voluptuosa práctica de la cirugía plástica sonora ha entregado muchos Swans.
Los de Cop toman su precedente, el debut de la banda, como trampolín para ir más allá.
He leído en ocasiones que este disco es el más duro de la historia del rock y epítome de la música extrema. Quizá.

Atronador, comatoso, desangrándose, gritando, arañando, cayendo al suelo, filtrándose la vida por los poros de cada desesperado y desesperante sonido, Cop es una orgía ilegal (esto es, con prácticas ilegales, rellene la imaginación de cada cual con la mayor aberración que se le pase por la cabeza) que, para evitar ser escuchada en los alrededores, se sepulta con atronador sonido ex tre mo.
Tiene 34 años y esto es inaguantable. Con Cop Swans no han hecho un disco, Swans se han follado vivo al heavy, al hardcore, el rock industrial, el post punk y a cualquier música violenta centrada en las guitarras para el resto de la vida de este planeta. Si una sola palabra empleada en este artículo te ofende o te agrede, debes comprender que todo lo vertido aquí es un campo de margaritas comparado con locuras como "Why hide", "Your Property" o "Cop", la titular.
Una masacre sin puerta de salida. Una obra maestra de lo absolutamente extremo.

Beatles For Sale (1964)

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The Beatles en el tsunami. Cine, beatlemanía a lo bestia, y claro, la cadena que no quiere parar. Beatles for sale muestra una cara algo más taciturna al resplandor fílmico de A hard day's night, con buenas piezas, madurez en su estilo (quién se resiste a las famosas melodías de "I'll follow the sun" o "Eight Days A Week") y algunas de sus canciones "ocultas", que suponen joyas de melodía y acentos románticos (melosos o vigorosos, pop o rock). Temas que aún pueden ser una sorpresa para el común de los mortales: la apetura "No reply" bascula entre la delicia melódica, la miel de mil flores de sus baladas y el vigor de su adn rockero. También hay cierta sensación de estancamiento en su estilo.
Cabe hacerse alguna pregunta con For Sale. ¿Están cansados los Beatles?¿Porqué volver a las versiones (Carl Perkins, Chuck Berry...)? Quizá tomaban impulso para su segundo film y su banda sonora.

14 abril 2019

PAPÚA, jugar a explorar

Papúa, de Diego Ibañez y Javier García para Devir, es un artefacto armado a conciencia para ofrecer un producto vendible en esas ferias internacionales de juegos que cada vez son más Meca del comercio de los boardgames. Cuidado en extremo, la apertura de caja resulta enormemente atractiva: un tablero apaisado como una alfombra que llama la atención, cartas, mucha madera para marcadores con formas variadas y bonitas serigrafías, unos paneles de cartón para esconder "tu cosecha", más cartón para las monedas y alimentos, más cartas, diez dados tuneados, marcando su pequeña diferencia...
Papúa. Mise-en-scène

Ilustrado por Pedro Soto, el juego a la vista se deja querer.
¿Se deja querer también como juego? ¿Nos gusta como tal, además de entrar por los ojos? En principio es atractivo su estudiado equilibrio en el empleo de mecánicas diversas: gestionar dados, colocación de trabajadores, decisiones constantes... es verdad que al final todo se reduce a otro euro con más cosicas y decisiones. Si en Aventureros al tren consigues tus puntos prácticamente de un único modo, en Papúa los adquieres por varias vías.
Así podemos decir que sí, Papúa viene a ser un paso o dos más para un tipo de juego familiar ya conocido, de los de sumar puntos mediante la consecución de unos logros, con el método que las reglas especifiquen: adquirir cartas, hacerse con monedas, conseguir puntos en un contador de victorias en tu expedición...
Y así hablamos del tema, la expedición. Esto es un euro (juego europeo tipo Carcassonne etc.) y por tanto el tema está ahí para adornar, para vender, hacer atractivas una serie de mecánicas (ya di pistas: colocar trabajadores por diversos puntos del mapa que activas con una tirada de dados, de modo que un lugar te permite reclutar expedicionarios, otro acumular comida, otro...). Y el tema, otra vez bien por la producción de Devir, es bonito: los jugadores toman el rol de aquellos científicos expedicionarios del colonialismo/imperialismo decimonónico. En concreto, hacemos las veces de expediciones por Papúa (dos puntos de victoria si esto ya lo habías deducido). Que da igual, el juego podía vestirse de una serie compañías extractivas de recursos interplanetarios del futuro tomando posiciones en Raticulín, con un tablero lleno de tecnología waca, y funcionaría igual. Pero ese es el grado de apuesta editorial: ¿como productores tiramos por otra revisión de Alien el octavo pasajero en tablero, por un juego de entorno feudal, o nos buscamos algo menos trillado? Otro acierto.
A media partida, de todo un poco por Papúa adelante [Fotos de la BGG]
De modo que bueno, creo que la jugada es buena (nunca mejor dicho) y Papúa puede tener una vida en el mercado internacional. Y atraer al jugador de "eurogames" del mismo modo que lo hace "Caverna" o "Castillos de Borgoña" (juegos que desconozco, pero que son ya clásicos) desde un tema curioso, unas mecánicas bien ensambladas, un nivel asequible pero con cierto grado de exigencia que lo aleja de la simplicidad de Catán, y eso sí, un objetivo quizá algo plano: otra vez conseguir puntos con cartas, cartones y fichas de madera.

