15 abril 2019

La senda del cisne 2: COP (1984) de SWANS

Ayer empezábamos una panorámica a la discografía de Swans que decido continuar porque, pronto (quizá este mismo año), Michael Gira retorna con sus cisnes en un nuevo ciclo, nueva banda, ¿nuevo sonido?
Swans son un concepto de infierno sónico postindustrial. A partir de ahí en su larguísima carrera ha cabido de todo meintras no se pierda ese Norte. Siempre extremos, han tensado los límites del post metal (antes de que la etiqueta ni se soñase), han extremado el noise, la no-wave, el rock, el folk y el post rock en una cirugía sin anestesia no exenta de crueldad. Pero Mr. Gira en su voluptuosa práctica de la cirugía plástica sonora ha entregado muchos Swans.
Los de Cop toman su precedente, el debut de la banda, como trampolín para ir más allá.
He leído en ocasiones que este disco es el más duro de la historia del rock y epítome de la música extrema. Quizá.

Atronador, comatoso, desangrándose, gritando, arañando, cayendo al suelo, filtrándose la vida por los poros de cada desesperado y desesperante sonido, Cop es una orgía ilegal (esto es, con prácticas ilegales, rellene la imaginación de cada cual con la mayor aberración que se le pase por la cabeza) que, para evitar ser escuchada en los alrededores, se sepulta con atronador sonido ex tre mo.
Tiene 34 años y esto es inaguantable. Con Cop Swans no han hecho un disco, Swans se han follado vivo al heavy, al hardcore, el rock industrial, el post punk y a cualquier música violenta centrada en las guitarras para el resto de la vida de este planeta. Si una sola palabra empleada en este artículo te ofende o te agrede, debes comprender que todo lo vertido aquí es un campo de margaritas comparado con locuras como "Why hide", "Your Property" o "Cop", la titular.
Una masacre sin puerta de salida. Una obra maestra de lo absolutamente extremo.

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