05 noviembre 2019

Fricciones políticas. Abascal y el fascismo


Ayer en su estreno en un debate electoral en la televisión Abascal lo dejó claro: sí, es un fascista de nuevo cuño y lo ha explicitado en su discurso como candidato al gobierno de España en el debate: y su propuesta es antisistema.
Yo no sé demasiado de derecho pero me he leído la Constitución Española. Es buena lectura, al menos diagonal, para no caer abducido en sus zonas más "técnicas". Y creo que las cosas son así: si propones destruir el sistema de las autonomías tienes que modificar varios títulos de la constitución... y todo el capítulo tercero del título VIII. Además y esto es importante, el artículo 61 (Título II, de la Corona) dice que "El Rey, al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas". Por tanto las CCAA son parte del título II, "De la Corona", y los derechos de los ciudadanos de las CCAAS a respetar por el Rey son los de la propia CE (T. VIII, vamos... un pez y su cola que blindan bastante la configuración del estado actual).
Pues bien, sin salirnos del Título II, la propia Constitución lo define de máxima importancia (nos guste o no la Corona) y para cualquier reforma del mismo estaríamos hablando del "procedimiento agravado", previsto para las reformas de más relevancia, y que se caracteriza por su mayor complejidad y dificultad. Dicho procedimiento está descrito en el artículo 168: "Cuando se propusiere la revisión total de la Constitución o una parcial que afecte al (...) Título II, se procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada cámara, y a la disolución inmediata de las Cortes". Luego se presenta la nueva constitución con el título "De la Corona" modificado (y los demás que tratan las CCAA, claro) y el nuevo texto constitucional deberá ser aprobado "por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras". Y finalmente, si ha sido aprobada la reforma por las Cortes Generales, la reforma de marras (triturar el estado de las Autonomías, sería el caso Abascal) será sometida a referéndum de todos los españoles, para su ratificación.
Esto evidentemente es IMPOSIBLE para un partido minoritario (y francamente difícil para uno mayoritario, hablamos de aprobar en ambas cámaras por dos tercios, mucho más del 50% en Congreso y 50% en Senado... ¡dos veces!). Es imposible para Abascal, salvo que lo que le interese es fomentar la debilidad de un Estado sin Constitución (en talleres) y sin cámaras representativas (disueltas): ¿A ti te gusta esta situación?¿Te parece más democrática que proponer leyes de desarrollo para un referéndum, leyes que no tienen que tocar la Carta Magna, quizá?
Pero si con todo aún dudas de la naturaleza de Vox... ayer Abascal citó a Falange. Al fascismo, pues. Lástima que ningún candidato al gobierno democrático de España, siempre con la ley de Memoria Histórica en el corazón, o alguno de sus asesores que para eso están entre bambalinas, no lo detectase y se lo escupiera a la cara...
PS: podría estar equivocado en lo que es una reflexión personal sobre la base de un modesto conocimiento de la Constitución, no lo niego, pues no soy ni licenciado en Derecho, pero en realidad podría haberme ahorrado toda esa reflexión y quedrame con el link. Es ATERRADOR que un político en la España de 2019 use en debate electoral citas del fascismo, y es lo que ha pasado ayer.



01 noviembre 2019

MANNEQUIN PUSSY Patience

Ok, si pinchas directramente "Cream" te das de bruces con dos minutos escasos de hardcore puro y duro, ralentizado a foxcore/riot grrrl,que puede hacer pensar en una reedición de bandas "del método", como Downtown Boys, puro core-cuore. Pero si luego saltamos a "Pacience", ya vemos que la jugada va a picotear de estilos. Hay una pereza muy Sonic Youth (muy Thurson Moore en el modo de cantar de Marisa Dabice) que en el estribillo se lanza al punk de unos Superchunk, y que en sus dos, tres segundos finales deja una coda de folk murmurado y doliente. Aquí tenemos el verdadero espejo de Pacience, un disco que en mi top 2019 ha escalado tan veloz y bravamente como su sonido en tus orejas.
Más, quiero más: "Drunk" es un single per fec to que salta de la pereza venenosa de Dinosaur Jr. a, otra vez, Superchunk (nadie los cita al referirse a este disco y yo los veo clarísimo). Y así, tema a tema, todos superlativos melódicamente, paseamos por canciones donde la electricidad no enmascara una melancolía intensa (magnífica intérprete la vocalista) en "Fear/+/Desire", querencias por el shoegaze/dream pop (¡sí, también habemus guitarras gaseosas!) en "High Horse", o por hardcore del de treinta segundos y pa casa o del más postcore ("F.U.C.A.W.").
Tras media hora de balancín entre el indie y el hardcore el cuarteto se permite cerrar en plan lujazo, con otro tema donde el fragor, la melodía y una interpretación vocal maravillosa lo dan todo, entre adornos inesperados y recetas de quiet-loud-quiet en un plato combinado que lo tiene todo: melancolía, intensidad y emocore.
Jefa y jefes del anternativo americano.

