18 octubre 2019

La senda del cisne 7: White Light from the Mouth of Infinity (1991)

Vuelta a la senda. La no-música está definitivamente atemperada por un pulso orgánico, aires grandiosos o incluso épicos y amagos del tremendismo en mantras sónicos con o sin crescendo que serán desde este momento su marca de fábrica. Canciones como "Power and sacrifice", una espiral de ritmos y guitarras sin intención de rendirse, podría haber formado parte de cualquiera de los dobles de su  última etapa, pongamos "The seer", si se maquilla la producción. Sin embargo While light from... es un concepto donde a guitarra pierde peso a favor de los instrumentos de cuerda, percusión o viento.
En este disco tenemos una de las piedras de toque de Swans, con amagos de tomar la senda de The burning love pero en Bien, con la vuelta a los espacios abrasivos pero oxigenados por la luz de sus pretéritas intenciones: sonar más accesibles sin perder la naturaleza de la bestia. Hay sobre todo una riqueza instrumental bastante vertiginosa, y orgánicas cabalgadas que si bien han alejado definitivamente a Gira de la violencia extrema e industrial de sus inicios, no lo muestra, precisamente, manso.
Sobre todo siguen sin parecerse a nada exactamente, imposible incluirles en ninguna escena pese a que la voz del líder devuelva ecos siniestros (de hecho así se llegó a catalogar a la banda en esta época... creo que sin demasiado acierto aunque algo de gótica hay en estos himnos parsimoniosos y reverberantes) y las enredaderas de guitarras ruidosas se puedan enfilar en el underground de colegas como Sonic Youth.

12 octubre 2019

"Fuerza nueva", de Fuerza nueva

Dándole matute a "Fuerza nueva" (con "n" minúsc.), la unión de El Niño de Elche y Los Planetas.


Sonoramente no hay sorpresa, o no demasiada. Abunda en la faceta más psicodélica y ¿progresiva? de Los Planetas, como colchón de mercurio sobre el que el cantante (más cantaor que nunca) se muestra espléndido intérprete jondo. Casi es Paco Contreras El Niño de Elche lo que más me está gustando. Pero casi, porque ok, estos Planetas ya no sorprenden (¡hace diez años de "La leyenda del espacio", gente!) pero por otro lado dadme otro grupo español que tenga un sonido a su altura. Su nivel de "experiencia sónica" es de maestros, de Jason Spaceman, Kevin Shields, Noah Lennox, Moore/Ranaldo. Su capacidad de crear globos de bruma ingrávida sigue siendo superlativa. En algunos casos, de hecho ("Canción de los gitanos", "La cruz"...) mejor que nunca.
Pero la categoría del disco es como concepto total, como discurso. Ahí creo que no hay parangón con casi nada reciente: performance de provocación política y retórica; discurso sobre el poder de los himnos y la capacidad de descontextualizarlos; vaciladas gruesas ("Una, glande [sic] y libre" se queda fuera, lógicamente, del cuerpo central); nacionalismos; provocación (¡con el Niño de Elche de por medio qué te esperabas!). Y hay que enumerar el recorrido de las publicaciones del proyecto, el encaje de bolillos entre el nombre del grupo fantasma, las producciones de la banda (temas y títulos) y la fecha en que se publican (siempre días estratégicos) porque solo esta táctica para el campo de batalla ya me parece de lo mejor que está pasando en música en 2019: 
-"Los campanilleros", canción emparentada con los cantos de ánimas, salía alrededor del día de difuntos. 
-"Santo Dios" es una adaptación del himno andaluz, que vio la luz el mismo día en que se celebraba la fiesta autonómica de la comunidad. 
-"La cruz" es una saeta para el Viernes de Dolores, que vio la luz el viernes 12 de abril (esto es, precisamente, el Viernes de Dolores del 2019). 
-"Una, glande (o con R) y libre" se publicó, cómo no, el 18 julio de 2019 ("VOX, C's y PP eso es todo la misma mierda, ni es derecha ni es nada. Lo que hace falta es que vuelva Blas Piñar": parodia cruda sin pelos en la lengua). 
-"Canción para los obreros de Seat" reinterpreta "Els Segadors" vía Guy Debord desde el ultraizquierdismo y el anti nacionalismo. Debord compiló entre finales de la década de 1970 y principios de la de 1980 un cancionero popular que retrata la transición española desde el punto de vista del obrerismo radical. Compiló o inventó... Fuerza Nueva ha grabado una de esas tonadas,y la publican... el día de la Diada. 
-Finalmente tras enseñar también una cover de "El novio de la muerte" sublimando el himno de connotaciones casposas como verdadero temazo pop de amor... 
...el 12 de octubre, día de la hispanidad sale el LP. Por supuesto,no podían ser más qeu 1.492 copias del vinilo.
Un discurso político radical, de izquierda, provocador (cuánto "ilustrado" no ha sabido ver bajo la 1ª capa del nombre... por cierto, ni Joy Division ni New Order eran/son precisamente nombres muy políticamente correctos).