A hard day's night, The Beatles (1964)

Precedido en el mercado USA por Introducing... The Beatles, el primer álbum norteamericano de The Beatles, A hard day's night es historia del siglo XX (desde su potada).

La beatlemanía ya era un hecho con el crecimiento espumoso de sus canciones de 1963, así que 1964 se diseñó para ser el año Beatle sin discusión. Momento para mencionar al aparato indudablemente inspirado y genial que rodeaba al cuarteto, por cierto: productor, imágen, todo lo que ellos hacían estaba cambiando la sociología teen, y eso no se debe solo al evidente talento musical  encanto mediático del cuarteto. Lo que los de Liverpool necesitaban era una película, y dotarla de una banda sonora original.
No estamos aquí para hablar de pelis pero digamos que la imagen proyectada fue brillante: juvenil, con desparpajo y surrealista, con guiños a los hermanos Marx y elaborando la imagen de ídolos de una generación que catapultó su fama al grado de leyenda.
La pirueta se benefició además de un Lp sin versiones (por primera vez, todo lo aportado era composición de Lennon, McCarney o Harrisson -un tema-).Y el número de obras maestras por primera vez sobrecoge: "A hard day's night", "Can't buy me love", "If I fell...", "Tell me why"... puñetas, habría que citar la cara A entera, en la que no se desvían ni un milímetro del centro de la diana con cada canción que lanzan al universo. La cara B tampoco presenta fisuras, colmando la primera obra de diez de los Beatles (en su contexto y preparando la pista de despegue a lo que vendrá en un par de años).
Este disco cambió el mundo.
Lo alucinante es que los fab for en siete años más volverían a cambiarlo unas cuantas veces con discos infinitamente mejores. Colossus four.

13 abril 2019

With the Beatles, 1963

Y a los meses de su debut vienen The Beatles a desbancar del nº 1 a The Beatles. Por primera vez, no será la última.

A ver, esto es un mejunje de versiones y algunas canciones propias que vale, pero que no presagian a la banda más grande de la historia del pop y todo eso. Músculos de rock en versiones con nervio, temas propios en modo "aprendizaje" aún, y ya. Que tener músculo no es poco, pero creo que la "fase A" de los de Liverpool, más allá de mitomanías (y de fobias), se queda en rampa de lanzamiento. Reivindiquemos no obstante pepinazos como "It won't be long" o la versión canallita de "Money"

12 abril 2019

Please please me, THE BEATLES

1001 discos... vamos con Ellos.
Estallan los fab four en 1963 con una colección de jingles coquetos, de raíz rock, gotas de country incluso, y en fin, un homenaje a sus ídolos con un cancionero variado y aún rudo. Y una querencia por las armonías especial. Pero sin volvernos locos. Destacan temas, sí, pero en fin, nadie nace genio, eso se hace, con callo, talento y sinergias. Las que tenían los Beatles para lanzar pepinazos como "Twist and shouth", tema vampirizado a Top Notes que merece toda su fama. Pre punk en la era post rock (and roll). La era pre Beatle. Estaban a punto de tragarse el mundo. Dadle un par de años...