18 octubre 2019

La senda del cisne 7: White Light from the Mouth of Infinity (1991)

Vuelta a la senda. La no-música está definitivamente atemperada por un pulso orgánico, aires grandiosos o incluso épicos y amagos del tremendismo en mantras sónicos con o sin crescendo que serán desde este momento su marca de fábrica. Canciones como "Power and sacrifice", una espiral de ritmos y guitarras sin intención de rendirse, podría haber formado parte de cualquiera de los dobles de su  última etapa, pongamos "The seer", si se maquilla la producción. Sin embargo While light from... es un concepto donde a guitarra pierde peso a favor de los instrumentos de cuerda, percusión o viento.
En este disco tenemos una de las piedras de toque de Swans, con amagos de tomar la senda de The burning love pero en Bien, con la vuelta a los espacios abrasivos pero oxigenados por la luz de sus pretéritas intenciones: sonar más accesibles sin perder la naturaleza de la bestia. Hay sobre todo una riqueza instrumental bastante vertiginosa, y orgánicas cabalgadas que si bien han alejado definitivamente a Gira de la violencia extrema e industrial de sus inicios, no lo muestra, precisamente, manso.
Sobre todo siguen sin parecerse a nada exactamente, imposible incluirles en ninguna escena pese a que la voz del líder devuelva ecos siniestros (de hecho así se llegó a catalogar a la banda en esta época... creo que sin demasiado acierto aunque algo de gótica hay en estos himnos parsimoniosos y reverberantes) y las enredaderas de guitarras ruidosas se puedan enfilar en el underground de colegas como Sonic Youth.

12 octubre 2019

"Fuerza nueva", de Fuerza nueva

Dándole matute a "Fuerza nueva" (con "n" minúsc.), la unión de El Niño de Elche y Los Planetas.


Sonoramente no hay sorpresa, o no demasiada. Abunda en la faceta más psicodélica y ¿progresiva? de Los Planetas, como colchón de mercurio sobre el que el cantante (más cantaor que nunca) se muestra espléndido intérprete jondo. Casi es Paco Contreras El Niño de Elche lo que más me está gustando. Pero casi, porque ok, estos Planetas ya no sorprenden (¡hace diez años de "La leyenda del espacio", gente!) pero por otro lado dadme otro grupo español que tenga un sonido a su altura. Su nivel de "experiencia sónica" es de maestros, de Jason Spaceman, Kevin Shields, Noah Lennox, Moore/Ranaldo. Su capacidad de crear globos de bruma ingrávida sigue siendo superlativa. En algunos casos, de hecho ("Canción de los gitanos", "La cruz"...) mejor que nunca.
Pero la categoría del disco es como concepto total, como discurso. Ahí creo que no hay parangón con casi nada reciente: performance de provocación política y retórica; discurso sobre el poder de los himnos y la capacidad de descontextualizarlos; vaciladas gruesas ("Una, glande [sic] y libre" se queda fuera, lógicamente, del cuerpo central); nacionalismos; provocación (¡con el Niño de Elche de por medio qué te esperabas!). Y hay que enumerar el recorrido de las publicaciones del proyecto, el encaje de bolillos entre el nombre del grupo fantasma, las producciones de la banda (temas y títulos) y la fecha en que se publican (siempre días estratégicos) porque solo esta táctica para el campo de batalla ya me parece de lo mejor que está pasando en música en 2019: 
-"Los campanilleros", canción emparentada con los cantos de ánimas, salía alrededor del día de difuntos. 
-"Santo Dios" es una adaptación del himno andaluz, que vio la luz el mismo día en que se celebraba la fiesta autonómica de la comunidad. 
-"La cruz" es una saeta para el Viernes de Dolores, que vio la luz el viernes 12 de abril (esto es, precisamente, el Viernes de Dolores del 2019). 
-"Una, glande (o con R) y libre" se publicó, cómo no, el 18 julio de 2019 ("VOX, C's y PP eso es todo la misma mierda, ni es derecha ni es nada. Lo que hace falta es que vuelva Blas Piñar": parodia cruda sin pelos en la lengua). 
-"Canción para los obreros de Seat" reinterpreta "Els Segadors" vía Guy Debord desde el ultraizquierdismo y el anti nacionalismo. Debord compiló entre finales de la década de 1970 y principios de la de 1980 un cancionero popular que retrata la transición española desde el punto de vista del obrerismo radical. Compiló o inventó... Fuerza Nueva ha grabado una de esas tonadas,y la publican... el día de la Diada. 
-Finalmente tras enseñar también una cover de "El novio de la muerte" sublimando el himno de connotaciones casposas como verdadero temazo pop de amor... 
...el 12 de octubre, día de la hispanidad sale el LP. Por supuesto,no podían ser más qeu 1.492 copias del vinilo.
Un discurso político radical, de izquierda, provocador (cuánto "ilustrado" no ha sabido ver bajo la 1ª capa del nombre... por cierto, ni Joy Division ni New Order eran/son precisamente nombres muy políticamente correctos).