05 octubre 2019

La senda del cisne 6: “The Burning World” (1989) de SWANS

No me voy a parar demasiado. ¿Cómo llaman a eso, lo de que vas por la calle y pisas una monda de fruta, o un pavimento húmedo, un charco, y caes al suelo? Eso, un resbalón.
El problema de “The Burning World” no está en que sea un disco suave y folk, sino que ese arrullo es inocuo, diluye la identidad de Swans. No es, ojo, un disco que pinches y quieras cambiar, no es un "mal disco" en un sentido absoluto, sino que dentro de la obra de Swans, y viniendo de donde viene, simplemente no tiene sentido y se ve como una maniobra sin alma. Una maniobra para hacer de lo inaccesible, accesible. ¡Hasta en ocasiones me recuerda a The National!
Afortunadamente el muy pájaro supo volver a levantarse rápido del suelo.

La senda del cisne 5: CHILDREN OG GOD (1987) de SWANS


La obra maestra de Swans, o una de ellas, o la primera cuanto menos.

Comparado con este disco  toda la producción previa de los cisnes se antoja de búsqueda. Aquí hay una primera perfección, en las aguas definitivamente atemperadas que surcan estratégicamente las tormentas sonoras. Tempestades menos viscerales pero más eficaces se cruzan con letanías hermosas, tristes y no menos amenazadoras. La Dama del Lago Jarboe toma un protagonismo que al yunque Michael Gira le sienta más que bien. La riqueza instrumental aleja a Swans de la fachada de banda de mero extremo, o de un único extremo, el extremismo. Porque no puede hablarse aquí de otra cosa que no sea un gusto por el detalle vaporoso (o pavoroso, según temas) que convierte a la banda en el Behemonth majestuoso y peligroso, solemne y complejo, laberíntico y fascinante que tenía que ser la música de Swans. Que es. Que en el futuro seguirá siendo.
Cada nuevo trabajo de Gira se medirá en este big bang único e incomparable (no, no hay nada que puedas comparar a Children o God, un doble vinilo que es una criatura única en su especie) y sí, magistral.

04 octubre 2019

La senda del cisne 4: HOLY MONEY (1986) de SWANS

"Dinero sacro" avanza en la ralentización de los patrones terrorristas de los primeros Swans. El inicio es un réquiem funerario y procesional donde lo industrial y el ruido son sustituidos por ritmos comatosos, voces femeninas plañideras y el recitado del sacerdote Michael Gira: “Dear God In Heaven, I Feel For You”. La coda tribal y psicodélica del tema no permite dudar de las intenciones de cambio. “You ned me”, interpretada por Jarboe entre lo élfico y lo gótico, con su canto fúnebre enmarcado en piano, es más leña para la hoguera del cambio. "A screw", famoso hoy por su convulsa performance en un directo de la época que cuelga por You Tube (al final lo tienes) es, con sus metales, lo más parecido a funky infernal que podía partir la banda en 1986. "Another You" empuieza a pillarle el gustirrinín a las magnitudes desproporcionadas con sus 7'44 minutos (poca cosa par aloq eu vendrá en el futuro, lo sé)
En realidad el parámetro, o el objetivo, sigue siendo la turbación, pero por así decir, la vía del anterior Greed se intensifica. Aún hay espacio para momentos de agresión física pura, pero con Holy Money queda claro que Swans no es un arma de destrucción masiva de discurso monolítico. Al contrario, se trata de una mutación constante, un aceite espeso y siempre identificable que fluye cambiando por el cauce del río del rock... sin dejar de ser mancha oleosa. Un rock al que no acaba de pertenecer del todo, ni a las escenas a las que se ha querido atar a Gira y los suyos (ni exactamente industrial, ni por supuesto hardcore, ni noise rock en la vía Sonic Youth, ni rock de catacumba y mugre  a lo Pussy Galore, ni por supuesto heavy metal). Un conducto para la intensidad chamánica que habita en la cabeza de su líder.