21 septiembre 2019

SLEATER-KINNEY, The Center Won’t Hold

Cómo ha cambiado el consumo de la música... cuando Fugazi sacaron Red Medicine en 1995, y pese a las advertencias de las revistas especializadas que referían cambios en el sonido de la banda, enfrentarte una vez pulsabas play o pinchabas la aguja a los chirridos disonantes y algo industriales de "Do you like me", su primer corte, era un chutazo de adrenalina. En exclusiva para tus orejas estabas asistiendo a una declaración de intenciones poderosa de renovación o muerte.
En 2019 Sleater Kinney volvían tras un hiato de cuatro años y el arranque de The Center Won't Hold debería tener ese mismo papel, con sus ritmos electro y marciales. Pero ay, ya no, el juego ha cambiado, tenemos la database más infinita del universo para saberlo todo siempre y ya-o-antes.
Con todo, si has intentado abstraerte (no se logra, porque se es fan y se corre a por los singles y las noticias te saltan al móvil...¡producido por Anne Clark , la mismísima St. Vincent!!!) y te has dejado salpicar poco, aún hay lugar para la sorpresa.

Clark ha producido y eso arroja un sonido más dulce del que cabe imaginar en las peleonas Kinney de hace una década. Más estilizado y hasta glamouroso, pero aleluia! siguen siendo como la tensión superficial del mercurio. La tensión es la palabra mágica, subyace en el sonido como lo hace en las intenciones combativas. En realidad ese inicial "The Center Won't Hold" es lo más parecido a las imperator furiosas del (post)riotgirrrl, con una segunda parte donde la airada voz de Corin Tucker se convierte en ese lanzallamas que ha convertido al trío (ahora dúo al abandonar su batería) en uno de los más poderosos cancerberos del rock. Le sigue uno de las estrofas del año, “You know I’m unfuckable, unloveable, unlistenable, unwatchable”, y sin espacio para dejarnos frotar los ojos y las orejas, tras ese pelotazo casi funk (“Hurry On Home”, se llama), cae "Reach Out", que parece reverberar directamente de la cabeza de St. Vincent (¡o de la de Martin L. Gore, de Depeche Mode!), con un estribillo que es oro y casi glam.
Hay más motivos para aplaudir de nuevo con las orejas. "Ruin" esdrujulea con, de nuevo, el retrovisor apuntando a St. Vincent (se nota su mano, por supuesto, en el disco). "The future is here" parece la declaración de principios para todo el disco desde su título, y desde su sonido glamouroso, melancólico y pegadizo. "Broken" cierra en el jazz bar, entre humo y aves nocturnas que aún quieren escuchar una última, y es esta balada triste para voz (aquí Tucker se sale de sus registros para asombrar con un baladón) y piano.
Si su anterior LP, No Cities to Love, venía a ser el compendio y resumen de las virtudes del grupo maceradas en madurez, o algo así, una suerte de "esto somos". The Center Won't Hold es el "¡Sorpresa, hay más" de una banda capital en el rock de las últimas dos décadas y media (si sumamos la actividad de sus frontwomen en bandas previas del movimiento Riot, tres décadas enteras ya, o prácticamente), y no da singos de acomodo o de tirar por un camino sin brújula que les pierda.
Joder, Sleater Kinney han vuelto a hacerlo, larga vida a las reinas.

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