05 octubre 2019

La senda del cisne 6: “The Burning World” (1989) de SWANS

No me voy a parar demasiado. ¿Cómo llaman a eso, lo de que vas por la calle y pisas una monda de fruta, o un pavimento húmedo, un charco, y caes al suelo? Eso, un resbalón.
El problema de “The Burning World” no está en que sea un disco suave y folk, sino que ese arrullo es inocuo, diluye la identidad de Swans. No es, ojo, un disco que pinches y quieras cambiar, no es un "mal disco" en un sentido absoluto, sino que dentro de la obra de Swans, y viniendo de donde viene, simplemente no tiene sentido y se ve como una maniobra sin alma. Una maniobra para hacer de lo inaccesible, accesible. ¡Hasta en ocasiones me recuerda a The National!
Afortunadamente el muy pájaro supo volver a levantarse rápido del suelo.

La senda del cisne 5: CHILDREN OG GOD (1987) de SWANS


La obra maestra de Swans, o una de ellas, o la primera cuanto menos.

Comparado con este disco  toda la producción previa de los cisnes se antoja de búsqueda. Aquí hay una primera perfección, en las aguas definitivamente atemperadas que surcan estratégicamente las tormentas sonoras. Tempestades menos viscerales pero más eficaces se cruzan con letanías hermosas, tristes y no menos amenazadoras. La Dama del Lago Jarboe toma un protagonismo que al yunque Michael Gira le sienta más que bien. La riqueza instrumental aleja a Swans de la fachada de banda de mero extremo, o de un único extremo, el extremismo. Porque no puede hablarse aquí de otra cosa que no sea un gusto por el detalle vaporoso (o pavoroso, según temas) que convierte a la banda en el Behemonth majestuoso y peligroso, solemne y complejo, laberíntico y fascinante que tenía que ser la música de Swans. Que es. Que en el futuro seguirá siendo.
Cada nuevo trabajo de Gira se medirá en este big bang único e incomparable (no, no hay nada que puedas comparar a Children o God, un doble vinilo que es una criatura única en su especie) y sí, magistral.

04 octubre 2019

La senda del cisne 4: HOLY MONEY (1986) de SWANS

"Dinero sacro" avanza en la ralentización de los patrones terrorristas de los primeros Swans. El inicio es un réquiem funerario y procesional donde lo industrial y el ruido son sustituidos por ritmos comatosos, voces femeninas plañideras y el recitado del sacerdote Michael Gira: “Dear God In Heaven, I Feel For You”. La coda tribal y psicodélica del tema no permite dudar de las intenciones de cambio. “You ned me”, interpretada por Jarboe entre lo élfico y lo gótico, con su canto fúnebre enmarcado en piano, es más leña para la hoguera del cambio. "A screw", famoso hoy por su convulsa performance en un directo de la época que cuelga por You Tube (al final lo tienes) es, con sus metales, lo más parecido a funky infernal que podía partir la banda en 1986. "Another You" empuieza a pillarle el gustirrinín a las magnitudes desproporcionadas con sus 7'44 minutos (poca cosa par aloq eu vendrá en el futuro, lo sé)
En realidad el parámetro, o el objetivo, sigue siendo la turbación, pero por así decir, la vía del anterior Greed se intensifica. Aún hay espacio para momentos de agresión física pura, pero con Holy Money queda claro que Swans no es un arma de destrucción masiva de discurso monolítico. Al contrario, se trata de una mutación constante, un aceite espeso y siempre identificable que fluye cambiando por el cauce del río del rock... sin dejar de ser mancha oleosa. Un rock al que no acaba de pertenecer del todo, ni a las escenas a las que se ha querido atar a Gira y los suyos (ni exactamente industrial, ni por supuesto hardcore, ni noise rock en la vía Sonic Youth, ni rock de catacumba y mugre  a lo Pussy Galore, ni por supuesto heavy metal). Un conducto para la intensidad chamánica que habita en la cabeza de su líder.


30 septiembre 2019

Keepsake, de Hatchie

Keepsake ha levantado los murmullos de quienes buscan relevos al dream pop. La receta de Hatchie es sencilla: melodías pop muy dulces y sonidos envolventes. Una suerte de revisión de The Sundays potenciados con pop redondo (la facilidad de Chvrches para crear melodías perfectas podría ser referente) envueltos en una producción digna de Beach House (por lo gaseoso del resultado). "Without a Blush" es el ejemplo perfecto, un buen punto de partida o presentación del sonido de esta australiana de nombre real Harriette Pilbeam: toques electrónicos, bajos en espiral, reverberación gaseosa, y una voz dulcísima entonando una gema pop perfectamente tallada. A veces incluso afloran los mismísimos New Order ("Obsessed").
No creo que este disco vaya a permanecer demasiado: un debut bien templado a fuego lento, precedido de maxis interesantes, un sonido reconocible y bien ejecutado, y algunas melodías virtuosas. Muy lejos de la excelencia aún. Pero como una de las paradas de estos tiempos de saltitos en el mar de Spotify, supone una orilla agradable que, una vez pisada, no apetece abandonar.

21 septiembre 2019

SLEATER-KINNEY, The Center Won’t Hold

Cómo ha cambiado el consumo de la música... cuando Fugazi sacaron Red Medicine en 1995, y pese a las advertencias de las revistas especializadas que referían cambios en el sonido de la banda, enfrentarte una vez pulsabas play o pinchabas la aguja a los chirridos disonantes y algo industriales de "Do you like me", su primer corte, era un chutazo de adrenalina. En exclusiva para tus orejas estabas asistiendo a una declaración de intenciones poderosa de renovación o muerte.
En 2019 Sleater Kinney volvían tras un hiato de cuatro años y el arranque de The Center Won't Hold debería tener ese mismo papel, con sus ritmos electro y marciales. Pero ay, ya no, el juego ha cambiado, tenemos la database más infinita del universo para saberlo todo siempre y ya-o-antes.
Con todo, si has intentado abstraerte (no se logra, porque se es fan y se corre a por los singles y las noticias te saltan al móvil...¡producido por Anne Clark , la mismísima St. Vincent!!!) y te has dejado salpicar poco, aún hay lugar para la sorpresa.

Clark ha producido y eso arroja un sonido más dulce del que cabe imaginar en las peleonas Kinney de hace una década. Más estilizado y hasta glamouroso, pero aleluia! siguen siendo como la tensión superficial del mercurio. La tensión es la palabra mágica, subyace en el sonido como lo hace en las intenciones combativas. En realidad ese inicial "The Center Won't Hold" es lo más parecido a las imperator furiosas del (post)riotgirrrl, con una segunda parte donde la airada voz de Corin Tucker se convierte en ese lanzallamas que ha convertido al trío (ahora dúo al abandonar su batería) en uno de los más poderosos cancerberos del rock. Le sigue uno de las estrofas del año, “You know I’m unfuckable, unloveable, unlistenable, unwatchable”, y sin espacio para dejarnos frotar los ojos y las orejas, tras ese pelotazo casi funk (“Hurry On Home”, se llama), cae "Reach Out", que parece reverberar directamente de la cabeza de St. Vincent (¡o de la de Martin L. Gore, de Depeche Mode!), con un estribillo que es oro y casi glam.
Hay más motivos para aplaudir de nuevo con las orejas. "Ruin" esdrujulea con, de nuevo, el retrovisor apuntando a St. Vincent (se nota su mano, por supuesto, en el disco). "The future is here" parece la declaración de principios para todo el disco desde su título, y desde su sonido glamouroso, melancólico y pegadizo. "Broken" cierra en el jazz bar, entre humo y aves nocturnas que aún quieren escuchar una última, y es esta balada triste para voz (aquí Tucker se sale de sus registros para asombrar con un baladón) y piano.
Si su anterior LP, No Cities to Love, venía a ser el compendio y resumen de las virtudes del grupo maceradas en madurez, o algo así, una suerte de "esto somos". The Center Won't Hold es el "¡Sorpresa, hay más" de una banda capital en el rock de las últimas dos décadas y media (si sumamos la actividad de sus frontwomen en bandas previas del movimiento Riot, tres décadas enteras ya, o prácticamente), y no da singos de acomodo o de tirar por un camino sin brújula que les pierda.
Joder, Sleater Kinney han vuelto a hacerlo, larga vida a las reinas.

20 septiembre 2019

AMAIA Pero no pasa nada

Puede ser una boutade que mientras los que me leéis en redes sociales sospecháis (con razón) que estoy, en bucle, con el nuevo disc(az)o de Sleater Kinney o Weyes Blood (de los que aún no he escrito nada más que comentarios fugaces en redes), yo venga por acá a despertar al Octavio Pasajero a trinazos de la triunfita Amaia.

Pero resulta que el caso de esa ganadora de un talent anodino que me había llamado la atención en su día, ha caminado dos años por caminos, a luces del mainstream catódico, "equivocados" y de lo más curiosos. Hasta llegar a este debut. Ese caminar me ha interesado: caminos que pasan por festivales cool como el mismísimo Primavera Sound, retrasos en su debut hasta la indignación de la "salchichería de pasta OT", colaboraciones con Carolina Durante, Axolotes Mexicanos, los Hermanos Cubero y más personalidades que nadie que no tenga interés real en la música hoy va a conocer/valorar (nada de duetos con Antonio Orozco, ay). Y la ha llevado a querer que la produzca Refree o el líder de Él mató a un policía motorizado (banda que adora, por cierto, Jota Planetas, y líder que produce aquí pulcro e incluso imaginativo) y con apoyo en la banda de acompañamiento de Núria Graham (más nombres electrificados para el oteter).
Supongo que es el primer caso de ganador de talent show musical que tarda dos años en sacar rodaja. Dos años en que los de Pamplona además estuvo esquiva con prensa y rrss, siempre señalada por un cuore butcherie que hasta donde he alcanzado (no mucho tampoco, la verdad...) la ha llamado de todo menos bonita (quizá por su portazo a esa telemierda/prensamierda).
Caso para Cuarto Milenio.
Pero el caso es que ya tenemos ese esperado debut. Y bueno, da igual, no se trata de criticarlo pormenorizadamente. Resumo: está bien, no mata, tiene maravillosos referentes para apoyar su repertorio, como Belle and Sebastian, La Bien Querida, La Buena Vida, y sí, Marisol y Jeanette. Con ellos y su preciosa y expresiva voz ha edificado el primer disco defendible de un triunfín (ganando por goleada a, no sé, ¿Nena Daconte, sería hasta ahora lo más decentillo -y a ver...-?), capaz de lanzar esas llamadas de atención a Le Mans o a Camera Obscura, Sufjan Stevens o hasta la Cecilia más dulce.
Porque lo interesante no es discutir el tono naive de su lírica (MUY naive, incluso excesivamente naive en ocasiones) o qué canciones salva cada cual, si alguna salva, o si salva todas: lo digno ya ha sido todo el viaje, desde que me sorprendió canturreando un tema de Neutral Milk Hotel en el 24 horas del programa de talenteros, hasta el precioso nuevo single ("Quiero que vengas" tiene ese crescendo épico que la hace irresistible), una de las pocas sorpresas que han dado las televisiones mainstream, gracias al bendito antojo de una niña por querer ser otra cosa, no solo un producto, encontrando su nuevo lugar.
Le queda mucho camino, tras un primer paso que merece respeto aunque, claro, no va a dejar demasiada huella.
Y mañana hablamos de Sleater Kinney